Momentos memorables: Che gelida manina

Che gelida manina es de esas arias que logran llegar hasta el corazón con una melodía sencilla, íntima; el poeta bohemio logra conquistar a su vecina Mimì …y también a los espectadores de “La bohème”, de Giacomo Puccini. Aunque es una de las más populares entre los aficionados a la ópera, quizás es la que menos ha trascendido en comparación con otras grandes arias que compuso, por ejemplo, el mismo Puccini para otras óperas. Es más, el “Sì, mi chiamano Mimì”, que interpreta la soprano nada más terminar la aria de Rodolfo, suele ser más interpretado en esas galas que pretenden acercar más público a la ópera. El argumento es el siguiente en ese momento de la aria. Rodolfo es un escritor bohemio que vive con un pintor(Marcello), un filósofo(Colline) y un músico(Schaunard) en un pequeña buhardilla de Montmartre. Cuando sus compañeros marchan camino del Café Momus(ubicación que será del segundo acto), recibe la visita de su vecina Mimì. Cuando está a punto de salir por la puerta de la buhardilla, Mimì se da cuenta que no encuentra la llave para volver a su casa. Los dos se ponen a buscar a oscuras porque las velas se apagan. A la luz de la luna, Rodolfo topa con la mano de Mimì. Está fría…pero es el momento en que la coge con todo el cariño de la juventud.

Esta aria nos trae, en sí, el recuerdo de la primera vez que queríamos conquistar el corazón de otra persona. Muy distante a ese “La cì darem la mano” de hace dos semanas, “Che gelida manina” nos acerca, con toda la carga poética, ese momento dulce de seducción en el que la palabra es la clave para el amor. Aunque el inicio tímido no parece vacticinar nada, el verdadero momento de esta aria es cuando se presenta como poeta, soñador que ha visto renacer una gran esperanza nada más aparecer ella por la puerta pero explicado de la manera más encantadora posible. Todo ello con un rol, especialmente importante en la parte final(Talor dal mio forziere), del arpa como conductor de las emociones de Rodolfo cuando le dice a Mimì lo que le ha supuesto su presencia nada más entrar por la puerta. Es una aria encantadora que quedará impresa nada más escucharla.

Aria: Che gelida manina

RODOLFO
(tenendo la mano di Mimì, con
voce piena di emozione)
Che gelida manina!
Se la lasci riscaldar.
Cercar che giova?
Al buio non si trova.
Ma per fortuna
è una notte di luna,
e qui la luna l’abbiamo vicina.

Aspetti, signorina,
le dirò con due parole
chi son, che faccio e come vivo.
Vuole?

Chi son? Sono un poeta.
Che cosa faccio? Scrivo.
E come vivo? Vivo.
In povertà mia lieta
scialo da gran signore
rime ed inni d’amore.
Per sogni, per chimere
e per castelli in aria
l’anima ho milionaria.
Talor dal mio forziere
ruban tutti i gioielli
due ladri: gli occhi belli.
V’entrar con voi pur ora
ed i miei sogni usati
e i bei sogni miei
tosto son dileguar!
Ma il furto non m’accora,
poiché vi ha preso stanza
la dolce speranza!
Or che mi conoscete,
parlate voi. Deh, parlate.
Chi siete?
Via piaccia dir?