Momentos memorables:C’en est donc fait… Salut à la France

Es “La fille du régiment”, de Gaetano Donizetti, una ópera llamativa, muy formada a base de pequeños grandes momentos en cuya cúspide está, claramente, el célebre “Pour mon âme“, pero sin olvidar otros instantes como la otra aria de Tonio “Pour me rapprocher de Marie“. Pero ello no quiere decir que Marie, la hija del regimiento, no tenga sus episodios de lucimiento como “Chacun lo sait, chacun lo dit”(la canción del regimiento), “Il faut partir”(al final del primer acto) y, sobre todo, este “Salût a la France” que, obviamente, entusiasmó al público asistente al Teatro Nacional de la Opéra-Comique en 1840. No es que fuera a considerarse en sí un leit-motiv pero también es cierto que Donizetti quiso acabar la ópera recurriendo a estas notas y a este entusiasmo, al que se unía la alegría de la feliz pareja.

En sí, aria en la que se percibe una fase más melódica en relación con una Marie más desanimada. Ella que quiere a Tonio se ve obligada a casarse con otra persona, por no hablar de echar de menos a sus compañeros del reglamento, cuando su vida era más feliz. En esa línea melódica participan los instrumentos de cuerda, destacando los dos grupos de violines y la de violonchelo para acentuar esa melancolía que tiene Marie. Los sonidos de un tambor militar la revitalizan, ya vemos una Marie más animada por reencontrarse con sus compañeros del regimiento, lo que se percibe en una mayor capacidad vocal(que no exigencia, que también tenía en ese primer momento que antes mencionábamos) y transmitiendo su nueva alegría, quién sabe si esperanza por poder cambiar su triste destino.

 

 

 

Aria Salût a la France

MARIE

C’en est donc fait
et mon sort va changer,
Et personne en ce lieu ne vient me protéger!
Par le rang et par l’opulence,
En vain l’on a cru m’éblouir;
Il me faut faire ma souffrance
Et ne vivre que de souvenir!
Sous les bijoux et la dentelle,
Je cache un chagrin sans espoir.
Ah!
A quoi me sert d’être si belle,
Lui seul, il ne doit pas me voir.
Ah!
Ô vous à qui je fuis ravie,
Dont j’ai partagé le destin.
Je donnerais toute ma vie
Pour pouvoir vous serrer la main!
Pour ce contrat fatal
Tout prend un aire de fête…
Allons, allons signer
Mon malheur qui s’apprête!

(Elle va pour sortir, mais s’arrête
tout à coupe en entendant au loin
une marche militaire; elle écoute
attentivement et avec joie)

Mais qu’entends-je au lointain? Ciel!
Ne rêve-je pas?
Cette marche guerrière…

(Elle ouvrit la fenêtre)

Ah! voilà bien leurs pas.
Oh! transport! oh! douce ivresse!
Mes amis, mes amis!
Souvenirs de jeunesse,
Revenez, revenez avec eux!

(Enthousiasmée)

Ah! salut à la France!
À mes beaux jours!
À l’espérance!
À mes amours!
Salut à la France!
À l’espérance!
À mes amis!
Salut à la gloire!
Voilà pour mon coeur,
Avec la victoire,
L’instant du bonheur!

SOLDATS
(Entrent tumultueusement de tous côtés
et se groupent autour de Marie)
C’est elle! notre fille!
Notre enfant! quel destin!
Tes amis, ta famille,
Te retrouvent enfin!

MARIE
Mes amis! mes amis!
Votre main! dans vos bras!
De plaisir, de surprise, ah!
L’on ne meurt donc pas!
O mes amis, ô mes amis!

SOLDATS
C’est elle! c’est elle!

MARIE
Salut à la France!

SOLDATS
Salut à la France!

MARIE
Salut à la gloire!

SOLDATS
Salut à la gloire!

