Voces magistrales: Sergei Leiferkus

Hay cantantes que te dejan marcado en la primera ocasión que los ves/oyes; luego hay otros en los que tardo en captar su “arte”. En el caso de Sergei Leiferkus, mi primera referencia vino de una interpretación como Yago en Otello. Ojo, fue una buena interpretación pero era una producción en la que, anteriormente, ya había visto a Renato Bruson y me había quedado un poco con esas referencias de actuación del personaje. Hace poco, cuando empecé a ir mirando Eugenio Oneguin(Chaikovsky) para esta web, encontré una versión interesante y que lo tenía como protagonista principal.

Nació en Leningrado, actual San Petersburgo, en 1946. Estudió en el conservatorio de la ciudad y debutó durante sus estudios de canto con una interpretación en una opereta de Kálman llamada “Die Zirkusprincessin”.Ganó un concurso de canto en honor a Glinka en 1971. Al año siguiente se unió al Teatro Maly Musorgsky. Hasta que entró en el Teatro Mariinsky en 1979, fue haciéndose un nombre en su patria.

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El comienzo de su periplo internacional comenzó en las tierras irlandesas de Wexford , donde se suele realizar un festival de ópera.Un año después, fue Berlín. A finales de los ochenta ya era un asiduo del teatro londinense del Covent Garden; poco después del Metropolitan Opera House.Ha sido más un cantante más proclive a los recitales que al trabajo teatral.Junto a esta faceta, hay que destacar su actitud en beneficio de la formación de jóvenes cantantes mediante la enseñanza y la realización de masterclass en varias ciudades como, por ejemplo, Londres.

Su repertorio de barítono está en torno a los cincuenta personajes entre los que destacan los de su patria rusa, especialmente Chaikovsky.Pero tampoco hay que olvidar algunos de sus roles verdianos(Yago, Nabucco,Macbeth,Amonasro, Don Carlo di Vargas) en los que se requiere dotar una gran personalidad a la interpretación. Otros personajes nos llevan a Mozart(Don Giovanni) o Richard Wagner en las óperas Lohengrin, Das Rheingold o Parsifal. Sobre la discografía o audiovisual, destacan varias producciones del Teatro Mariinsky, en su ciudad natal San Petersburgo pero también en el londinense Covent Garden,etc.Aparte, recopilatorios de fragmentos,especialmente de Musorgsky.

Terminamos esta entrada con dos clásicos: ver más información sobre el propio barítono-aunque no consta una web oficial, está su mención en el propio teatro Mariinsky-;también os sugiero la entrevista que he puesto y que cuenta con su servicio de subtitulado.Por último, os indico el acceso al canal Youtube de Leiferkus.

Momentos magistrales: Was gleicht wohl auf Erden…

Es quizás la escena más conocida de “El cazador furtivo”(Der Freischütz), de Carl Maria von Weber. El coro de cazadores, prácticamente al final de la ópera, aporta esa ligera pausa al desarrollo final de las andanzas del pobre Max, un cazador enamoradizo pero absolutamente desacertado con un rifle. Aunque unas balas “trucadas” permitieron a Max seguir en la competición, al final debe disparar a una paloma pero acaba disparando a Kaspar, aunque al mismo tiempo cae Agatha durante la confusión. Aunque el joven parece asumir su destino y marcharse exiliado, un ermitaño convence a Ottokar para que perdone a Max y le conceda la mano de Agatha, al menos durante un año…y pedir que desaparezca la competición de tiro.

Siguiendo unos patrones muy en consonancia con el acto de la caza, este coro es el mayor ejemplo del uso amplio y variado de los instrumentos de viento-metal que se conoce. Con el juego de trombas, trombones logra crear una atmósfera que nos pone, directamente, en el ambiente de un concurso de caza.Aunque el coro de tenores y bajos bien vale la pena, sin duda lo que llega a nuestro interior es esa amalgama de sensaciones que se generan desde esa parte de la orquesta, como si cada uno de los asistentes a la representación fuese llamado a coger un rifle y competir.

