Momentos memorables: Obertura de Don Giovanni

Cuentan varias historias, relatos que Giuseppe Verdi, en sus años de estudio en Milán, estudió por recomendación de Vincenzo Lavigna la ópera “Don Giovanni”. Verdi, que había sido rechazado por el Conservatorio de Milán-que, para más inri, llevaría su nombre posteriormente- fue pupilo del mencionado Lavigna que, en esa época,era maestro concertador en el Teatro alla Scala y profesor de solfeo en el Conservatorio de Milán.

“Don Giovanni” es, quizás, una de las grandes óperas que se hayan compuesto. Tiene un cierto halo de madurez musical del propio Wolfgang Amadeus Mozart que casi se puede decir, no logra extender a “Così fan tutte”( más cercana a “Las bodas de Fígaro”) y a “Die Zauberflöte”. Es, en definitiva, la cúspide de la obra operística mozartiana. Aquí ya hemos tratado algunos instantes conocidos como la aria del catálogo, la más conocida de Don Ottavio, “Il mio tesoro intanto” o de Donna Anna, “Non mi dir”.

Sobre la obertura, igualmente, han surgido infinidad de leyendas, historias varias sobre el momento en que fue compuesta, resumiendo que fue realizada la noche antes del estreno en Praga. Sí que se sabe que fue lo último que se compuso de la ópera y, con la mente puesta en la ópera, concibió la obertura con la esencia propia de la obra.Se percibe lo sombrio de los instrumentos de viento metal y madera con el uso mayoritario(sobre todo al principio) de notas redondas y blancas(es decir, de forma fácil de entender, con sonidos que se extienden, creando esa atmósfera que acompaña y que, en sus primeras notas, recuerda a la irrupción de la estatua del comendador al final de la ópera. La grandeza de la obertura hace difícil analizarla, desmenuzarla. Lo más recomendable sería, en esta ocasión, es coger unos auriculares y escuchar los matices que Mozart va ligando entre los instrumentos de cuerda(sobre todo un grupo de violines) y los del viento, con permiso de los timbales.

Momentos memorables: carta de Tatiana

Posiblemente, estamos ante una de esas arias que, escuchándola, uno desea volver a hacerlo una y otra vez. La juventud del personaje de Tatiana, su ilusión, su pasión por Eugene Oneguin nos permiten disfrutar de un aria, en el que Piotr I. Chaikovsky capta esos matices de un enamoramiento que, siendo el primero de ella, es especial. Ella abre su corazón a un personaje que, con su altivez y cierto desdén, le responde luego que el amor que siente por ella es fraternal, dejándola desilusionada. El destino y el tiempo, posteriormente, le permitió a ella devolver la jugada, cuando él le pidió estar juntos cuando ella ya estaba casada y con un alto nivel de vida. La ópera estaba basada en la obra de Alexander Pushkin.

Sobre la aria podemos hablar de varios aspectos pero, sobre todo, una sugerencia: escúchela intentando, por un momento, abstraerse de lo cantado e intentando percibir los matices musicales. Comprobar como Chaikovsky logra que la voz de la soprano casi se deslice sobre varias melodías que van apareciendo a lo largo del aria. Desde esa melodía que nos trae el recuerdo de cuando se escribía con el ánimo exaltado, como su pensamiento vuela hacia Oneguin, sus miedos por la personalidad de él. Una primera parte de recitativo en el que los instrumentos de cuerda, unido al arpa nos muestran una Tatiana dubitativa sobre la carta, ni siquiera sabe como comenzarla. El uso de los instrumentos de viento(especialmente, el oboe y las trombas) tienen un papel fundamental a la hora en un momento determinado(no sin olvidar a los intrumentos de cuerda para revelar el estado anímico de Tatiana, tan capaz de lamentarse del encuentro de Oneguin y luego encomendarse sólo a él). Todo un repertorio de sentimientos donde el oboe juega un papel importante, tanto en su acompañamiento por la flauta y clarinete(momentos más emotivos para ella) como por la tromba, donde sus temores, miedos aparecen un poco en su ánimo.

