Momentos memorables: Addio del passato

En ocasiones, el cine es una gran ayuda para la promoción de las óperas. Hoy os comentaré sobre una aria de “La traviata”, de Giuseppe Verdi, y lo haré con un trailer de la película que realizó Pedro Olea: “El maestro de esgrima”, protagonizada,entre otros, por Assumpta Serna y Omero Antonutti. Además del trailer, hay un instante de la película en el que la aria coge un rol que, aún secundario para la trama, tiene considerable y agradable presencia durante unos breves minutos.

La aria que comentaré es, pues, “Addio del passato”, cantada en el último acto de la ópera. Violetta, enferma sin posibilidad de salvación, sigue releyendo una carta que recibió de Giorgio Germont, padre de Alfredo. En dicha misiva se comentaba que el amado joven supo del sacrificio realizado por ella y que iría a pedirle perdón por la ofensa realizada…pero…¡es tarde!(“È tardi!.Attendo, attendo nè a me giungon mai…”…Espero, espero y no llegan nunca). Violetta asume su fin de forma desconsolada mientras que Verdi nos trae a una mujer que ha evolucionado dramática y musicalmente con el paso de las notas. No es ya, lógicamente, esa mujer frívola con poco corazón del acto I y ese “Sempre libera degg’io”; se acerca a esa Violetta que sufre ante el sacrificio que le impone Giorgio Germont pero la del acto último cautiva el corazón por un sufrimiento que tiene, eso sí, el gran acompañamiento musical que propuso Verdi para este estado de ánimo. Violetta, siente la ausencia del amor de Alfredo, ese apoyo para su alma compungida, sabe que será olvidada y pide a Dios que la perdone y que se “compadezca del deseo de esta extraviada“.

En esta ocasión hemos escogido la interpretación que realizó Anna Netrebko en Salzburgo en 2005 en un insólito escenario. Esperemos que os agrade.

Aria: Addio del passato

Addio, del passato bei sogni ridenti,
Le rose del volto già son pallenti;
L’amore d’Alfredo pur esso mi manca,
Conforto, sostegno dell’anima stanca
Ah, della traviata sorridi al desio;
A lei, deh, perdona; tu accoglila, o Dio,
Or tutto finì.
Le gioie, i dolori tra poco avran fine,
La tomba ai mortali di tutto è confine!
Non lagrima o fiore avrà la mia fossa,
Non croce col nome
che copra quest’ossa!
Ah, della traviata sorridi al desio;
A lei, deh, perdona; tu accoglila, o Dio.
Or tutto finì!