Voces magistrales: Daniela Dessì

El pasado sábado 20 se anunciaba el triste fallecimiento de Daniela Dessì, la soprano genovesa que se había hecho un nombre y un prestigio entre los aficionados a la ópera. Era admirable como llevaba la relación profesional-afectiva con el tenor Fabio Armiliato. Fruto de ello encontramos gran cantidad de recitales y representaciones en las que ambos fueron protagonistas.

Nacida en Génova en 1957, estudió canto y piano en el Conservatorio “Arrigo Boito” de Parma y se especializó en canto de cámara en Siena. En 1980 debutó en la ópera con “La serva padrona”, de Pergolesi. Finalista en un concurso de nuevas voces llevado a cabo por la RAI, su camino despegó desde ese momento.

Desde comienzos de los años 80 hasta la actualidad fue creciendo su nivel de trabajo, reclamada en los mejores teatros y por los directores de más prestigio destacando, por encima de todos, su trabajo con Riccardo Muti en la Scala de Milán.Pero fueron bastantes las representaciones de gran mérito(por ejemplo, representar en una noche los tres papeles de soprano de Il trittico), sus notables presencias sobre el escenario. Su muerte nos deja esa duda sobre cuál hubiera sido el devenir musical e interpretativo de Daniela Dessì, de la que se ha valorado su capacidad de “actriz” sin dejar de tener en cuenta su voz y su fuerte personalidad.

Su repertorio fue extenso, cerca de setenta personajes aunque pudo interpretar esos grandes roles famosos(Verdi, Puccini, Donizetti, Rossini, Bellini, los personajes de las tres óperas de Mozart con colaboración con Da Ponte). La discografía nos deja un buen repertorio de grandes interpretaciones, en buena parte con la colaboración de su marido desde 2000, Fabio Armiliato. Igualmente, se cuenta con la posibilidad de recordar sus intervenciones a través de las múltiples versiones en diferentes formatos audiovisuales.

Dejamos esta entrada con dos clásicos para que la gente pueda saber algo más de esta gran soprano. Por un lado, vemos su página oficial que permite saber más cosas como su biografía, discografía y la muy recomendable sección de vídeo y audio; por otro lado, una entrevista que se le realizó muy en plan “skype“(al menos, esa es la impresión por esa cámara fija).Por último, dejamos el que fue su gran papel, el que siempre le gustó cantar: Tosca.

Sobre la ópera: el amor y la pureza de sentimiento

Puede que en el mundo de la ópera haya personajes a los que vaya a la perfección este término de “pureza de sentimiento” pero, para mí, hay uno que está por encima de todos: Nemorino.

Nemorino es el protagonista principal de la ópera de Gaetano Donizetti “L’elisir d’amore“. La literatura que ha rodeado al personaje lo ha catalogado como un joven más o menos “al que le falta un hervor”, es decir algo corto de luces. Sin embargo, el desarrollo de la ópera nos muestra un joven enamoradizo que tiene un amor platónico pero, para su desgracia, en nada correspondido: Adina.

Su simpleza se percibe en el primer acto cuando, tras la enésima negativa de Adina, recurre al charlatán doctor Dulcamara, quien le hace ver que esa botella de vino de Burdeos que tiene en la mano es un elixir de amor. Sí que es cierto que se llega a creer eso y Adina juega con ello para sacarle de quicio.

Sin embargo, en el segundo acto ya vemos, en su desesperación,que el amor que tiene por Adina le llevaría a entrar en el batallón de Belcore por tal de conseguir unos dineros para comprar otra botella de elixir. Ahí tenemos ese “tu non sai qual cor sta sotto a quest’umile vestito”, en el que empezamos a ver que su amor poco correspondido tiene mucho más de puro de lo que se pensaba. Ignorante a lo que sucedía, el fallecimiento de su tío y la consiguiente herencia que recibirá, hace que todas las chicas del pueblo lo deseen pero Nemorino cree que es el efecto del elixir. Ve que Adina empieza a sentir amor por él. Es la bellísima “Una furtiva lagrima”.

Ella pretende liberarlo de su condición de soldado pero, cuando él le pregunta si tiene algo más que decir y ella niega, estalla: prefiere morir soldado si no es querido. Al final, ella lo admite: sí está enamorada de Nemorino

.

Aunque luego todo se sabe, que Dulcamara le informa que es rico heredero, el amor está ahí, fuera de toda historia de elixires y dinero. El joven Nemorino logra sacar a Adina su sentimiento hacia él.