Aria: Puskai pogibnu ya, no pryezhde(Carta de Tatiana)

Debido a la longitud del texto, procedemos a poneros un enlace al texto a través de internet

Momentos memorables: Dio, che nell’alma infondere

Si el dúo “Sì, pel cel marmoreo io giuro” entre Yago y Otello iba a ser el más característico cuando hablamos de la maldad de los dos personajes, este “Dio, che nell’alma infondere” nos lleva a lo opuesto, a un dúo de amistad y lealtad por parte del infante Don Carlos, hijo del Rey Felipe II y el Marqués de Posa, un personaje que no tiene la relación con la historia que tienen algunos de los personajes de esta ópera de Giuseppe Verdi(el propio infante, Isabel de Valois, Felipe II, la princesa de Éboli…), pero que tiene una personalidad bastante arrebatadora(lealtad hasta el sacrificio ante el infante, personalidad ante el Rey,etc)Este dúo del segundo acto(a veces, suele presentarse como primero, de hecho hay una versión de Riccardo Mutti, Franco Zefirelli y Luciano Pavarotti que es así) es una parte de una escena más grande de este dúo, es el conocido “È lui! desso… l’Infante!”. Durante la primera parte de ese dúo(y que está en el enlace de arriba), el infante le revela al marqués que está enamorado de Isabel de Valois, su madrastra y que, en su día, debía haber sido su mujer pero la muerte de la reina Maria I de Inglaterra, segunda esposa del rey Felipe II, hizo que se cambiaran los planes. El marqués de Posa se nos revela como una persona interesada por los intereses de Flandes y piensa que el propio infante es la persona más adecuada para cambiar la situación que sufre esa zona. Una lealtad que se percibe en esta parte final, en ese “Dio, che nell’alma infondere” que, en su parte final, tras ver aparecer a Isabel II acompañada por el rey Felipe II-

La escena, pues, tiene tres partes casi un A-B-A’ donde A sería la interpretación al mismo tiempo de este fragmento por ambos mensajeros ,B en el momento en que aparece Isabel de Valois y el Rey Felipe II mientras el infante se siente morir y A’ el grito final de “vivremo insieme, morremo insiem, grido estremo sarà” en el que Verdi busca darle mas fuerza al personaje del marqués y que es el que intenta recuperar el ánimo del infante, decaído por lo que ha visto. En la mencionada primera parte, vemos un juego de la orquesta que, aparte de darle el protagonismo a las voces, va a un ritmo casi marcial(especialmente a partir de “giuriamo insieme di vivere). La orquesta se va apaciguando con la llegada de la pareja real y el coro. Unas notas jugando con la propia ansiedad del infante nos llevan a la unión de ambos personajes en un único grito de libertad mientras la orquesta termina el acto.Por último, destacar el juego de esas notas finales que Verdi recuperará más tarde en otra escena, donde el infante acaba confiando  unos papeles al marqués y que nos devuelven esa “camaradería” de esta escena.

Escena: final dúo acto I Don Carlos-marqués de Posa.

DON CARLO E RODRIGO
Dio, che nell’alma infondere
Amor volesti e speme
Desio nel cure accendere
Tu dei di libertà.
Giuriamo insiem di vivere
E di morire insieme;
In terra, in ciel congiungere
Ci può la tua bontà.
Dio, che nell’alma infondere(rep hasta “Tu sei di libertà”)

RODRIGO
Vengon già.

DON CARLO
O, terror! al sol vederla io tremo!

(aparece el rey Felipe II con Isabel de Valois)

CORO
(Di dentro, mentre passa il re)
Carlo, il sommo imperatore
Non è più che muta polve;
Del celeste suo fattore
L’alma altera or trama al pie!