Sobre la ópera:la juventud perdida del doctor Faust

Escribía Rubén Darío aquello de “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver”, primeros dos versos del poema “Canción de otoño en primavera”. Casi un siglo antes, Johann Wolfgang von Goethe culminaba su extensa obra “Faust, eine Tragödie”, escrito en dos partes. En ella, un anciano doctor maldecía la ciencia, la fe, la misma paciencia. Había gastado toda su vida buscando el saber y, al final de sus días, deseaba terminar con su sufrimiento al comprobar que había desperdiciado su vida. Cuando en las imprecaciones pide al mismo Satán, aparece Mefistófeles dispuesto a darle lo que quiera al precio de su alma “ahí abajo”. Ni dinero, ni poder…Fausto sólo quiere juventud y los placeres que ésta proporciona.

En un breve momento de dudas, Mefistófeles observa que Faust queda parado y le muestra a una joven de la que queda prendado. Es Marguerite. Cesan las dudas al instante, firma y bebe la pócima que le dará nuevo vigor. Desde ese momento busca encontrar a la joven y la encuentra, La timidez de ella le arrebata el ánimo, queda prendado. Es el momento de demostrar un sentimiento olvidado y bien que lo hace, como vemos con un excepcional Nicolai Gedda.

Es el dúo de amor de Faust y Marguerite, una escena en el que él va poco a poco logrando convencer de su amor sincero a una Marguerite aún dubitativa. La escena de la margarita y ese “me quiere, no me quiere” es un ejemplo. La dulzura de ese “O nuit d’amour” es sublime…pero ella sigue temerosa, no quiere que le partan el corazón. Pero el amor ya está en el corazón de ella

 

Las desventuras de Marguerite la llevan a la locura(maldecida por Valentín, su moribundo hermano; maldita para Mefistofeles que la pretende horrorizar) y a la prisión por matar a su hijo. Faust la quiere rescatar de su condena con la ayuda de Mefistófeles, pero ella no quiere seguirle y ruega la salvación de su alma mientras Faust se desespera.

Momentos memorables: In questa reggia

Que la ópera es una unión de música y texto-en este caso, teatral-es sabido. En algunos casos, el conjunto melódico se potencia sobre el texto(aunque hay varios compositores que logran ese efecto, destacaría a Richard Wagner por su capacidad de lograr que se genere, desde el foso de la orquesta, un ambiente que envuelve al cantante; en otros,la música cede la importancia a lo que se cante (podíamos indicar, por ejemplo, el célebre “bel canto”, donde el cantante debe mostrar sus cualidades técnicas, que es lo que hará que se lleve el merecido aplauso o la más cruel crítica.

Pero, señores, llegamos a esta aria y vemos que la melodía es perfecta para describir el estado de Turandot a lo largo de su intervención(recuerdos, dolor, ira); que el texto escrito por Giuseppe Adami y Renato Simoni está plasmado de un modo que va in crescendo y, por supuesto, una intervención creíble de la soprano(en este caso, destacamos la figura de Eva Marton que ha llevado a la perfección este papel

La trama es sabida. Turandot es una princesa china que ha establecido lo siguiente: el que se quiera casar con ella debe pasar por tres enigmas, el acierto supone el premio de un matrimonio futuro imperial…o la muerte del candidato si sólo falla uno. Lo que nos puede parecer, en principio, algo muy trivial, chocante deja de serlo al entenderla: el recuerdo de su abuela, arrastrada por un extranjero tras ser vencido el reino, el dolor cargado de ira hace que insista en ese “Nadie me tendrá jamás” y, sobre todo, en ese “Non tentar la fortuna” para que nadie se siga arriesgando. Sin embargo, ese principe desconocido supera las tres pruebas y es cuando la ópera coge otro cariz, cuando el enigma se le vuelve en contra a Turandot.

En sí es una aria que va desde una melodía “lígera” al principio, pausada con breves intervenciones de los instrumentos de viento madera(fagot, oboe, clarinete,etc) para incidir en las partes más dolorosas de la narración, pero que coge fuerza cuando ese recuerdo, esa voz de su abuela le lleva a imponerse(y ya es difícil)a la propia orquesta con ese desgarrador “mai nessun m’avrà”. Si le añadimos la intervención del príncipe desconocido como respuesta, tenemos una escena que se interioriza en el espectador.

