Momentos memorables. Addio, fiorito asil

El 17 de febrero de 1904 se estrenó en el Teatro alla Scala, de Milán, “Madama Butterfly”. Los éxitos previos de Manon Lescaut, La bohème o Tosca preveían un éxito en el estreno de la ópera. Sin embargo, fue un fracaso que se podría catalogar de maravilloso. Giacomo Puccini modificó la ópera, la mejoró cuando podía haber pensado que era una campaña de los “loggionisti”(la gente que se sienta en el “gallinero”, la parte más alta del teatro), por la torpeza de su editor o de las circunstancias. En sí, no era una debacle, en sí, por la música, más bien por ciertos hechos que habían generado mal ambiente. Puccini modificó la ópera; una de esas mejoras es este “Addio, fiorito asil” que interpreta el antipático personaje de Pinkerton, que había abandonado a la pobre Cio-Cio-San. Este corto fragmento cambió la forma de verlo por parte de los tenores.

En sí es muy breve y es la continuidad de un trío previo con Sharpless(cónsul norteamericano en Nagasaki) y Suzuki(ama de casa de Madama Butterfly) y en el que Pinkerton, acompañado por su mujer Kate, regresa para anunciar, prácticamente, el abandono definitivo. Conocedor de la noticia-que tiene un hijo-trata de convencer, junto a Sharpless, a Suzuki para que ésta hable con Madama Butterfly y les dé el hijo y un mejor futuro(ma del bimbo convien assicurar le sorti).Mientras que Sharpless está en tan ingrata labor, Pinkerton se siente abrumado y afligido por la culpa: la ha abandonado pero ella se ha mantenido fiel a su amor a pesar de los tres años de soledad. Cuando Sharpless le recuerda que ella “creía en ese matrimonio”(un dúo en el primer acto), Pinkerton se viene abajo: Adiós, florecido refugio de la alegría y el amor…su apacible rostro con remordimientos atroces lo veré siempre…No puedo dominarme ante tu desolación, soy vil.

El papel de Pinkerton sigue siendo antipático mas la música que acompaña a este remordimiento es de una intensidad y belleza tal que, incluso, parece lograr cierta empatía.

Fragmento: Addio, fiorito asil

SHARPLESS
Andate:
il triste vero da sola apprenderà.

PINKERTON
(dolcemente con rimpianto)
Addio fiorito asil,
di letizia e d’amor.
Sempre il mite suo sembiante
con strazio atroce vedrò.

SHARPLESS
Ma or quel sincero presago è già.

PINKERTON
Addio, fiorito asil,

SHARPLESS
Vel dissi, vi ricorda?
e fui profeta allor.

PINKERTON
Non reggo al tuo squallor,
Fuggo, fuggo: son vil!

SHARPLESS
Andate,
il triste vero apprenderà.