RODRIGO
Coraggio!

DON CARLO
Ei la fè sua! Io l’ho perduta!

RODRIGO
Vien presso a me; più forte il cure avrai!

DON CARLO E RODRIGO
(Con entusiasmo

Vivremo insiem, e morremo insiem
!Grido estremo sarà: libertà! (Partono)

Momentos memorables: Giusto cielo(monólogo Adriana Lecouvreur)

Adriana Lecouvreur es un personaje de ópera e intérprete. Aunque en un futuro comentaré en el apartado “Ópera e historia”, Adriana(o mejor dicho, Adrienne) fue una actriz del siglo XVIII que estuvo enamorada de Mauricio de Sajonia y asesinada por envenenamiento por la duquesa de Bouillon. Su vida y, especialmente, su muerte acabaron siendo objeto de obras que encumbraron al personaje, potenciaron su drama. En este tercer acto(la ópera de Francesco Cilea tiene cuatro), Adriana acude a una fiesta en el palacio de su rival. Con el susto en el cuerpo al escuchar que su amado Mauricio podría estar herido, éste aparece contento por sus últimas gestas. En la parte final de la velada, tras insistirle la propia noble, recita un monólogo de “Fedra”, de Jean Racine, dramaturgo francés del siglo XVII.

En sí, la verdadera belleza de este fragmento es la evolución del personaje: como va declamando al principio y como, con el paso del monólogo, a medida que van apareciendo los momentos de tensión, empieza a coger importancia la música para acentuar ese ambiente(en el que se va percibiendo tenuemente ese comienzo del acto II)y va in crescendo hasta que, al final, la propia soprano ya debe cantar como tal en esa última frase (che mai debba arrossir), en lo que es la definitiva demostración de un pulso entre la artista y la noble. La música ejerce una labor de acompañamiento de una forma clara, que, en todo caso, logra inyectar esa tensión a la escena. La escena que le sigue deja un elocuente “sconsigliata” de Michonnet, que teme el destino de Adriana, mientras ésta se despide con ira.

ADRIANA
(recitando)

“Giusto cielo!
che feci in tal giorno?
già s’accinge il mio sposo
col figlio al ritorno:
testimon d’un’adultera fiamma,
ei vedrà in cospetto del padre tremar,
tremar mia viltà,
e gonfiarsi il mio petto de’ vani sospir,
e tra lacrime irrise il mio ciglio languir!”
(guardando a Maurizio)

“Credi tu che, curante di Teseo la fama,
di svelargli non osi l’orrendo mio dramma?
che mentire ei mi lasci al parente ed al re?
e raffreni l’immenso ribrezzo per me?

Egli invan tacerebbe!
So il turpe mio inganno,
o Enon, né compormi potrei,
come fanno…”

(guardando alla principessa)

“…le audacissime impure, cui “gioia é tradir,
una fronte di gelo, che mai,
mai debba arrossir!”

TUTTI

Brava!…
MICHONNET
(sottovoce a Adriana)
O sconsigliata, che mai facesti?

TUTTI
…Sublima! Brava! Sublime! Sublime!

ADRIANA
(a Michonnet)
Son vendicata!

PRINCIPESSA
(fra sè)
Un tale insulto sconterà!

(a Maurizio)
Restate!

ADRIANA
Chiedo in bontà di ritirarmi.

Momentos memorables: Sì, fino all’ore estreme

Es “Norma” una de las obras capitales del belcantismo, también la más conocida de Vincenzo Bellini. Estrenada en 1831, cuenta con su escena más famosa, la aria “Casta diva“. Con todo, tiene otros momentos de gran calidad músical y argumental.Porque, a mi parecer, esta ópera es intensa en las relaciones personales: un triángulo amoroso(Norma-Pollione-Adalgisa), unos hijos prohibidos que Norma tuvo con Pollione- ahora interesado por Adalgisa-, un padre(Oroveso) que debe hacer tripas corazón y aceptar esos hijos cuando llegue el extremo sacrificio de Norma. Esta escena que van a ver forma parte de un dúo mayor del acto II que aquí invito ver, pero que es la gran culminación. Adalgisa, con remordimiento, intenta reconducir su amistad con Norma, buscando interceder ante Pollione y renunciar a él.Norma, que ha estado a punto de matar a sus hijos, quería que ella se los llevara a Roma pero, al final, cede a los deseos de amistad de Adalgisa.