Aria: In questa reggia

TURANDOT
In questa Reggia,
or son mill’anni e mille,
un grido disperato risonò.
E quel grido,
traverso stirpe e stirpe
que nell’anima mia si rifugiò!
Principessa Lo-u-Ling,
ava dolce e serena che regnavi
nel tuo cupo silenzio
in gioia pura,
e sfidasti inflessibile e sicura
l’aspro domino,
oggi rivivi in me!

FOLLA
Fu quando il Re dei Tartari
le sette sue bandiere dispiegò.

TURANDOT
Pure nel tempo
che ciascun ricorda,
fu sgomento e terrore
e rombo d’armi.
Il regno vinto! Il regno vinto!
E Lo-u-Ling, la mia ava,
trascinata
da un uom come te, come te
straniero,
là nella notte atroce
dove si spense la sua fresca voce!

FOLLA
Da secoli ella dorme
nella sua tomba enorme.

TURANDOT
O Principi,
che a lunghe carovane
d’ogni parte del mondo
qui venite a gettar
la vostra sorte,
io vendico su voi, su voi,
quella purezza,
quel grido e quella morte!
Quel grido e quella morte!
Mai nessun m’avrà!
Mai nessun, nessun m’avrà!
L’orror di chi l’uccise
vivo nel cuor mi sta.
No, no! Mai nessun m’avrà!
Ah, rinasce in me l’orgoglio
di tanta purità!
Straniero! Non tentar la fortuna!
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
No, no!…
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

TURANDOT
No! No!…
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

Voces magistrales: Daniela Dessì

El pasado sábado 20 se anunciaba el triste fallecimiento de Daniela Dessì, la soprano genovesa que se había hecho un nombre y un prestigio entre los aficionados a la ópera. Era admirable como llevaba la relación profesional-afectiva con el tenor Fabio Armiliato. Fruto de ello encontramos gran cantidad de recitales y representaciones en las que ambos fueron protagonistas.

Nacida en Génova en 1957, estudió canto y piano en el Conservatorio “Arrigo Boito” de Parma y se especializó en canto de cámara en Siena. En 1980 debutó en la ópera con “La serva padrona”, de Pergolesi. Finalista en un concurso de nuevas voces llevado a cabo por la RAI, su camino despegó desde ese momento.

Desde comienzos de los años 80 hasta la actualidad fue creciendo su nivel de trabajo, reclamada en los mejores teatros y por los directores de más prestigio destacando, por encima de todos, su trabajo con Riccardo Muti en la Scala de Milán.Pero fueron bastantes las representaciones de gran mérito(por ejemplo, representar en una noche los tres papeles de soprano de Il trittico), sus notables presencias sobre el escenario. Su muerte nos deja esa duda sobre cuál hubiera sido el devenir musical e interpretativo de Daniela Dessì, de la que se ha valorado su capacidad de “actriz” sin dejar de tener en cuenta su voz y su fuerte personalidad.

Su repertorio fue extenso, cerca de setenta personajes aunque pudo interpretar esos grandes roles famosos(Verdi, Puccini, Donizetti, Rossini, Bellini, los personajes de las tres óperas de Mozart con colaboración con Da Ponte). La discografía nos deja un buen repertorio de grandes interpretaciones, en buena parte con la colaboración de su marido desde 2000, Fabio Armiliato. Igualmente, se cuenta con la posibilidad de recordar sus intervenciones a través de las múltiples versiones en diferentes formatos audiovisuales.

Dejamos esta entrada con dos clásicos para que la gente pueda saber algo más de esta gran soprano. Por un lado, vemos su página oficial que permite saber más cosas como su biografía, discografía y la muy recomendable sección de vídeo y audio; por otro lado, una entrevista que se le realizó muy en plan “skype“(al menos, esa es la impresión por esa cámara fija).Por último, dejamos el que fue su gran papel, el que siempre le gustó cantar: Tosca.

Sobre la ópera: el amor y la pureza de sentimiento

Puede que en el mundo de la ópera haya personajes a los que vaya a la perfección este término de “pureza de sentimiento” pero, para mí, hay uno que está por encima de todos: Nemorino.