Momentos memorables: Mab, la reine des mensonges

Verona y Shakespeare tienen uno de los puntos en común más famosos de la literatura. Romeo y Julieta es la historia de dos familias rivales en la ciudad italiana, cuya trama ha dado para variadas adaptaciones más allá del drama escrito por el genio inglés. Una de esas adaptaciones “más allá” bien podría ser esa “West Side Story” con los Jets y los Sharks mientras se desarrolla el amor entre Tony y Maria. Pero volvamos a esta versión que compuso Charles Gounod. En este primer acto, en casa de los Capuletos para celebrar el cumpleaños de Julieta, el montesco Romeo ha logrado ver a la joven y se ha sentido enamorado. Aún no sabe quién es en ese momento pero cree tener un sueño. Es en ese momento cuando Mercutio, su más fiel compañero, le gasta una chanza hablando de la reina Mab. Poco esperaban, tanto Roméo como Mercutio, la tormenta que se avecinaba cuando son descubiertos por Tybalt.

En sí, la belleza de esta balada se basa, en muy buena parte, en la destreza del barítono a la hora de frasear todo con bastante agilidad, por cierto, necesaria. No sería justo olvidar o no tener en cuenta el bello juego que realiza Gounod aportando, en cada momento, la música adecuada a cada parte, especialmente cuando le dota de melodía a los diferentes tipos de sueños, destacando el uso de los instrumentos de viento metal y percusión a la hora de los sueños de libertad de los encadenados o de gloria de los soldados pero, también, el arpa cuando el sueño es de amor y besos. Quizás, en toda una “Roméo et Juliette”, puedan encontrar mejores instantes pero, lo que aseguro, es que se les quedará en la cabeza desde el primer momento en que la escucha. Por experiencia.

Aria: Mab, la reine des mensonges

MERCUTIO
Mab, la reine des mensonges,
Préside aux songes.
Plus légère que le vent
Décevant,
À travers l’espace,
À travers la nuit,
Elle passe,
Elle fuit!
Son char, que l’atôme rapide
Entraîne dans l’éther limpide,
Fut fait d’une noisette vide
Par ver de terre, le charron!
Les harnais, subtile dentelle,
Ont été découpés dans l’aile
De quelque verte sauterelle
Par son cocher, le moucheron!
Un os de grillon sert de manche
À son fouet, dont la mèche blanche
Est prise au rayon qui s’épanche
De Phbé rassemblant sa cour.
Chaque nuit, dans cet équipage,
Mab visite, sur son passage,
L’époux qui rêve de veuvage
Et l’amant qui rêve d’amour!
À son approche, la coquette
Rêve d’atours et de toilette,
Le courtisan fait la courbette,
Le poète rime ses vers!
À l’avare en son gîte sombre,
Elle ouvre des trésors sans nombre,
Et la liberté rit dans l’ombre
Au prisonnier chargé de fers.
Le soldat rêve d’embuscades,
De batailles et d’estocades,
Elle lui verse les rasades
Dont ses lauriers sont arrosés.
Et toi qu’un soupir effarouche,
Quand tu reposes sur ta couche,
Ô vierge! elle effleure ta bouche
Et te fait rêver de baisers!
Mab, la reine des mensonges, etc.


Voces magistrales: Agnes Baltsa

Siempre que se puede, quiero dejar un breve comienzo personal sobre un cantante, un fragmento o la historia de una ópera. En este caso, Agnes Baltsa fue la primera “Carmen” que escuché.Aquella versión con José Carreras y José Van Dam, bajo la dirección de Herbert von Karajan.En ese momento, es cuando supe(y bien pronto,porque fue una de las primeras óperas que escuché) que había una mezzosoprano que tenía esa voz tan personal y de presencia notable.

Agnes Baltsa, mezzosoprano griega, nace en 1944 en la isla de Leukas. Con apenas seis años se decantó por el piano pero su camino hacia el canto no tardaría en llegar y fue en 1958, cuando estudió en Atenas, en el conservatorio nacional, donde se graduó con 21 años. Su siguiente paso ya sería Munich, con una beca de la fundación Maria Callas, además de Francfort posteriormente.