Esta parte final del dúo tiene, sin duda, el encanto de dos voces casi al unisono como símbolo de dos personas que acaban llevándose bien tras la “tormenta”. Sin duda, la belleza del fragmento lo aportan las voces de la soprano(Norma) y la mezzosoprano*(Adalgisa) y que, sin los lujos del belcanto, de la coloratura emblemática, crean un atmósfera de complicidad de ambas que acaba imponiéndose a la melodía establecida por Bellini. Especialmente interesante es ese pequeño tramo en el que Adalgisa sigue a Norma(“Teco del fato all’onte”) y que vuelve a confluir ambas en ese “sul mio cor” y que, por especial tiene la frase “ferma opporrò la fronte” mientras se va descendiendo a un nivel más grave” por parte de Norma y luego Adalgisa.
———

* El rol de Adalgisa es llamativo porque es difícil averiguar qué voz suele llevarlo a cabo: en principio, se le atribuyó el de soprano pero también hubo una tendencia a ser interpretado por una mezzosoprano, eso sí, con facilidad de poder llegar a ciertos agudos.

Dúo final

NORMA ED ADALGISA
Sì, fino all’ore estreme
Compagna tua m’avrai.
Per ricovrarci insieme
Ampia è la terra assai.
Teco del fato all’onte
Ferma opporrò la fronte,
Finchè il tuo core a battere
Io senta sul mio cor, ecc.
Ah! sì. Fino all’ore estreme, ecc.

 

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Momentos memorables:C’en est donc fait… Salut à la France

Es “La fille du régiment”, de Gaetano Donizetti, una ópera llamativa, muy formada a base de pequeños grandes momentos en cuya cúspide está, claramente, el célebre “Pour mon âme“, pero sin olvidar otros instantes como la otra aria de Tonio “Pour me rapprocher de Marie“. Pero ello no quiere decir que Marie, la hija del regimiento, no tenga sus episodios de lucimiento como “Chacun lo sait, chacun lo dit”(la canción del regimiento), “Il faut partir”(al final del primer acto) y, sobre todo, este “Salût a la France” que, obviamente, entusiasmó al público asistente al Teatro Nacional de la Opéra-Comique en 1840. No es que fuera a considerarse en sí un leit-motiv pero también es cierto que Donizetti quiso acabar la ópera recurriendo a estas notas y a este entusiasmo, al que se unía la alegría de la feliz pareja.

En sí, aria en la que se percibe una fase más melódica en relación con una Marie más desanimada. Ella que quiere a Tonio se ve obligada a casarse con otra persona, por no hablar de echar de menos a sus compañeros del reglamento, cuando su vida era más feliz. En esa línea melódica participan los instrumentos de cuerda, destacando los dos grupos de violines y la de violonchelo para acentuar esa melancolía que tiene Marie. Los sonidos de un tambor militar la revitalizan, ya vemos una Marie más animada por reencontrarse con sus compañeros del regimiento, lo que se percibe en una mayor capacidad vocal(que no exigencia, que también tenía en ese primer momento que antes mencionábamos) y transmitiendo su nueva alegría, quién sabe si esperanza por poder cambiar su triste destino.