Nemorino es el protagonista principal de la ópera de Gaetano Donizetti “L’elisir d’amore“. La literatura que ha rodeado al personaje lo ha catalogado como un joven más o menos “al que le falta un hervor”, es decir algo corto de luces. Sin embargo, el desarrollo de la ópera nos muestra un joven enamoradizo que tiene un amor platónico pero, para su desgracia, en nada correspondido: Adina.

Su simpleza se percibe en el primer acto cuando, tras la enésima negativa de Adina, recurre al charlatán doctor Dulcamara, quien le hace ver que esa botella de vino de Burdeos que tiene en la mano es un elixir de amor. Sí que es cierto que se llega a creer eso y Adina juega con ello para sacarle de quicio.

Sin embargo, en el segundo acto ya vemos, en su desesperación,que el amor que tiene por Adina le llevaría a entrar en el batallón de Belcore por tal de conseguir unos dineros para comprar otra botella de elixir. Ahí tenemos ese “tu non sai qual cor sta sotto a quest’umile vestito”, en el que empezamos a ver que su amor poco correspondido tiene mucho más de puro de lo que se pensaba. Ignorante a lo que sucedía, el fallecimiento de su tío y la consiguiente herencia que recibirá, hace que todas las chicas del pueblo lo deseen pero Nemorino cree que es el efecto del elixir. Ve que Adina empieza a sentir amor por él. Es la bellísima “Una furtiva lagrima”.

Ella pretende liberarlo de su condición de soldado pero, cuando él le pregunta si tiene algo más que decir y ella niega, estalla: prefiere morir soldado si no es querido. Al final, ella lo admite: sí está enamorada de Nemorino

.

Aunque luego todo se sabe, que Dulcamara le informa que es rico heredero, el amor está ahí, fuera de toda historia de elixires y dinero. El joven Nemorino logra sacar a Adina su sentimiento hacia él.

Momentos memorables: Mab, la reine des mensonges

Verona y Shakespeare tienen uno de los puntos en común más famosos de la literatura. Romeo y Julieta es la historia de dos familias rivales en la ciudad italiana, cuya trama ha dado para variadas adaptaciones más allá del drama escrito por el genio inglés. Una de esas adaptaciones “más allá” bien podría ser esa “West Side Story” con los Jets y los Sharks mientras se desarrolla el amor entre Tony y Maria. Pero volvamos a esta versión que compuso Charles Gounod. En este primer acto, en casa de los Capuletos para celebrar el cumpleaños de Julieta, el montesco Romeo ha logrado ver a la joven y se ha sentido enamorado. Aún no sabe quién es en ese momento pero cree tener un sueño. Es en ese momento cuando Mercutio, su más fiel compañero, le gasta una chanza hablando de la reina Mab. Poco esperaban, tanto Roméo como Mercutio, la tormenta que se avecinaba cuando son descubiertos por Tybalt.

En sí, la belleza de esta balada se basa, en muy buena parte, en la destreza del barítono a la hora de frasear todo con bastante agilidad, por cierto, necesaria. No sería justo olvidar o no tener en cuenta el bello juego que realiza Gounod aportando, en cada momento, la música adecuada a cada parte, especialmente cuando le dota de melodía a los diferentes tipos de sueños, destacando el uso de los instrumentos de viento metal y percusión a la hora de los sueños de libertad de los encadenados o de gloria de los soldados pero, también, el arpa cuando el sueño es de amor y besos. Quizás, en toda una “Roméo et Juliette”, puedan encontrar mejores instantes pero, lo que aseguro, es que se les quedará en la cabeza desde el primer momento en que la escucha. Por experiencia.

