Momentos memorables: Casta Diva

Otro de los grandes instantes de la ópera que superan el teatro para hacerse popular es la célebre aria Casta Diva, de la ópera de Vincenzo Bellini, “Norma”. La sacerdotisa invoca a la Luna acompañada por su padre Oroveso y los demás druidas tras segar el muérdago y realizar la ofrenda que es, en sí, la propia interpretación de la soprano. Curiosamente, en esta ópera hay una fuerte tensión contra los soldados romanos, liderados por Pollione- ex-amante oculto de la propia sacerdotisa-, donde la palabra “Guerra” es más habitual que la palabra paz que esta aria transmite desde las primeras notas hasta las últimas.

El bel canto, donde la propia voz se impone a la música, surgió a principios del siglo XIX. A través de Rossini, Bellini o Donizetti como referentes, el mérito consiste en unas exigencias vocales a los intérpretes pero que conllevan también ser más valorados artísticamente. Ese “lucimiento” es el que provocó que, por ejemplo, surgieran varias escenas de la locura en varias óperas, especialmente en esta época del bel canto, cuyo objetivo era que la soprano pudiera lucirse ante el público con sus cualidades, su agilidad más allá de la representatividad. No se puede catalogar Casta diva como una aria de locura, obviamente, pero si contiene esas características de preponderancia de la palabra(la voz) sobre la música, el legato, la flexibilidad, coloratura,etc.

Para esta explicación he escogido de complemento la actuación estelar de Montserrat Caballé, que tiene en Norma uno de sus grandes roles, en el que muestra a la perfección todas sus caras: la de la sacerdotisa, la de la madre vengativa que quiere matar a sus dos hijos, producto del amor con Pollione, la bélica y la que, tras descubrirse toda su historia, piden perdón a su padre, Oroveso y le pide que no deje a sus hijos sin protección una vez que ha sido condenada a la hoguera. Aparte del gran éxito de esta escena, hay que reconocer la gran impresión que generó Norma cuando se estrenó en 1831.
Escena: Casta diva

NORMA
Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante,
Al noi volgi il bel sembiante,
Senza nube e senza vel!

OROVESO E CORO
Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante,
Al noi volgi il bel sembiante,
Senza nube e senza vel!

NORMA
Tempra, o Diva,
Tempra tu de’ cori ardenti,
Tempra ancora lo zelo audace.
Spargi in terra quella pace
Che regnar tu fai nel ciel.

OROVESO E CORO
Diva, spargi in terra
Quella pace che regnar Tu fai nel ciel
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