Coro: Was gleicht wohl auf Erden dem Jägervergnügen

JÄGERNCHOR
Was gleicht wohl auf Erden dem Jägervergnügen?
Wem sprudelt der Becher des Lebens so reich?
Beim Klange der Hörner im Grünen zu liegen,
den Hirsch zu verfolgen durch Dickicht und Teich,
ist fürstliche Freude, ist männlich Verlangen,
Erstarket die Glieder und würzet das Mahl.
Wenn Wälder und Felsen uns hallend umfangen,
Tönt freier und freud’ger der volle Pokal!
Jo, ho! Tralalalala!

Diana ist kundig, die Nacht zu erhellen,
wie labend am Tage ihr Dunkel uns kühlt.
Den blutigen Wolf und den Eber zu fällen,
der gierig die grünenden Saaten durchwühlt,
ist fürstliche Freude, ist männlich Verlangen,
Erstarket die Glieder und würzet das Mahl.
Wenn Wälder und Felsen uns hallend umfangen,
Tönt freier und freud’ger der volle Pokal!
Jo, ho! Tralalalala!

Voces magistrales: Magda Olivero

Quizás la sensación que mejor define esta entrada es el de perdón por haber tardado tanto en dar una entrada a una soprano que destacó por su extraordinaria longevidad, no sólo vital(104 años), también profesional aunque en menor grado(aunque se retiró con 71 años, siguió interviniendo en conciertos).

Nacida en 1910, su afición y su vocación la llevaron al mundo lírico, acompañado por unas dotes de memoria considerables.Estudió para piano,armonía y composición pero el canto no quedó descartado a pesar de unas pequeñas menciones a su voz. Aquí es importante la presencia de Luigi Gerussi, su primer maestro. Debuta a los 22 años en Radio Turin con un oratorio de Cattozzo y, al año siguiente, es Lauretta(Gianni Schicchi) en el Teatro Vittorio Emmanuele. Su periplo se interrumpe en 1941 tras casarse con Aldo Busch, a la edad de 31 años.

Si hay otra persona importante en la vida de Magda Olivero, ese es, sin duda, Francesco Cilea. El compositor, prácticamente en su lecho de muerte, acabó convenciendo a la soprano piamontesa para que interpretase a Adriana Lecouvreur. El rol de la actriz francesa acabó siendo uno de los grandes referentes de Magda Olivero en su segunda etapa que duró tres décadas(1951-1981), en cierto sentido alejada del barullo que había en esa época entre Maria Callas, Renata Tebaldi.La cantante que, apenas reconoció su consideración de “diva”, fue por otro camino en el que fue igualmente ensalzada. Un aspecto llamativo es que su debut en todo un “Met” llegó en 1975-a la edad de 65 años- con Tosca(G.Puccini), ocho años después de su debut con Medea en Dallas. Su retiro llegó en 1981, donde tuvo que ver también el fallecimiento de su marido. Su última representación fue en Verona con la obra de Poulenc “La voix humaine”.

Su repertorio la llevó, especialmente, a interpretar mayoritariamente óperas de tipo verista(Giordano, Cilea, Mascagni,Zandonai,etc), destacando a Puccini, del que asumió los principales roles protagonistas salvo Turandot, cuya rol fue Liù.Curiosamente, de Verdi apenas acogió muy pocos roles. Aparte de su aportación operística, mencionaría su gran fe religiosa que, amen de mostrar una cantante alejada del divismo, mostró una actitud de fe y lealtad a la iglesia de Solda, en Bolzano, donde cantaba regularmente el día 15 de agosto desde mediados de la década de los 60 hasta el mismísimo 2008. También ha actuado en otros sitios dando muestra de su capacidad vocal a pesar de los años que tenía. Su última aparición, no nos olvidemos fue en 2010, en su centenario, para cantar una aria de “Francesca de Rimini”, de Zandonai.


