Momentos memorables: carta de Tatiana

Posiblemente, estamos ante una de esas arias que, escuchándola, uno desea volver a hacerlo una y otra vez. La juventud del personaje de Tatiana, su ilusión, su pasión por Eugene Oneguin nos permiten disfrutar de un aria, en el que Piotr I. Chaikovsky capta esos matices de un enamoramiento que, siendo el primero de ella, es especial. Ella abre su corazón a un personaje que, con su altivez y cierto desdén, le responde luego que el amor que siente por ella es fraternal, dejándola desilusionada. El destino y el tiempo, posteriormente, le permitió a ella devolver la jugada, cuando él le pidió estar juntos cuando ella ya estaba casada y con un alto nivel de vida. La ópera estaba basada en la obra de Alexander Pushkin.

Sobre la aria podemos hablar de varios aspectos pero, sobre todo, una sugerencia: escúchela intentando, por un momento, abstraerse de lo cantado e intentando percibir los matices musicales. Comprobar como Chaikovsky logra que la voz de la soprano casi se deslice sobre varias melodías que van apareciendo a lo largo del aria. Desde esa melodía que nos trae el recuerdo de cuando se escribía con el ánimo exaltado, como su pensamiento vuela hacia Oneguin, sus miedos por la personalidad de él. Una primera parte de recitativo en el que los instrumentos de cuerda, unido al arpa nos muestran una Tatiana dubitativa sobre la carta, ni siquiera sabe como comenzarla. El uso de los instrumentos de viento(especialmente, el oboe y las trombas) tienen un papel fundamental a la hora en un momento determinado(no sin olvidar a los intrumentos de cuerda para revelar el estado anímico de Tatiana, tan capaz de lamentarse del encuentro de Oneguin y luego encomendarse sólo a él). Todo un repertorio de sentimientos donde el oboe juega un papel importante, tanto en su acompañamiento por la flauta y clarinete(momentos más emotivos para ella) como por la tromba, donde sus temores, miedos aparecen un poco en su ánimo.

Aria: Puskai pogibnu ya, no pryezhde(Carta de Tatiana)

Debido a la longitud del texto, procedemos a poneros un enlace al texto a través de internet

  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    http://www.kareol.es/obras/eugenioonegin/acto1.htm

    TATIANA
    Que perezca, pero antes,
    con ciega esperanza
    llamo a la oscura felicidad,
    ¡el éxtasis de la vida
    reconozco!
    ¡Bebo la mágica poción del deseo,
    me siento acosada por el delirio!
    ¡Por todas partes, por todas,
    ante mí la tentación fatal!
    ¡Por todas partes,
    él está ante mí!

    (se sienta en el escritorio, escribe
    unas palabras y se detiene)

    ¡No eso aún no!
    ¡Comenzaré de nuevo!
    ¡Oh, qué me ocurre! ¡Estoy
    ardiendo…!
    ¡No sé cómo empezar!

    (escribe y luego lee lo escrito)
    “Te escribo,
    ¿qué más entonces?
    ¿Qué más puedo decir?
    Ahora sé que está en tu poder
    ¡con tu desdén para castigarme!
    Pero tú,
    para mi infortunado trance,
    si sólo una gota de piedad
    te quedase,
    no me abandonarías.
    Al principio pensé callar;
    créeme, de mi vergüenza
    no hubieras llegado a saber
    nunca,¡nunca!”
    ¡Oh, sí, juré ocultar en mí
    mi confesión de amor,
    apasionado y loco!
    ¡Ay!
    ¡No he tenido fuerzas para
    controlar mi espíritu!
    ¡Es igual, pase lo que pase!
    ¡A él le permitiré todo!
    ¡Valor! ¡Tiene que saberlo!

    (vuelve a escribir)

    ¡Por qué,
    por qué nos visitaste?
    En las lejanías
    de una aldea olvidada,
    yo jamás te hubiese conocido,
    no sabría de tan amargo
    tormento.
    La agitación
    de un ser inexperto
    se hubiera tranquilizado
    con el tiempo,
    ¿Quién sabe?
    Hubiese hallado
    a alguien querido
    hubiese sido una esposa fiel
    y una madre virtuosa…”

    (queda pensativa y luego se levanta)

    ¡Otro!
    ¡No a nadie en el mundo
    podría haber dado mi corazón!
    Esto está decretado en el
    consejo supremo,
    es lo que el Cielo quiere:
    ¡Soy tuya!
    Toda mi vida ha sido una promesa
    de este inevitable
    encuentro contigo;
    sé que Dios te ha enviado,
    ¡hasta la tumba
    serás mi compañero!
    Te me apareciste en sueños
    y aunque no te había visto,
    ya te amaba.
    Tu maravillosa mirada me cautivó…
    En mi espíritu tu voz resonaba
    desde hace mucho tiempo…
    No, ¡no había sido un sueño!
    Cuando llegaste, te reconocí
    al instante.
    Quedé estupefacta,
    y mis pensamientos
    lo proclamaban:
    ¡está aquí, está aquí!
    ¡No es verdad! Te había oído
    muchas veces antes…
    Habías hablado conmigo
    en el silencio,
    ¿cuando al pobre consolaba?
    ¿O cuando con rezos traté
    de hallar paz a mi angustia?
    Y en este instante,
    ¿no fuiste tú,
    visión amada, la que
    en la oscuridad se dejó ver
    momentáneamente?
    Anidando suavemente en mi almohada,
    ¿No fuiste tú,
    el que con amor,
    me susurró palabras de esperanza?

    ¡Quién eres tú?
    ¿Mi ángel guardián,
    o un tentador insidioso?
    Mis dudas ¡resuélvemelas!
    Quizás nada de esto
    tenga sentido,
    la decepción de un ser
    sin experiencia,
    cuyo destino es diferente…”

    ¡Qué mas da! Mi destino
    a partir de ahora te pertenece,
    mis lágrimas derramaré,
    tu protección suplicaré,
    suplicaré.
    Imagina: ¡yo aquí sola!
    ¡Nadie me comprende!
    ¡Mi mente desfallece agotada,
    y en silencio debo perecer!
    ¡Te espero, te espero!
    ¡Con una sola palabra
    revive la esperanza
    en mi corazón,
    o rompe este sueño con,
    ay, un merecido,
    ay, un merecido reproche!

    ¡Termino! Es demasiado
    para leerla, mi corazón
    deja de latir de vergüenza,
    pero,su honor es una
    garantía para mí.
    ¡Y a él me entrego!

    (se dirige a la ventana y
    descorre las cortinas)

    ¡Ah, la noche ha terminado
    y todo está despierto!…
    El sol se ha levantado.
    El pastor toca el caramillo…
    ¡Qué paz respira todo!
    ¡Mientras que yo… yo!