Aria: Mab, la reine des mensonges

MERCUTIO
Mab, la reine des mensonges,
Préside aux songes.
Plus légère que le vent
Décevant,
À travers l’espace,
À travers la nuit,
Elle passe,
Elle fuit!
Son char, que l’atôme rapide
Entraîne dans l’éther limpide,
Fut fait d’une noisette vide
Par ver de terre, le charron!
Les harnais, subtile dentelle,
Ont été découpés dans l’aile
De quelque verte sauterelle
Par son cocher, le moucheron!
Un os de grillon sert de manche
À son fouet, dont la mèche blanche
Est prise au rayon qui s’épanche
De Phbé rassemblant sa cour.
Chaque nuit, dans cet équipage,
Mab visite, sur son passage,
L’époux qui rêve de veuvage
Et l’amant qui rêve d’amour!
À son approche, la coquette
Rêve d’atours et de toilette,
Le courtisan fait la courbette,
Le poète rime ses vers!
À l’avare en son gîte sombre,
Elle ouvre des trésors sans nombre,
Et la liberté rit dans l’ombre
Au prisonnier chargé de fers.
Le soldat rêve d’embuscades,
De batailles et d’estocades,
Elle lui verse les rasades
Dont ses lauriers sont arrosés.
Et toi qu’un soupir effarouche,
Quand tu reposes sur ta couche,
Ô vierge! elle effleure ta bouche
Et te fait rêver de baisers!
Mab, la reine des mensonges, etc.


Voces magistrales: Agnes Baltsa

Siempre que se puede, quiero dejar un breve comienzo personal sobre un cantante, un fragmento o la historia de una ópera. En este caso, Agnes Baltsa fue la primera “Carmen” que escuché.Aquella versión con José Carreras y José Van Dam, bajo la dirección de Herbert von Karajan.En ese momento, es cuando supe(y bien pronto,porque fue una de las primeras óperas que escuché) que había una mezzosoprano que tenía esa voz tan personal y de presencia notable.

Agnes Baltsa, mezzosoprano griega, nace en 1944 en la isla de Leukas. Con apenas seis años se decantó por el piano pero su camino hacia el canto no tardaría en llegar y fue en 1958, cuando estudió en Atenas, en el conservatorio nacional, donde se graduó con 21 años. Su siguiente paso ya sería Munich, con una beca de la fundación Maria Callas, además de Francfort posteriormente.

Dos directores forman parte de la historia de Agnes Baltsa: Christoph von Dohnanyi, quién la escuchó en el debut en Francfort en el rol de Cherubino en “Las bodas de Fígaro” y, sobre todo, Herbert von Karajan, con el que consiguió ser habitual en el festival de Salzburgo. Fue nombrada en 1980 como “Kammersängerin” en Viena. Su amplio recorrido a lo largo de estos años ha sido producto de una buena gestión de la voz de la cantante, declinando papeles en determinados momentos y asumiéndolos posteriormente.

Aunque tiene un amplio repertorio en el que destacan los roles belcantistas y mozartianos, hay un rol que destaca por encima de todos. Ese es, sin duda, “Carmen”. Un papel en el que se ha encarnado en numerosas ocasiones y que encontró, en José Carreras, el mejor Don José. Tampoco no se debe olvidar sus interpretaciones de Richard Strauss(desde el Octavian de “El caballero de la rosa” hasta Elektra, uno de los últimos papeles interpretados).Tampoco se olvida de la música sacra y la popular griega.


De su discografía y videoteca destaca, como dijimos su rol de Carmen pero no hace olvidar otros tantas grabaciones de ópera como recopilatorios.Aparte de sus roles operísticos, recitales destaco una intervención en el cine. Era una película llamada “Duett“,en 1992, donde ella lleva a cabo el papel de una cantante de ópera. Al igual que Maria Callas con Medea, Baltsa probó en el cine normal.

Momentos memorables:Carreau! Pique! La mort!…

Para comentar este fragmento, primero hay que viajar al 3 de junio de 1875, a la trigésimo segunda representación de “Carmen”, la obra que llevó a Georges Bizet a la posterioridad.Se cuenta que la cantante que llevaba a cabo el rol de Carmen entró en un estado de semi inconsciencia a la hora de interpretar esta aria en la que las cartas reflejan, una y otra vez, su muerte futura. Al volver en sí, afirmó que tuvo un mal presagio que se confirmó poco después cuando llegó al Opera-Comique un telegrama: “la más horrible catástrofe: nuestro pobre Bizet ha muerto esta noche“. El compositor falleció de un paro cardiaco, si bien había destacado por una mala salud a pesar de contar con 36 años cuando le llegó la muerte…y los medios de comunicación pasaron a convertir la mediocre Carmen en una gran obra de arte. La mezzosoprano Galli-Marié ligó su destino a este particular mito de sentir la muerte del compositor mientras estaba interpretando este momento en el que las cartas anuncian la muerte del personaje de la gitana, cosa que sabemos que ocurrirá en el último cuadro de la ópera, a manos de Don José.