Dos directores forman parte de la historia de Agnes Baltsa: Christoph von Dohnanyi, quién la escuchó en el debut en Francfort en el rol de Cherubino en “Las bodas de Fígaro” y, sobre todo, Herbert von Karajan, con el que consiguió ser habitual en el festival de Salzburgo. Fue nombrada en 1980 como “Kammersängerin” en Viena. Su amplio recorrido a lo largo de estos años ha sido producto de una buena gestión de la voz de la cantante, declinando papeles en determinados momentos y asumiéndolos posteriormente.

Aunque tiene un amplio repertorio en el que destacan los roles belcantistas y mozartianos, hay un rol que destaca por encima de todos. Ese es, sin duda, “Carmen”. Un papel en el que se ha encarnado en numerosas ocasiones y que encontró, en José Carreras, el mejor Don José. Tampoco no se debe olvidar sus interpretaciones de Richard Strauss(desde el Octavian de “El caballero de la rosa” hasta Elektra, uno de los últimos papeles interpretados).Tampoco se olvida de la música sacra y la popular griega.


De su discografía y videoteca destaca, como dijimos su rol de Carmen pero no hace olvidar otros tantas grabaciones de ópera como recopilatorios.Aparte de sus roles operísticos, recitales destaco una intervención en el cine. Era una película llamada “Duett“,en 1992, donde ella lleva a cabo el papel de una cantante de ópera. Al igual que Maria Callas con Medea, Baltsa probó en el cine normal.

Momentos memorables:Carreau! Pique! La mort!…

Para comentar este fragmento, primero hay que viajar al 3 de junio de 1875, a la trigésimo segunda representación de “Carmen”, la obra que llevó a Georges Bizet a la posterioridad.Se cuenta que la cantante que llevaba a cabo el rol de Carmen entró en un estado de semi inconsciencia a la hora de interpretar esta aria en la que las cartas reflejan, una y otra vez, su muerte futura. Al volver en sí, afirmó que tuvo un mal presagio que se confirmó poco después cuando llegó al Opera-Comique un telegrama: “la más horrible catástrofe: nuestro pobre Bizet ha muerto esta noche“. El compositor falleció de un paro cardiaco, si bien había destacado por una mala salud a pesar de contar con 36 años cuando le llegó la muerte…y los medios de comunicación pasaron a convertir la mediocre Carmen en una gran obra de arte. La mezzosoprano Galli-Marié ligó su destino a este particular mito de sentir la muerte del compositor mientras estaba interpretando este momento en el que las cartas anuncian la muerte del personaje de la gitana, cosa que sabemos que ocurrirá en el último cuadro de la ópera, a manos de Don José.

Aparte del mencionado “mito” de esta aria, no vamos a negar que la palabra más asociada a este instante es el tenebrismo. Eso también se va reflejando cada vez que la palabra “mort” irrumpe y en el que la atmósfera es generada por los instrumentos de vientos-metal, cuya intervención está ligada a esa “Mort” y a ese “encor”(otra vez) en el que se sigue viendo a Carmen intentando una y otra vez a su trágico destino como ella refleja(“Más si debes morir, si palabras terribles están escritas por el destino,baraja veinte veces, las cartas despiadadas repetirán:¡Muerte!). Aunque las primeras notas de la aria(“En vain, pour eviter”) son manejadas por los instrumentos de cuerda, la primera y sucesivas menciones a su trágico destino van acompañadas de los instrumentos de viento, lo que realza ese ambiente cargado de tristeza en el que, ni siquiera, Frasquita y Mercédès logran cambiar.

Aria: Carreau! Pique! La mort!…

CARMEN
Donnez, que j’essaie à mon tour.

(Elle se met à tourner les cartes)

Carreau! Pique! La mort!…
J’ai bien lu!.. moi d’abord…
Ensuite lui…
Pour tous les deux la mort!
En vain, pour éviter
les réponses amères,
en vain tu mêleras!
Cela ne sert à rien,
les cartes sont sincères
et ne mentiront pas!
Dans le livre d’en haut
si ta page est heureuse,
mêle et coupe sans peur,
la carte sous tes doigts
se tournera joyeuse,
t’annonçant le bonheur.
Mais si tu dois mourir,
si le mot redoutable
est écrit par le sort,
recommence vingt fois,
la carte impitoyable répétera:
la mort!

(tournant les cartes)

encor!.. encor!..
toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS
Parlez encor, parlez, mes belles,
de l’avenir, donnez-nous des nouvelles.
Dites-nous qui nous trahira!
Dites-nous qui nous aimera!
Parlez encor! parlez encor!