 

 

 

Aria Salût a la France

MARIE

C’en est donc fait
et mon sort va changer,
Et personne en ce lieu ne vient me protéger!
Par le rang et par l’opulence,
En vain l’on a cru m’éblouir;
Il me faut faire ma souffrance
Et ne vivre que de souvenir!
Sous les bijoux et la dentelle,
Je cache un chagrin sans espoir.
Ah!
A quoi me sert d’être si belle,
Lui seul, il ne doit pas me voir.
Ah!
Ô vous à qui je fuis ravie,
Dont j’ai partagé le destin.
Je donnerais toute ma vie
Pour pouvoir vous serrer la main!
Pour ce contrat fatal
Tout prend un aire de fête…
Allons, allons signer
Mon malheur qui s’apprête!

(Elle va pour sortir, mais s’arrête
tout à coupe en entendant au loin
une marche militaire; elle écoute
attentivement et avec joie)

Mais qu’entends-je au lointain? Ciel!
Ne rêve-je pas?
Cette marche guerrière…

(Elle ouvrit la fenêtre)

Ah! voilà bien leurs pas.
Oh! transport! oh! douce ivresse!
Mes amis, mes amis!
Souvenirs de jeunesse,
Revenez, revenez avec eux!

(Enthousiasmée)

Ah! salut à la France!
À mes beaux jours!
À l’espérance!
À mes amours!
Salut à la France!
À l’espérance!
À mes amis!
Salut à la gloire!
Voilà pour mon coeur,
Avec la victoire,
L’instant du bonheur!

SOLDATS
(Entrent tumultueusement de tous côtés
et se groupent autour de Marie)
C’est elle! notre fille!
Notre enfant! quel destin!
Tes amis, ta famille,
Te retrouvent enfin!

MARIE
Mes amis! mes amis!
Votre main! dans vos bras!
De plaisir, de surprise, ah!
L’on ne meurt donc pas!
O mes amis, ô mes amis!

SOLDATS
C’est elle! c’est elle!

MARIE
Salut à la France!

SOLDATS
Salut à la France!

MARIE
Salut à la gloire!

SOLDATS
Salut à la gloire!

Momentos memorables: L’onore, ladri

La ópera cómica era la asignatura que Giuseppe Verdi no quería olvidar en un rincón tras aquel estreno de “Un giorno di regno” medio siglo antes. Aquella ópera no fue bien recibida y el compositor estuvo en un tris de abandonarlo todo y volver a su Roncole natal. Era la segunda composición tras “Oberto, conde di San Bonifazio” pero lastrado por su propio drama familiar(en el corto espacio de dos años fallecieron sus dos niños pequeños y su mujer, Margherita Barezzi). Dejó la comedia y se dedicó al drama. Dejó la obra cómica para su obra final pero con un encanto diferente, confiando en Arrigo Boito como libretista y en William Shakespeare y su obra “Las alegres comadres de Windsor”. No era el británico desconocido para Verdi, quien compuso Macbeth y Otello previamente.

Falstaff tiene ese punto de humor que, sin caer en la gracia fácil, se deja enredar con el paso de la obra. En este caso, el anciano y barrigudo Falstaff arremete contra Pistola y Bardolfo, sus dos compinches por negarse éstos a entregar dos cartas a Meg y Alice aduciendo el “honor” para no hacerlo. Dos cartas con los que Falstaff pretendía acercarse a ellas…y a su dinero.¿Qué es el honor?Para Falstaff, nada que le impida lograr sus objetivos. Sin duda, un particular alegato contra el honor.

En sí, es una aria de escena y, bien desarrollada por el barítono, sería de lujo. No nos olvidemos que, salvo momentos muy determinados, el último Verdi no era muy proclive a momentos de lucimiento de los cantantes y sí a mantener una coherencia musical en la estructura de sus últimas óperas.Esta aria tiene la particularidad de como se va incrementando el uso de los instrumentos de viento madera y luego metal a media que se va enfadando Falstaff.