Respecto a sus apariciones en estudios de grabación y representaciones en vivo, no se puede catalogar a Magda Olivero como asidua, precisamente pero ello no ha supuesto que dejase aparte esta posibilidad de dejar su legado de voz. Dejamos una interpretación con 103 años y una entrevista realizada tres año antes de morir.

Voces magistrales: Nicolai Gedda

Cuando, a principios de febrero, surgió la noticia que informaba del fallecimiento del tenor sueco Nicolai Gedda miré la fecha y no me voy a negar a reconocer que me sorprendió que se tardara casi un mes en dar la noticia de su muerte. No era como la situación triste vivida en el caso de Daniela Dessì, del que se tuvo conocimiento de su mal y su fatal desenlace al instante.Sí que decidí que la primera entrada de esta sección iba a ir dedicada a este tenor, cuyo primer conocimiento que tuve viene de una fabulosa versión de “Faust“, de Charles Gounod, con la incomparable Victoria de los Ángeles y Boris Christoff, en la que era mi primera ópera en el mundo de los compact-disc. Ahí encontré un tenor que, a mi parecer (ojo, que sabemos que esas cosas tienen sus peligros), tenía una dicción clara y nítida.Aunque las sucesivas versiones de otras ópera no hicieron que me reencontrara con Gedda, de ese “Faust” me quedé con ese recuerdo.

Nicolai Gedda nació en Estocolmo en 1925 pero su recorrido vital de pequeño le llevó a Leipzig y, de nuevo, a Suecia cuando llegó Adolf Hitler al poder. Gozó desde su infancia de una facilidad para aprender idiomas(sueco, ruso, alemán, francés,latín, inglés e italiano…). Además, su padre adoptivo había sido cantante en un coro y de la iglesia ortodoxa de la ciudad. Con gran aprecio por el canto, su camino al mundo de la ópera llegó…con él trabajando en un banco y preguntando a algún cliente conocido sobre algún profesor de canto. Al fin y al cabo, la vocación es la vocación.El hombre recomendado y que quiso trabajar con el joven Gedda fue Carl Martin Öhman.Además de las lecciones privadas, también se inscribió en el conservatorio.

A comienzos de los cincuenta hay dos hechos importantes: la aparición de Walter Legge, director de EMI, que le contrató para una grabación de “Boris Godunov”, de Mussorgsky y con el que, prácticamente, inició una relación de trabajo con la casa discográfica de forma mayoritaria; por otro lado, su debut en la Ópera Real Sueca, en Estocolmo en la ópera de Adolphe Adam “Le postillon de Lonjumeau”. Desde 1952 hasta 2003, cuando grabó su última versión discográfica(“Idomeneo, re di Creta”)su carrera se ha extendido además por su versatilidad lingüística que le permitía abarcar un buen repertorio de obras y por una voz clara y precisa, elegante.Cantó en los mejores teatros, destacando su relación con el Metropolitan Opera House, donde debutó como Faust en 1957 y estuvo en más de tresciento cincuenta representaciones sobre el escenario neoyorquino.


Su repertorio tiene dos puntales: los personajes de ópera franceses(arriba, en ambos vídeos hemos tenido una demostración con Faust y Werther) y personajer mozartianos. Ello tampoco hace olvidar que interpretó algunos roles del repertorio ruso, belcanto, verismo,etc.Además también hizo carrera dentro del lied, la opereta y las canciones nórdicas.Sería largo enumerarlo pero aquí tienen una versión dentro de una necrológica muy pulcra.

Terminamos con una mención a una web que es no oficial pero sí hecha con cariño por la persona que la creó. Allí, hay una serie de vídeo en “download“. Otro aspecto que no queremos dejar olvidado en un cantante es la importancia que le da a la formación. En el vídeo que recomiendo que pulsen(si tienen buen conocimiento de inglés), se ve una explicación de Nicolai Gedda sobre como cubrir la voz..

