Las vísperas sicilianas

OPERA E HISTORIA: I VESPRI SICILIANI

Bajo el término de las vísperas sicilianas hablamos de la revuelta que se dio en la isla italiana de Sicilia en 1282 en la que los nativos de la isla se rebelaron contra los franceses. Antes de referirnos al propio hecho, quisiera hacer referencia a dos personajes bien reales que aparecen en la ópera, una vez que el resto puede ser más propio de una ficción envuelta en una historia cierta: uno es Giovanni da Procida, del que conocemos la presencia, la influencia real que tuvo en el levantamiento y que podemos disfrutar con la voz de bajo en ese aria “O tu Palermo” y que contaba, en el momento de la revuelta, 72 años; otro personaje aunque no aparece realmente en la ópera, es Federico II, de la casa de los Hohenstaufen, pero que vemos reflejado en el rol de Elena, su hermana, que es la que alienta el recuerdo del rey fallecido en 1250 en varios momentos.

Para tratar el tema, primero diremos que la isla estuvo gobernada por Federico II. A su muerte, hubo un cambio radical en la isla, que, a partir de una orden papal, alcanzaba el trono Carlos de Anjou. Paralelamente, se unían el infante Pedro III de Aragón con la nieta de Federico II, Constanza, lo que nos dará otro papel importante en la trama y por la que se acabará desnivelando esta historia medieval. Aunque la orden consideraba que el trono iba a manos francesas, se tuvo que doblar esfuerzos para derrotar a Manfredo, hijo de Federico II, y a la resistencia siciliana que nunca vio en los nuevos dueños de la isla motivos para confiar. Poco a poco, fueron llegando a Sicilia los que liderarían la revuelta, entre los que vuelvo a mencionar por su importancia, Prócida. El 30 de marzo de 1282 fue, pues, el día en que comenzó una masacre que se extendió por la isla.

En sí, son pocas las relaciones entre la ópera y el evento más allá de estos dos personajes arriba citados, el tañido de las campanas de vísperas (cosa lógica tratándose del tema) y alguna leyenda que relacionaría un supuesto problema de altercado público con lo que vemos en el acto II, cuando varios soldados franceses borrachos se quieren aprovechar de una mujer; su marido reacciona y mata a uno de los acosadores, armándose un embrollo posterior cuando compañeros del soldado y sicilianos siguen con la pugna. Sin embargo, lo que la leyenda trata como uno de los posibles inicios de la revuelta siciliana, Verdi lo traslada a un momento considerablemente anterior, como si quisiera trasladar al espectador/oyente una primera impresión de la pugna entre los franceses y los nativos. Lo que sí es plausible es que la revuelta estaba organizada con el objetivo de echar a los franceses de la isla aunque el conflicto tardó en resolverse cerca de dos décadas, en 1302.