Aria:L’onore, ladri

L’Onore! Ladri!
Voi state ligi all’onor vostro, voi!
Cloache d’ignominia,
quando, non sempre, noi
Possiam star ligi al nostro.
Io stesso, sì, io, io,
Devo talor da un lato
porre il timor di Dio
E, per necessità, sviar l’onore, usare
Stratagemmi ed equivoci,
Destreggiar, bordeggiare.
E voi, coi vostri cenci
e coll’occhiata torta
Da gattopardo e i fetidi sghignazzi
avete a scorta
Il vostro Onor! Che onore?!
che onor? che onor! che ciancia!
Che baia!
Può l’onore riempirvi la pancia?
No. Può l’onor rimettervi uno stinco?
Non può.
Nè un piede? No. Nè un dito?
Nè un capello? No.
L’onor non é chirurgo.
Che é dunque? Una parola.
Che c’è in questa parola?
C’è dell’aria che vola.
Bel costrutto!
L’onore lo può sentire chi é morto?
No. Vive sol coi vivi?…
Neppure: perchè a torto
Lo gonfian le lusinghe,
lo corrompe l’orgoglio,
L’ammorban le calunnie;
e per me non ne voglio!
Ma, per tornare a voi, furfanti,
ho atteso troppo.
E vi discaccio.

Olà! Lesti! Lesti!
Al galoppo! A galoppo!
Il capestro assai bene vi sta.
Ladri! Via! Via di qua!
Via di qua! Via di qua!

Momentos memorables: In questa reggia

Que la ópera es una unión de música y texto-en este caso, teatral-es sabido. En algunos casos, el conjunto melódico se potencia sobre el texto(aunque hay varios compositores que logran ese efecto, destacaría a Richard Wagner por su capacidad de lograr que se genere, desde el foso de la orquesta, un ambiente que envuelve al cantante; en otros,la música cede la importancia a lo que se cante (podíamos indicar, por ejemplo, el célebre “bel canto”, donde el cantante debe mostrar sus cualidades técnicas, que es lo que hará que se lleve el merecido aplauso o la más cruel crítica.

Pero, señores, llegamos a esta aria y vemos que la melodía es perfecta para describir el estado de Turandot a lo largo de su intervención(recuerdos, dolor, ira); que el texto escrito por Giuseppe Adami y Renato Simoni está plasmado de un modo que va in crescendo y, por supuesto, una intervención creíble de la soprano(en este caso, destacamos la figura de Eva Marton que ha llevado a la perfección este papel

La trama es sabida. Turandot es una princesa china que ha establecido lo siguiente: el que se quiera casar con ella debe pasar por tres enigmas, el acierto supone el premio de un matrimonio futuro imperial…o la muerte del candidato si sólo falla uno. Lo que nos puede parecer, en principio, algo muy trivial, chocante deja de serlo al entenderla: el recuerdo de su abuela, arrastrada por un extranjero tras ser vencido el reino, el dolor cargado de ira hace que insista en ese “Nadie me tendrá jamás” y, sobre todo, en ese “Non tentar la fortuna” para que nadie se siga arriesgando. Sin embargo, ese principe desconocido supera las tres pruebas y es cuando la ópera coge otro cariz, cuando el enigma se le vuelve en contra a Turandot.

En sí es una aria que va desde una melodía “lígera” al principio, pausada con breves intervenciones de los instrumentos de viento madera(fagot, oboe, clarinete,etc) para incidir en las partes más dolorosas de la narración, pero que coge fuerza cuando ese recuerdo, esa voz de su abuela le lleva a imponerse(y ya es difícil)a la propia orquesta con ese desgarrador “mai nessun m’avrà”. Si le añadimos la intervención del príncipe desconocido como respuesta, tenemos una escena que se interioriza en el espectador.