Momentos memorables: Obertura de Don Giovanni

Cuentan varias historias, relatos que Giuseppe Verdi, en sus años de estudio en Milán, estudió por recomendación de Vincenzo Lavigna la ópera “Don Giovanni”. Verdi, que había sido rechazado por el Conservatorio de Milán-que, para más inri, llevaría su nombre posteriormente- fue pupilo del mencionado Lavigna que, en esa época,era maestro concertador en el Teatro alla Scala y profesor de solfeo en el Conservatorio de Milán.

“Don Giovanni” es, quizás, una de las grandes óperas que se hayan compuesto. Tiene un cierto halo de madurez musical del propio Wolfgang Amadeus Mozart que casi se puede decir, no logra extender a “Così fan tutte”( más cercana a “Las bodas de Fígaro”) y a “Die Zauberflöte”. Es, en definitiva, la cúspide de la obra operística mozartiana. Aquí ya hemos tratado algunos instantes conocidos como la aria del catálogo, la más conocida de Don Ottavio, “Il mio tesoro intanto” o de Donna Anna, “Non mi dir”.

Sobre la obertura, igualmente, han surgido infinidad de leyendas, historias varias sobre el momento en que fue compuesta, resumiendo que fue realizada la noche antes del estreno en Praga. Sí que se sabe que fue lo último que se compuso de la ópera y, con la mente puesta en la ópera, concibió la obertura con la esencia propia de la obra.Se percibe lo sombrio de los instrumentos de viento metal y madera con el uso mayoritario(sobre todo al principio) de notas redondas y blancas(es decir, de forma fácil de entender, con sonidos que se extienden, creando esa atmósfera que acompaña y que, en sus primeras notas, recuerda a la irrupción de la estatua del comendador al final de la ópera. La grandeza de la obertura hace difícil analizarla, desmenuzarla. Lo más recomendable sería, en esta ocasión, es coger unos auriculares y escuchar los matices que Mozart va ligando entre los instrumentos de cuerda(sobre todo un grupo de violines) y los del viento, con permiso de los timbales.

Ópera e Historia: Adrienne Lecouvreur

Sin duda, en esta época tan mediática todo el mundo sabría quién sería la actriz Adrienne Lecouvreur, habría disfrutado de su interpretación de Jean Racine a través de la gran pantalla o la pequeña… pero ella nació a finales del siglo XVII(1692) y las referencias sólo podían ser escritas a través de crónicas, libros que glosaron su vida y su recorrido en los escenarios. Obviamente, nada visual o sonoro que nos permitiese saber cómo era su voz, como se movía ante el público que iba a verla. De ella se escribió que innovó el arte interpretativo haciéndolo más natural en la declamación, a diferencia de lo que se llevaba en la época. Fue aplaudida, su carrera con todo fue corta ya que falleció en 1730, con treinta ocho años, envenenada. Su funeral fue tan intenso de dolor como cargado de enojo, debido al rechazo de la Iglesia a ser enterrada de forma cristina, lo que llevó a Voltaire a escribir un poema sobre el asunto. Su triste historia fue objeto de varias obras entre la que destaca la ópera de Francesco Cilea “Adriana Lecouvreur”,estrenada en 1902.Hubo una opereta”Adrienne” de Walter Goetze, hubo una película muda con Sarah Bernhardt en 1913, una pelicula en 1928, otra en 1938. Una historia de amores, celos, envidia y muerte.

Como decíamos, nació en 1692 en Épernay. Sus primeros años mostraron una vocación artística que fue dirigida desde sus pasos en representaciones amateur. Legrand,actor y profesor fue el primero que empezó a llevarla por el camino de la interpretación. De París a Lille, Legrand recomendó que Adrienne entrase en una compañía donde,además, Adrienne Couvreur(su verdadero nombre) se transforma en Lecouvreur. Sus primeras interpretaciones están dentro de la comedia.Durante una década actuó por la mencionada Lille, Luneville, Estrasburgo hasta llegar en 1716 a París. Ya en ese tiempo su vida profesional iba encaminada pero su vida personal era errática con dos hijos de padres diferentes.