CARMEN
Encor! Encor!
Le désespoir!
La mort! la mort!
encor… la mort!

FRASQUITA
Fortune!

MERCÉDÈS
Amour!

CARMEN
Toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS, CARMEN
Encor! encor!

Atril de honor: Carlo Maria Giulini

La primera versión discográfica de una ópera que llegó a mi casa llevaba su sello. Era el célebre “Rigoletto” con Piero Cappuccilli, Plácido Domingo e Ileana Cotrubas en los papeles principales. Luego las diferentes óperas que iban llegando venían “firmadas” por otros directores de orquesta(mayoritariamente, Riccardo Muti, Giuseppe Sinopoli o Tullio Serafin) pero ello hace que también merece su hueco por aquí.

Nacido en Barletta en 1915, su vocación musical fue temprana. Estudió viola y dirección en la mítica Accademia Nazionale di Santa Cecilia, en la capital italiana. Superó las pruebas, formando parte de su orquesta y actuando bajo la batuta de algunos de los mejores directores. Aunque consiguió ganar un premio por dirección de orquesta, la II Guerra Mundial supuso su alistamiento en el ejercito italiano, en el que desquició a sus mandos por su pacifismo. En 1943 se escondió para no luchar con los alemanes durante casi un año. Liberada Italia,pudo dirigir la orquesta en el primer concierto tras la confrontacióin bélica.Durante esos primeros años, sus primeros trabajos estuvieron en “RAI Orchestra”, de la que fue director musical a partir de 1946.

Su debut en un foso, llegó en Bérgamo con “La traviata”, en 1950. Fue recomendado por Toscanini para estar formar parte del Teatro alla Scala.Su primera intervención llegó de la mano de Manuel de Falla y su “La vida breve”. Desde 1953 hasta 1956 estuvo en la dirección musical del templo milanés. En las islas británicas, debutó en Glyndebourne en 1955. También en 1955 dio el salto a Estados Unidos, donde dirigió la Chicago Symphony Orchestra(como director invitado, actuando hasta 1978).En esa época se van concretando algunos de sus trabajos en Londres o Viena o, casi al final de su carrera, Los Ángeles(la orquesta filarmónica). A partir de 1982 redujo sus trabajos al sufrir su mujer una invalidez.En 1998, dejó la batuta y siguió con labores de enseñanza en Fiesole. Murió en 2005, una década después de quedarse viudo.

Aparte de su discografía, donde ganó incluso determinados premios, destaca una historia en su vida. Entre 1968 y 1982 renunció a la faceta de la dirección de óperas tras varios conflictos ocasionados con las producciones y que ahora están tan en boga. Acabó enfadado con un Don Giovanni en Edimburgo por la decoración planteada, luego aumentado con la dirección de “Las bodas de Fígaro” en Roma y que le hizo decir basta. Se decía que sus mayores motivos de queja estaban relacionados con los pocos ensayos, directores musicales obtusos y cantantes más interesados en su propia carrera discográfica que en el trabajo. En 1982, regresó a la ópera con la verdiana “Falstaff”, con la filarmónica de la ciudad californiana.

Terminamos esta entrada con un clásico que, en el caso de la sección de “Atril de honor” es un vídeo en el que podemos observar al director de orquesta a la hora de ensayar una obra, las indicaciones que da y que los músicos se vayan a inspirar. Una imagen más real que la hermética que se suele ver en los conciertos.

Voces magistrales: Philippe Jaroussky

Creo que esta sección debía de abrir a un tipo de voz que, para el iniciado en la ópera, le puede llamar la atención y que es la del “contratenor”, una voz aguda pero en la que prevalece más la técnica de resonancia de la cabeza mucho más que el registro de pecho. Hablar de falsete, a mi parecer, sería incluso duro e injusto porque ese tipo de voz puede aparecer en un momento determinado y crear un atmósfera extraña a poco que suene mal(un ejemplo es el esfuerzo en el “Credeasi misera” de “I Puritani” y que, para muchos tenores es un riesgo que no sale bien)pero esta voz requiere alcanzar un registro determinado y, a su vez, contar con una buena técnica que permita desplegar una voz clara. Aunque no se les puede asimilar al 100% con los famosos “castrati” de la época barroca, lo cierto es que su tipo de voz les permite abarcar determinados roles que cantaban los castrati y que, por supuesto, hace que determinadas óperas puedan ser interpretadas o grabadas para no perderse en el remoto pasado. Entre los grandes contratenores, destaca Philippe Jaroussky.