Aparte del mencionado “mito” de esta aria, no vamos a negar que la palabra más asociada a este instante es el tenebrismo. Eso también se va reflejando cada vez que la palabra “mort” irrumpe y en el que la atmósfera es generada por los instrumentos de vientos-metal, cuya intervención está ligada a esa “Mort” y a ese “encor”(otra vez) en el que se sigue viendo a Carmen intentando una y otra vez a su trágico destino como ella refleja(“Más si debes morir, si palabras terribles están escritas por el destino,baraja veinte veces, las cartas despiadadas repetirán:¡Muerte!). Aunque las primeras notas de la aria(“En vain, pour eviter”) son manejadas por los instrumentos de cuerda, la primera y sucesivas menciones a su trágico destino van acompañadas de los instrumentos de viento, lo que realza ese ambiente cargado de tristeza en el que, ni siquiera, Frasquita y Mercédès logran cambiar.

Aria: Carreau! Pique! La mort!…

CARMEN
Donnez, que j’essaie à mon tour.

(Elle se met à tourner les cartes)

Carreau! Pique! La mort!…
J’ai bien lu!.. moi d’abord…
Ensuite lui…
Pour tous les deux la mort!
En vain, pour éviter
les réponses amères,
en vain tu mêleras!
Cela ne sert à rien,
les cartes sont sincères
et ne mentiront pas!
Dans le livre d’en haut
si ta page est heureuse,
mêle et coupe sans peur,
la carte sous tes doigts
se tournera joyeuse,
t’annonçant le bonheur.
Mais si tu dois mourir,
si le mot redoutable
est écrit par le sort,
recommence vingt fois,
la carte impitoyable répétera:
la mort!

(tournant les cartes)

encor!.. encor!..
toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS
Parlez encor, parlez, mes belles,
de l’avenir, donnez-nous des nouvelles.
Dites-nous qui nous trahira!
Dites-nous qui nous aimera!
Parlez encor! parlez encor!

CARMEN
Encor! Encor!
Le désespoir!
La mort! la mort!
encor… la mort!

FRASQUITA
Fortune!

MERCÉDÈS
Amour!

CARMEN
Toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS, CARMEN
Encor! encor!

Atril de honor: Carlo Maria Giulini

La primera versión discográfica de una ópera que llegó a mi casa llevaba su sello. Era el célebre “Rigoletto” con Piero Cappuccilli, Plácido Domingo e Ileana Cotrubas en los papeles principales. Luego las diferentes óperas que iban llegando venían “firmadas” por otros directores de orquesta(mayoritariamente, Riccardo Muti, Giuseppe Sinopoli o Tullio Serafin) pero ello hace que también merece su hueco por aquí.

Nacido en Barletta en 1915, su vocación musical fue temprana. Estudió viola y dirección en la mítica Accademia Nazionale di Santa Cecilia, en la capital italiana. Superó las pruebas, formando parte de su orquesta y actuando bajo la batuta de algunos de los mejores directores. Aunque consiguió ganar un premio por dirección de orquesta, la II Guerra Mundial supuso su alistamiento en el ejercito italiano, en el que desquició a sus mandos por su pacifismo. En 1943 se escondió para no luchar con los alemanes durante casi un año. Liberada Italia,pudo dirigir la orquesta en el primer concierto tras la confrontacióin bélica.Durante esos primeros años, sus primeros trabajos estuvieron en “RAI Orchestra”, de la que fue director musical a partir de 1946.

Su debut en un foso, llegó en Bérgamo con “La traviata”, en 1950. Fue recomendado por Toscanini para estar formar parte del Teatro alla Scala.Su primera intervención llegó de la mano de Manuel de Falla y su “La vida breve”. Desde 1953 hasta 1956 estuvo en la dirección musical del templo milanés. En las islas británicas, debutó en Glyndebourne en 1955. También en 1955 dio el salto a Estados Unidos, donde dirigió la Chicago Symphony Orchestra(como director invitado, actuando hasta 1978).En esa época se van concretando algunos de sus trabajos en Londres o Viena o, casi al final de su carrera, Los Ángeles(la orquesta filarmónica). A partir de 1982 redujo sus trabajos al sufrir su mujer una invalidez.En 1998, dejó la batuta y siguió con labores de enseñanza en Fiesole. Murió en 2005, una década después de quedarse viudo.