En 1717 y durante trece años fue la actriz de la Comédie-Française. Su forma de actuar cautivó a la gente por su naturalidad en la actuación, incluso innovando en la vestimenta, más relacionada con la obra y su tiempo.Aunque se desenvolvía bien en la comedia, era la obra dramática donde destacaba. En 1721 se relacionó con Mauricio de Sajonia, quién estuvo con ella en sus últimas horas. Es ahí donde surge el famoso triángulo amoroso que Cilea logró dar forma musical y cuya pieza maestra, a parte de arias, es la famosa declamación del monólogo de “Fedra”, de Jean Racine y que hace poco analizamos en “Momentos memorables“. Con todo, fueron trece años de mucho éxito para la actriz.

En 1730 murió envenenada. Aunque las miradas se dirigieron hacia la duquesa de Bouillon, mortal enemiga de la actriz, nada confirmó la autoría (a pesar de un mensaje que que recibió la actriz, indicando la posibilidad de morir envenenada un año antes)y sí mucha leyenda que, en cierto sentido, prolongó la figura de Adrienne. El triángulo amoroso fue propicio para una fama que se extendió durante casi tres siglos. En sí, la realidad es que ella cayó enferma, murió de forma natural pero una mano “asesina”(aunque sea de forma sugestiva) ayudó a llevar al personaje más allá de su vida artística.

Voces memorables: Rosalind Plowright

Una vez más, lo reconozco, vuelvo a mis recuerdos de mi pasado como aficionado a la ópera para comentar algo sobre algún cantante determinado. Rosalind Plowright fue la primera “Leonora” que vi y escuché, el personaje de “Il trovatore”.

Nacida en 1949 en Worksop y estudió para su carrera musical en el Royal Northern College en Manchester y al London Opera Center, siendo el Festival de Glyndebourne(mediante un sistema de “tour“) donde comenzó su recorrido como cantante de ópera, siendo Ágata en “Der Freischütz“, de Carl. M. von Weber en 1975. Durante sus primeros años se fue haciendo un nombre por su país, destacand su paso por la English National Opera(ENO).

En 1980 ya empezó, a través de su éxito en Maria Estuardo, de Donizetti, su recorrido internacional que la llevó a cantar en los grandes teatros europeos, su debut en Estados Unidos en un concierto junto a José Carreras, grabar determinadas versiones aclamadas como Il trovatore con Plácido Domingo. Su carrera viró en 1999 cuando pasó a interpretar papeles de mezzosoprano, cuando había cumplido cincuenta años. Debutó en esa nueva etapa con el rol de Amneris.Curiosamente, su debut en el Metropolitan Opera House llegó en esta nueva etapa( Jenufa, de L. Janacek.) Aparte de su recorrido de cantante de ópera, destaca sus presencias en televisión o el peculiar oratorio “Not the Messiah-He is a very naughty boy”, basado en “La vida de Brian”, aparte de colaboración en alguna que otra serie.

Su repertorio tiene la extensión que puede tener cuando se pasa de interpretar los roles de soprano a los de mezzosoprano, como ocurrió a partir de 1999.El repertorio que consta en su web oficial y que abarca unos pocos roles pero variados entre los que destaca Amneris(Aida-Verdi), la Zia Principessa( “Suor Angelica”-Puccini), Fricka(Das Rheingold y Die Walküre-Wagner), Klyemnestra(Elektra-R:Strauss) o la “principessa” ( Adriana Lecouvreur-Cilea), entre otros. De su época de soprano, queda la mencionada Leonora de Il trovatore, Norma(Bellini), Isabel de Valois en Don Carlos(G.Verdi), Aida, Tosca.., Donna Anna(Don Giovanni-Mozart) o una sintomática Abigaille, en Nabucco.

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran cantante de ópera con dos clásicos:la invitación a entrar en su página web, donde podrá conocer más sobre la persona y la voz, y verla participar en un punto clave como es la formación de jóvenes valores. Como ella indica, el paso que ha tenido de mezzo a soprano y volver con el tiempo a mezzo requiere de un cuidado en el proceso. En sí, es una masterclass donde va explicando aspectos a corregir.