Nacido en 1978, su vocación musical le había llevado en un principio por el aprendizaje para la interpretación con el violín y piano, aparte de armonía y contrapunto.Con 18 años y un concierto de música barroca con la voz del contratenor Fabrice de Falco, su destino viró hacia el canto. El hecho de poder cantar en ese registro de contratenor le llevó a encaminar los estudios en esa línea.

Debutó en 1999, con 21 años, en Royaumont con el rol de Ismael en el oratorio “Il Sedecia, Re di Gerusaleme”, de Scarlatti. Su evolución musical le llevó también a crear el “Ensemble Artaserse”. Hasta la actualidad ha estado cantando, grabando a excepción un período sabático durante 2013 para poder dar descanso a una voz que él considera que tiene fecha de caducidad y es que un registro, el de contratenor, de cierta exigencia pero que él asume que, cuando no se sienta cómodo, seguirá en la música en otras facetas.

Sus interpretaciones dentro de la música barroca han hecho que la inmensa mayoría de su discografía verse en óperas de Haendel, Vivaldi, Monteverdi, Bassani, Scarlatti. Aparte, cuenta con las recopilaciones e intervenciones en obras tales como el réquiem de Fauré o el “Stabat Mater” de Pergolesi. Aparte, hay que destacar los recitales que lleva a cabo, destacando los que realiza como “padrino” de IRIS, una asociación sobre la deficiencia inmunitaria primitiva.

Terminamos la entrada dedicada a este gran contratenor francés accediendo a su página oficial donde podrán saber algo más.Además, os pongo aquí un enlace vía IVOOX de un masterclass que se emitió en el programa “Voz y salud” de DO FA Radio con la soprano Ana Luisa Espinosa como presentadora.

Momentos memorables: escena final Luisa Miller

Aunque ya tendríamos ejemplos de la maestría de Verdi en el manejo del tema de los celos y el arrepentimiento, en “Luisa Miller” tenemos un ejemplo que deja el corazón sobrecogido. La juventud de Luisa, su modo de perdonar a Rodolfo en el último instante de vida, el arrepentimiento de él cuando sabe que sus celos han llevado a un acto tremendo e injusto. Entre medias, el padre de Luisa desesperado por el dolor. Ese “Padre, ricevi l’estremo addio” es apoteósico por el impresionante caudal de sentimientos a lo largo, de escasos pero espectaculares dos minutos que, casi, se podría decir se pierden en el final decisivo, cuando Rodolfo mata a Wurm y cae muerto delante de su padre, Walter, que había movido todos los hilos y estrategemas para apartar a su hijo de Luisa y emparentarlo con la duquesa Federica. Todo un final que llega al más profundo recoveco del corazón.

Del terceto podríamos sentir dos partes diferenciadas en el rol de un sólo instrumento musical que le va a dar el sentido al drama.El comienzo, tímido, es de Luisa Miller quien necesita el aliento paterno(Padre, ricevi, l’estremo addio) mientras la orquesta va, poco a poco, entrando en el ambiente(por un lado, fagot, oboe y clarinete; por otra parte, un grupo de los violines) del pesar. Los sentimientos de cada uno de los personajes se va deslizando(el perdón de Lisa, el arrepentimiento de Rodolfo y la tristeza de Miller) pero es el arpa quien nos aporta el verdadero sentir de este terceto, ese amor “celestial” que se prometen Luisa y Rodolfo y que llega a un sentido “insieme accogliere ne deve il ciel”(el cielo nos debe acoger juntos) mientras el arpa, como escribíamos antes, es el que potencia ese sentimiento contradictorio de un amor por encima del perdón y el arrepentimiento.

Escena final de Luisa Miller

LUISA
Tu dicesti la morte?
Ah! d’ogni vincolo sciolta per lei son io!
Il ver disvelo . . . apprendilo.
Moro innocente!

RODOLFO
O Dio!

LUISA
Avean mio padre i barbari
avvinto fra ritorte
ed io . . .

RODOLFO
Finisci.

LUISA
Ahi, misera . . .
onde sottrarlo a morte . . .
come quel mostro . . . intendimi . . .
Wurm imponeva a me,
il foglio scrissi.

RODOLFO
O fulmine!
Ed io t’uccisi!