Aparte de su discografía, donde ganó incluso determinados premios, destaca una historia en su vida. Entre 1968 y 1982 renunció a la faceta de la dirección de óperas tras varios conflictos ocasionados con las producciones y que ahora están tan en boga. Acabó enfadado con un Don Giovanni en Edimburgo por la decoración planteada, luego aumentado con la dirección de “Las bodas de Fígaro” en Roma y que le hizo decir basta. Se decía que sus mayores motivos de queja estaban relacionados con los pocos ensayos, directores musicales obtusos y cantantes más interesados en su propia carrera discográfica que en el trabajo. En 1982, regresó a la ópera con la verdiana “Falstaff”, con la filarmónica de la ciudad californiana.

Terminamos esta entrada con un clásico que, en el caso de la sección de “Atril de honor” es un vídeo en el que podemos observar al director de orquesta a la hora de ensayar una obra, las indicaciones que da y que los músicos se vayan a inspirar. Una imagen más real que la hermética que se suele ver en los conciertos.

Voces magistrales: Philippe Jaroussky

Creo que esta sección debía de abrir a un tipo de voz que, para el iniciado en la ópera, le puede llamar la atención y que es la del “contratenor”, una voz aguda pero en la que prevalece más la técnica de resonancia de la cabeza mucho más que el registro de pecho. Hablar de falsete, a mi parecer, sería incluso duro e injusto porque ese tipo de voz puede aparecer en un momento determinado y crear un atmósfera extraña a poco que suene mal(un ejemplo es el esfuerzo en el “Credeasi misera” de “I Puritani” y que, para muchos tenores es un riesgo que no sale bien)pero esta voz requiere alcanzar un registro determinado y, a su vez, contar con una buena técnica que permita desplegar una voz clara. Aunque no se les puede asimilar al 100% con los famosos “castrati” de la época barroca, lo cierto es que su tipo de voz les permite abarcar determinados roles que cantaban los castrati y que, por supuesto, hace que determinadas óperas puedan ser interpretadas o grabadas para no perderse en el remoto pasado. Entre los grandes contratenores, destaca Philippe Jaroussky.

Nacido en 1978, su vocación musical le había llevado en un principio por el aprendizaje para la interpretación con el violín y piano, aparte de armonía y contrapunto.Con 18 años y un concierto de música barroca con la voz del contratenor Fabrice de Falco, su destino viró hacia el canto. El hecho de poder cantar en ese registro de contratenor le llevó a encaminar los estudios en esa línea.

Debutó en 1999, con 21 años, en Royaumont con el rol de Ismael en el oratorio “Il Sedecia, Re di Gerusaleme”, de Scarlatti. Su evolución musical le llevó también a crear el “Ensemble Artaserse”. Hasta la actualidad ha estado cantando, grabando a excepción un período sabático durante 2013 para poder dar descanso a una voz que él considera que tiene fecha de caducidad y es que un registro, el de contratenor, de cierta exigencia pero que él asume que, cuando no se sienta cómodo, seguirá en la música en otras facetas.

Sus interpretaciones dentro de la música barroca han hecho que la inmensa mayoría de su discografía verse en óperas de Haendel, Vivaldi, Monteverdi, Bassani, Scarlatti. Aparte, cuenta con las recopilaciones e intervenciones en obras tales como el réquiem de Fauré o el “Stabat Mater” de Pergolesi. Aparte, hay que destacar los recitales que lleva a cabo, destacando los que realiza como “padrino” de IRIS, una asociación sobre la deficiencia inmunitaria primitiva.

Terminamos la entrada dedicada a este gran contratenor francés accediendo a su página oficial donde podrán saber algo más.Además, os pongo aquí un enlace vía IVOOX de un masterclass que se emitió en el programa “Voz y salud” de DO FA Radio con la soprano Ana Luisa Espinosa como presentadora.