Sobre la ópera: El bien y el mal(Sarastro vs. Reina de la Noche)

Cuando una persona aficionada a la ópera empieza a informarse sobre una obra determinada, empieza a ver a asuntos que llaman la atención del argumento. Quizás, uno de los ejemplos más claros es ese ejemplo del bien y el mal que representan Sarastro y la Reina de la Noche. Sí, me pueden indicar palabras que indiquen mejor la diferencia(sabiduría vs. ignorancia, obstinación; saber estar vs. venganza como instinto primario) pero creo que todo, dentro de una ópera( o más correctamente, “singspiel”) que alterna lo sublime con lo popular, es más sencillo recurrir al escalón inicial del bien contra el mal.

Sin embargo, lo curioso es la estructura que Wolfgang Amadeus Mozart y Emanuel Schikaneder(libretista) plantan con un primer acto en el que, salvo la conversación de Tamino y el orador, todo apunta a una maldad intrínseca de Sarastro que ha secuestrado a Pamina, hija de la Reina de la Noche. Después, en un golpe de maestría, invierten los roles y la maldad ha sido incomprendida, mientras que la bondad es ficticia y esconde una personalidad turbulenta.

Pero vayamos por partes. Como decíamos. En el primer acto, vemos a la Reina de la Noche como una madre preocupada ante el rapto y, encontrando a Tamino, le pide el favor de rescatarla. Su sufrimiento la ennoblece…en principio.
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El primer acto termina con una actuación cargada de enojo. Castiga a Monostatos con dureza a pesar que el sujeto había intentado actuar correctamente al impedir la huída de Papageno y Pamina. Quizás obnubilados por un argumento principal, por el cual la Reina de la Noche es la “víctima” y Sarastro el “malo”, dejamos escapar en principio ese grito de la muchedumbre hacia el supuesto “malo”(por cierto, con algunos “argumentos” que actualmente serían algo “políticamente incorrectos).

Como comentábamos antes, el segundo acto revierte todos los papeles… y la Reina de la Noche se nos vuelve vengativa, escandalizada al saber que Tamino ha entrado en el proceso para iniciarse en el “conocimiento”. De ahí surge, una de las más célebres arias de la historia de la ópera, el famoso “Der Hölle Rache” que impone una capacidad vocal y una técnica considerable a la soprano además de un esfuerzo interpretativo.

En contraposición, tenemos la altura de miras, la generosidad…de Sarastro cuando,al sufrido comentario de Pamina al decir que su madre aún sufre el dolor de perderla. El canto en favor de una nave consagrada al amor y no a la venganza, al perdón y no a la traición. Es “In diesen heil’gen Hallen” una aria que, personalmente, aprecio mucho.No sólo está el tema de lo que dice Sarastro, también la belleza de una melodía pura, quizás sencilla en apariencia pero que logra elevar mucho el alma.

Al final, es evidente cómo iba a acabar esta ópera.

Voces magistrales: Jonas Kaufmann

Nacido en 1969 en Munich, la carrera musical de Jonas Kaufmann tuvo dos fases. La primera le apuntaba al piano y cantando en un coro pero la importante, la que nos lleva aquí, ocurrió en 1989 cuando entró en la Hochschule für Musik und Theater München. Durante su periplo de estudiante pudo interpretar algunos roles como el “Caramello”, personaje de “Eine Nacht in Venedig” de Johann Strauss II o Tamino en la “Die Zauberflöte, como así consta en la biografía del tenor. En 1994 terminó su preparación pero no fue definitva. Justamente poco después, tuvo una crisis vocal que supuso encontrar la ayuda de Michael Rhodes, un barítono que le ayudó a todos los niveles.


Durante estas dos décadas ha ido debutando en los diferentes teatros dejando su tarjeta de visita e incorporando con éxitos diferentes roles. Primero, en diferentes teatros alemanes y también Austria(Salzburgo-1999- y Viena en 2006), luego en ciudades importantes europeas y americanas. A destacar su debut en el Met en 2006 como Alfredo Germont(La traviata), Royal Opera House en Londres en 2004 o su primera aparición como Lohengrin en el famoso festival wagneriano de Bayreuth(2010).