LUISA
Ahimè!

RODOLFO
Ah! Maledetto, il dì che nacqui,
il mio sangue, il padre mio!
Fui creato, avverso Iddio,
nel tremendo tuo furor.

LUISA
Per l’istante in cui ti piacqui,
per la morte che s’appressa,
d’oltraggiar l’Eterno, ah! cessa . . .
mi risparmia un tanto orror . . .

(Entra Miller)

MILLER
Quai grida intesi? Chi veggo? O cielo!

RODOLFO
Chi? L’assassino, misero,
vedi del sangue tuo!

MILLER
Che disse? Io gelo!

LUISA
Padre!

MILLER
Luisa!

RODOLFO
Ma voglio a’ piè colui svenarti . . .

LUISA
Rodolfo . . . arresta . . .
già mi serpeggia la morte in sen . . .

MILLER
La morte! Ah! dite!

RODOLFO
Scampo non resta! Un velen bevve!

MILLER
Figlia! Un velen!

LUISA
Padre, ricevi l’estremo addio,
mi benedici, o padre mio.
La man, Rodolfo . . . sento mancarmi . . .
più non ti scerno . . . mi cinge un vel . . .
Ah! vieni meco, deh! non lasciarmi,
insieme accogliere ne deve il ciel.

MILLER
O figlia, o vita del cor paterno!
Ci separiamo dunque in eterno?
Di mia vecchiezza promesso incanto,
sogno tu fosti, sogno crudel!
No, non è più mio quest’angel santo,
me lo rapisce invido il ciel!

RODOLFO
Ah! tu perdona il fallo mio,
e perdonato sarà da Dio,
ambo congiunge un sol destino,
me pure investe di morte il gelo.
Sì vengo teco, spirito divino,
insieme accogliere ne deve il ciel.

(Luisa muore)

CONTADINI
Profondi gemiti fra queste porte!
Che avvenne?

WALTER
Spenta!

CONTADINI
Dio di pietà!

(Rodolfo scorge Wurm, ch’è rimasto
sulla soglia, afferra velocemente
la spada, e lo trafigge)

RODOLFO
A te sia pena, empio, la morte.

(a Walter)

La pena tua mira!

(Cade morto accanto a Luisa)

WALTER
Figlio!

TUTTI
Ah!

Sobre la ópera: Mario Lanza, ópera en el cine

Si la ópera ha encontrado quien la difunda desde el cine, ese actor es Mario Lanza. Desde el inigualable “El gran Caruso” hasta su aparición, en varias bandas sonoras, después de fallecer en 1959. Quizás es el que más ha hecho porque la ópera apareciera en el cine con ímpetu. Otro asunto será la calidad técnica de este actor cuando cantaba, pero en el cine encontró un hueco en el que fluyó su música. Quizás, consciente de que su voz no se podría escuchar en un teatro de ópera, el mundo del cine fue su mejor lugar demostrar sus dotes sin más exigencias. Su muerte, curiosamente, impidió que pudiera interpretar algún que otro papel sobre un escenario de verdad: El teatro San Carlos, de Nápoles, le ofreció cantar la ópera que desease, eligiendo el actor que fuera el rol de Canio en “I Pagliacci”.Ya en su última película “For the first time”, en 1959, ya nos dejó la interpretación de la aria más emblemática del personaje.

Estudió canto primero con su madre, de la que cogió el nombre(él se llamaba Alfred Arnold Cocozza pero asumió el nombre de Mario Lanza en honor a su madre, Maria Lanza). Ella, según se cuenta, tenía una bella voz de soprano. Con beca en Berkshire Music Center, debutó como Fenton en la obra de Otto Nicolai “Las alegres comadres de Windsor”. La II Guerra Mundial frenó la trayectoria incipiente en la ópera. Tras la confrontación bélica, comenzó la relación con el cine y los recitales. En 1949 rodó la primera película pero la más grande obra llegó pronto: se puso en la piel de Enrico Caruso. Es la obra que, además de poner en alza la figura del mítico tenor napolitano, permitió a Mario Lanza conseguir un nombre.

Su carrera durante la década de los cincuenta fue de altos y bajos: éxito en lo profesional(pero tampoco tanto, luego lo explicaremos) pero desgraciado en lo personal, acabando en el alcohol, las deudas y el sobrepeso. Curiosamente, en el terreno profesional, los trabajos en el cine impidieron que tuviera la ópera un mayor peso en su vida. A lo sumo, se recuerda un par de representaciones como Pinkerton en “Madama Butterfly”. Su segundo gran éxito llegó como actor en “Serenade”, junto a Joan Fontaine y Sara Montiel.

