Momentos memorables: Libiamo

En varias ocasiones hemos comentado en esta sección de “Momentos memorables”, cuando así ha ocurrido, que la fama de un fragmento ha superado los escenarios de los teatros para alcanzar cotas de popularidad por encima de la ópera. Hoy, trataremos sobre uno de los grandes instantes en los que la ópera se ve abrumada por la fama de una de sus melodías. Una de esas óperas es La Traviata y el momento cumbre es el brindis del primer acto, el famoso “Libiamo”. Apariciones en películas, galas, se ha popularizado más allá del gusto por la ópera. Hay que reconocer que el magisterio musical de Giuseppe Verdi y el literario de Francesco Maria Piave desarrollaron una ópera plena en la que el brindis tiene, curiosamente, una cierta sencillez a primera vista: una cadencia, una estructura similar entre el “Libiamo” de Alfredo y el “Tra voi saprò dividere” de Violetta y la intervención del coro de invitados la convierten, si me perdonan el exabrupto, en “pegadiza” como, por ejemplo, la célebre “La donna è mobile” de Rigoletto o ese “Toréador, en garde” de Carmen.

Sobre el asunto de brindis, llamar la atención sobre el concepto apasionado del amor por parte de Alfredo en el brindis (Bebamos en el estremecimiento que el amor despierta…) y la fugacidad por parte de Violetta(el amor…es una flor que nace y muere y del cual no siempre se puede disfrutar). Sintetizan el compositor y el libretista en unas pocas líneas el pensamiento de ambos protagonistas y sentir, por primera vez, la diferencia entre el amor de Alfredo, enamorado de Violetta, y la actitud de ella evitando, en sí, ese amor como veremos, en próximas semanas, cuando comentemos ese bello dúo “Un dì, felice, eterea” y el fundamental “Sempre libera degg’io” con el que acaba el primer acto de La Traviata y que es un fiel reflejo de ambos caracteres.

He escogido, como versión para ver esta escena, una representación interpretada por Neil Shicoff y Edita Gruberova. La escenificación al estilo de la época de “La dama de las camelias”, el libro de Alejandro Dumas(hijo del autor de Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo, entre otros) en el que se basa la ópera.

Fragmento:Libiamo

ALFREDO

Libiam nè lieti calici
Che la bellezza infiora,
E la fuggevol ora
S’inebri a voluttà.
Libiam nè dolci fremiti
Che suscita l’amore,
Poichè quell’occhio al core

(indicando Violetta)
Onnipotente va.
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.

TUTTI

Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.

VIOLETTA

Tra voi saprò dividere
Il tempo mio giocondo;
Tutto è follia nel mondo
Ciò che non è piacer.
Godiam, fugace e rapido
È il gaudio dell’amore;
È un fior che nasce e muore,
Nè più si può goder.
Godiam c’invita un fervido
Accento lusinghier.

TUTTI

Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.

VIOLETTA

(ad Alfredo)

La vita è nel tripudio.

ALFREDO

(a Violetta)

Quando non s’ami ancora.

VIOLETTA

(ad Alfredo)

Nol dite a chi l’ignora.

ALFREDO

(a Violetta)

È il mio destin così

TUTTI

Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.