Momentos magistrales: Was gleicht wohl auf Erden…

Es quizás la escena más conocida de “El cazador furtivo”(Der Freischütz), de Carl Maria von Weber. El coro de cazadores, prácticamente al final de la ópera, aporta esa ligera pausa al desarrollo final de las andanzas del pobre Max, un cazador enamoradizo pero absolutamente desacertado con un rifle. Aunque unas balas “trucadas” permitieron a Max seguir en la competición, al final debe disparar a una paloma pero acaba disparando a Kaspar, aunque al mismo tiempo cae Agatha durante la confusión. Aunque el joven parece asumir su destino y marcharse exiliado, un ermitaño convence a Ottokar para que perdone a Max y le conceda la mano de Agatha, al menos durante un año…y pedir que desaparezca la competición de tiro.

Siguiendo unos patrones muy en consonancia con el acto de la caza, este coro es el mayor ejemplo del uso amplio y variado de los instrumentos de viento-metal que se conoce. Con el juego de trombas, trombones logra crear una atmósfera que nos pone, directamente, en el ambiente de un concurso de caza.Aunque el coro de tenores y bajos bien vale la pena, sin duda lo que llega a nuestro interior es esa amalgama de sensaciones que se generan desde esa parte de la orquesta, como si cada uno de los asistentes a la representación fuese llamado a coger un rifle y competir.

Coro: Was gleicht wohl auf Erden dem Jägervergnügen

JÄGERNCHOR
Was gleicht wohl auf Erden dem Jägervergnügen?
Wem sprudelt der Becher des Lebens so reich?
Beim Klange der Hörner im Grünen zu liegen,
den Hirsch zu verfolgen durch Dickicht und Teich,
ist fürstliche Freude, ist männlich Verlangen,
Erstarket die Glieder und würzet das Mahl.
Wenn Wälder und Felsen uns hallend umfangen,
Tönt freier und freud’ger der volle Pokal!
Jo, ho! Tralalalala!

Diana ist kundig, die Nacht zu erhellen,
wie labend am Tage ihr Dunkel uns kühlt.
Den blutigen Wolf und den Eber zu fällen,
der gierig die grünenden Saaten durchwühlt,
ist fürstliche Freude, ist männlich Verlangen,
Erstarket die Glieder und würzet das Mahl.
Wenn Wälder und Felsen uns hallend umfangen,
Tönt freier und freud’ger der volle Pokal!
Jo, ho! Tralalalala!