Uno de los problemas que tuvo en el mundo del cine fue el rodaje de “El príncipe estudiante”, del que fue despedido pero que, entre otros motivos, destacó la crítica que recibió de Curtis Bernhardt, quien se quejó de la interpretación de una de las canciones de una forma “muy emocional”, quizás entendida como “sobreactuada”.En parte, una de las sensaciones que tengo de Mario Lanza es esa, que son interpretaciones algo recargadas pero, sin negar el valor a una voz que, en cierto sentido, era agradable de escuchar. Entre la música de corte popular, dejó buenas interpretaciones de napolitanas, canciones norteamericanas y una emblemática “Arrivederci Roma” en “Las siete colinas de Roma”

Dejó un buen legado de películas, grabaciones pero, sobre todo, destaca su influencia. El mismo José Carreras reconoce lo que supuso Mario Lanza en su carrera musical, también Plácido Domingo ensalza su labor. Su voz, después de muerto, ha seguido sonando en varias bandas sonoras de películas, series, etc.

Atril de honor: Tullio Serafin

Como he hecho en otras ocasiones, recuerdo que mi primer recuerdo de una grabación con Tullio Serafin llegó en los primeros años como aficionado a la ópera. Era una versión memorable de “La forza del destino” con Richard Tucker, Maria Callas y Carlo Tagliabue en los roles principales.Gracias a un documental visionado poco después, supe que hubo una relación profesional muy estrecha entre Maria Callas y Tullio Serafin, hasta el punto de ser el director quién ayudó a la soprano en sus primeros pasos en la lírica. Junto con Arturo Toscanini, comparten una época gloriosa entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Es más, Tullio Serafin llegó a ser asistente del propio Toscanini en el teatro milanés en 1901 y estar en la orquesta dirigida por el director parmesano.

Nacido en Rottanova di Cavarzere , al sur de Venecia, en 1878, emigró a Milán con 11 años, donde estudió en el Conservatorio que, durante su período de instrucción, se pasó a llevar el nombre de Giuseppe Verdi- con gran enojo del compositor que aún estaba vivo en esa época de muy finales del siglo XIX. ALlí estudió para tocar la viola, el violín además de composición.En 1898, con el seudónimo de Alfio Sulterni, dirigió la orquesta en “L’elisir d’amore”.Cuatro años más tarde ya lo hizo con su propio nombre.

Pasó a ser asistente del propio Toscanini a dirigir en los teatros más importantes del mundo, destacando además, la sucesión en el cargo de director musical de la Scala de Milán. Milán, Londres, Turín,París le vieron dirigir las orquestas . Nueva York y su Met tardaron un poco más en verlo, tras llegar en 1924.Tras una década en la ciudad norteamericana, su siguiente destino sería la Ópera de Roma(1934-1943). Fue el encargado de dirigir la orquesta del teatro milanés en el concierto tras la reconstrucción del teatro, que sufrió las consecuencias de la II Guerra Mundial. El año 1947 supuso el encuentro con Maria Callas para llevarla a Verona a interpretar “La Gioconda”. La relación laboral fue importante, reconociéndolo así la propia soprano, que comenzaba a dar sus primeros pasos fuera de Grecia.
Pero no es sólo Maria Callas. Tullio Serafin, debido a su gran labor desde el atril, llegó a dirigir desde Enrico Caruso(1908) hasta Joan Sutherland(1959), con lo que imaginen la inmensa cantidad de artistas que han estado sobre el escenario con él dirigiendo la orquesta.

Aparte de un repertorio de óperas que alcanza los 250 títulos, dirigiendo cerca de cincuenta estrenos de compositores del siglo XX. También fue muy importante su paso por los estudios de grabación, especialmente de EMI, bajo la dirección de Walter Legge, productor de música.Si bien las grabaciones no son tantas en comparación con otros grandes directores, sí es importante la calidad que tiene.

Terminamos esta entrada con un documento en el que vemos al maestro en los ensayos del verdiano “Falstaff” y del que lamento que su sonido no sea algo mejor. Sin embargo, creo que es un curioso documento que se puede entender con cierta facilidad a pesar de estar en italiano.