Momentos memorables: Welch ein Glück

Como he comentado muchas veces, hay determinadas óperas y, especialmente algunas de sus representaciones, por las que siento algo especial. Algo que viene de los primeros pasos por la senda de la ópera. Esta versión, de la que he escogido este dúo final, se llevó a cabo en Munich hace más de tres décadas y media pero su emisión en televisión llegó a comienzos de 1990. Desde entonces, Francisco Araiza, Edita Gruberová, Reri Grist, Martti Talvela o Karl Böhm han estado ligados, para mí, a esta representación que fue mi entrada de lleno en el mundo de Wolfgang Amadeus Mozart y así lo he ido plasmando en sucesivas entradas. En una música muy ligada al sentimiento, lo normal es que eso se perciba en este tipo de detalles.

No voy a negar que tenía curiosidad, en su día por esta ópera(aunque su verdadero término es el de “singspiel”, obra musical con recitativos hablados, es más el personaje del Bajá Selim lo interpreta un actor porque no canta). Esta escena final, cuando los dos(Belmonte y Konstanze) son apresados al intentar escapar del palacio y su destino será la muerte ,es un canto a la muerte juntos que, al final, acaba siendo de alegría al cambiar de opinión el propio Bajá(y muy bien que hace el director de escena en que el personaje aparezca en el escenario fuera de la vista de los dos amantes), mostrando un acto de generosidad tal, que es objeto de halago por parte de Belmonte, Konstanze y sus serviciales Pedrillo y Blonde.

Con cierta maestría percibimos como los instrumentos de cuerda mantienen los tristes argumentos de ambos jóvenes. El destino es amargo y, aunque no hay reproches, se siente cada uno responsable del destino del otro.Poco a poco va interizándose en ellos que ese destino final…quizás sea lo mejor que les puede ocurrir(Edle Seele, noble alma…ambos reconocen que vivir sin la persona amada sería un suplicio) mientras fagots, flautas, clarinetes y cornos van cogiendo un poco su papel dentro de la escena aunque, sin duda, la clave de esta escena son las voces de tenor y soprano que deben de mostrar también una capacidad de interpretar esos melismas en ese “die Welt” final que ambos interpretan(primero Konstanze, luego Belmonte) en feliz allegro.

Escena: Dúo final de “Die Enführung aus dem Serail”(“El rapto en el serrallo”)

BELMONTE
Welch ein Geschick!
O Qual der Seele!
Hat sich denn alles wider
mich verschworen!
Ach, Konstanze!
Durch mich bist du verloren!
Welch eine Pein!

KONSTANZE
Laß, ach Geliebter,
laß dich das nicht quälen.
Was ist der Tod?
Ein Übergang zur Ruh!
Und dann, an deiner Seite,
Ist er Vorgefühl der Seligkeit.

BELMONTE
Engelsseele!
Welch holde Güte!
Du flößest Trost
in mein erschüttert Herz,
Du linderst mir den Todesschmerz
Und ach,
ich reiße dich ins Grab.

Meinetwegen willst du sterben!
Ach, Konstanze!
Darf ich’s wagen,
Noch die Augen aufzuschlagen?
Ich bereute dir den Tod!

KONSTANZE
Belmonte,
du stirbst meinetwegen!
Ich nur zogdich ins Verderben
Und ich soll nicht mit dir sterben?
Wonne ist mir dies Gebot!

BEIDE
Edle Seele, dir zu leben
war mein Wunsch und all mein Streben;
Ohne dich ist mir’s nur Pein,
Länger auf der Welt zu sein.

BELMONTE
Ich will alles gerne leiden.

KONSTANZE
Ruhig sterb’ ich dann mit Freuden,

BEIDE
Weil ich dir zu Seite bin.
Um dich Geliebte(r),
Gäb’ ich gern mein Leben hin!
O welche Seligkeit!
Mit dem (der) Geliebten sterben
Ist seliges Entzücken!
Mir wonnevollen Blicken
Verläßt man da die Welt.

Atril de honor: Erich Leinsdorf

Estamos, en esta ocasión, con un director de orquesta que, en su infancia, debió de huir de Austria por los acontecimientos que se dieron con el ascenso al poder de Adolf Hitler en Alemania. De orígenes judíos, Erich Leinsdorf y familia acabaron cruzando el Atlántico para llevar allí su vida.

Nacido en 1912, su vocación por la música desde pequeño le llevó a aprender a interpretar con un violoncelo, composición y piano, llegando a ser acompañante de cantantes. Estudió dirección de orquesta en el Mozarteum de Salzburgo y también en Viena. Estuvo de asistente de un grande como Toscanini en el Festival de Salzburgo.

La mencionada llegada al poder de Hitler y su preocupación por ser perseguido le llevó, afortunadamente con unos serios fundamentos musicales, a Estados Unidos, donde llegó como director asistente al Metropolitan neoyorquino.Durante tres años estuvo al cargo pero la Orquesta de Cleveland pero sus obligaciones con el ejército norteamericano(fue nacionalizado en 1942) impidieron mayor presencia del director, no siendo renovado.Entre 1947 y 1955 estuvo en la Rochester Philarmonic Orchestra-no sin ganarse unos cuantos enemigos- y en la New York City Opera. Durante siete años estuvo en la Boston Symphony Orchestra(1962-1969).

De la época de Boston llegaron varias de sus grabaciones con RCA. Durante cerca de dos décadas fue dirigiendo orquestas como invitado, incluyendo un paso de dos años por Cleveland(1982-1984) o su salida de Israel días previos a la Guerra de los Seis días. Tuvo la oportunidad de dirigir en toda una institución operística como es el Festival de Bayreuth.

Terminamos una vez más, en el caso del director de orquesta, con un vídeo que nos muestra su faceta de dirección durante los ensayos, donde explica con aparente tranquilidad las mejoras que considera idóneas en la interpretación de la obra. También recordamos aquí su intervención un 22 de noviembre de 1963 en Boston, cuando anunció el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y su anuncio de interpretar la marcha funeraria,en la tercera sinfonía de Beethoven.