El repertorio de Jonas Kaufmann abarca desde Verdi,Wagner, Puccini, verismo. Puede afrontar los roles mayoritarios de tenor dramático. Se le ha criticado, sin embargo, una cierta sensación de tenor muy “comercial”, no sólo por querer abarcar el mayor número de roles “top”(Verdi, Puccini), algunos quizás poco positivos para su voz.Aunque se encamina también a los lieder, está pasando un mal año 2016 debiendo anular varios conciertos y representaciones. Cuenta además con una buena discografía a la que ha sumado repertorios dentro y fuera del tema operístico.

Forma parte Jonas Kaufmann de una generación de cantantes que representan, por su edad, el presente y el futuro próximo(Alagna, Gheorghiu, Netrebko, Florez, Villazón, Camarena, Garanca…) en el escalafón de los grandes de la lírica.

Terminamos esta entrada con la clásica mención a su página web oficial donde podrán ver más sobre este tenor alemán. El vídeo con el que acabamos ocurrió en abril de este año, debido a un problema que aconteció con Angela Gheorghiu y que fue famoso por su “Non abbiamo soprano“, tras cantar la célebre aria “E lucevan le stelle” en Tosca, debido a la tardanza en aparecer por parte de la cantante rumana que, según ella, perdió el “tempo” ya que esperaba aplausos en el bis y pensaba que le daba tiempo a ir al camerino(¿?). Sin duda, fue una anécdota.

Voces magistrales: Dolora Zajick

Una vez más, quiero recurrir a los recuerdos de mis primeros días como aficionado a la ópera para tratar esta entrada con algo de estima personal. La primera vez que escuché/vi en una grabación a esta mezzosoprano fue en una “Aida” mítica en el Metropolitan Opera House(Plácido Domingo, Aprile Millo, Sherrill Milnes, Dolora Zajick).Aunque luego no he contado con muchas más versiones operísticas con D.Zajick, su imponente Amneris sigue en mi recuerdo y colocándola entre las grandes mezzosopranos, a la par con Fiorenza Cossotto.

Nacida en 1952 en Salem, Oregon pero creció en Nevada, donde empezó su carrera operística, primero como miembro del coro de Nevada. Estudió canto y se especializó en la Universidad de Nevada, siguiendo por la Manhattan School of Music y culminándolo con el San Francisco Opera Center y sus programas de formación. De ahí salió su debut como Azucena, en Il trovatore en 1986.

Desde entonces, su carrera ha sido pletórica con grandes éxitos destacando los roles verdianos y en los grandes teatros del mundo, prevaleciendo el Metropolitan Opera House, pero sin olvidar el pronto debut en Milán en 1987. Durante tres décadas ha ido acumulando un repertorio consistente pasando por Verdi, Mascagni,Bellini(mejor indicaríamos la Adalgisa, rol de “Norma”), Cilea, etc. En los últimos tiempos fue incorporando roles más complejos, destacando su entrada como Ortrud en el mundo wagneriano. También destaca su paso por el repertorio ruso desde bien pronto.

Aparte de su carrera operística, destacan otras dos facetas ligadas con su vocación musical:profesora de canto alentando el Instituto de Jovenes Voces Dramáticas y compositora, llegando a mostrar dos de sus trabajos: ““Roads to Zion“, dedicado a Santa Teresa de Ávila y “Birdsong”(y que, ya de paso, nos indica su aprecio por el tema de las aves y la cognitiva ornitológica)

Terminamos esta entrada con los dos clásicos de esta sección. La primera es la invitación a los lectores para que entren en la web oficial de Dolora Zajick, donde podrán saber más de esta mezzosoprano norteamericana. Una segunda invitación a acceder a la web de su Instituto(Institute for Young Dramatic Voices). Siguiendo en su línea formativa muy digna e interesante, os ponemos este vídeo de un masterclass para captar su estilo de enseñanza