Aria: In questa reggia

TURANDOT
In questa Reggia,
or son mill’anni e mille,
un grido disperato risonò.
E quel grido,
traverso stirpe e stirpe
que nell’anima mia si rifugiò!
Principessa Lo-u-Ling,
ava dolce e serena che regnavi
nel tuo cupo silenzio
in gioia pura,
e sfidasti inflessibile e sicura
l’aspro domino,
oggi rivivi in me!

FOLLA
Fu quando il Re dei Tartari
le sette sue bandiere dispiegò.

TURANDOT
Pure nel tempo
che ciascun ricorda,
fu sgomento e terrore
e rombo d’armi.
Il regno vinto! Il regno vinto!
E Lo-u-Ling, la mia ava,
trascinata
da un uom come te, come te
straniero,
là nella notte atroce
dove si spense la sua fresca voce!

FOLLA
Da secoli ella dorme
nella sua tomba enorme.

TURANDOT
O Principi,
che a lunghe carovane
d’ogni parte del mondo
qui venite a gettar
la vostra sorte,
io vendico su voi, su voi,
quella purezza,
quel grido e quella morte!
Quel grido e quella morte!
Mai nessun m’avrà!
Mai nessun, nessun m’avrà!
L’orror di chi l’uccise
vivo nel cuor mi sta.
No, no! Mai nessun m’avrà!
Ah, rinasce in me l’orgoglio
di tanta purità!
Straniero! Non tentar la fortuna!
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
No, no!…
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

TURANDOT
No! No!…
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

Momentos memorables: Credeasi misera

Posiblemente, y con motivo, sea la escena de “I puritani” que más esperen los aficionados a la ópera cuando se representa esta ópera de Vicenzo Bellini. A la belleza de una representación- si no se desvía mucho de la lógica teatral- en la que todos los personajes desplegan sus mayores dotes interpretativos, se añade la complejidad de uno de esos momentos en el que el tenor se juega el prestigio, pasar a la historia por la capacidad de emitir un Fa5(recordemos que el famoso “do de pecho”, cuya técnica aportó Gilbert Duprez en 1835, sólo era tres notas menos agudo). Algunos tenores han forzado hasta el punto de quedar un poco desdibujado este momento(falsete), otros han asumido que si no se llega, no pasa nada.

Condenado a muerte por los puritanos, Arturo Talbo se encara contra ellos pidiendo piedad por Elvira y les insta a frenar la ira un sólo instante. Ella, que lo ama, muestra su deseo de morir con él.Este es el momento cumbre(“ella è tremante, ella è spirante”), ese citado Fa5(o high F) de Arturo Talbo. Al final, un mensaje anuncia la victoria de los puritanos y la liberación de todos los presos(entre ellos, Arturo), con lo que “I puritani” pase a acabar de forma feliz para ambos protagonistas. Aunque una cosa debo escribir. No sólo es este Fa5 uno de los motivos de la belleza de esta escena. La interpretación del tenor debe ser convincente pero también los personajes de Elvira, Riccardo y Giorgio son imprescindibles por como muestran su sentimiento de dolor(Elvira y Giorgio) y arrepentimiento(Riccardo).

Escena: Credeasi misera

A quattro

ELVIRA
Qual mai funerea
voce funesta
mi scuote e desta
dal mio martir!
Se fui sì barbara,
nel trarlo a morte,
m’avrà consorte
nel suo morir!

ARTURO
Credeasi, misera,
da me tradita,
traea sua vita
in tal martir!
Or sfido i fulmini,
disprezzo il fato, se teco al lato
potrò morir!

RICCARDO
Quel suon funereo
ch’apre una tomba,
nel sen mi piomba,
m’agghiaccia il cor.
La sorte orribile
spense già l’ira,
mi affanna e ispira
pietà e dolor.

GIORGIO
Quel suon funereo
feral rimbomba,
nel sen mi piomba,
m’agghiaccia il cor.
Sol posso, ah’ misero!
Tremare e fremere.
Non ha più lacrime
il mio dolor.

CORO DI PURITANI
Quel suon funereo
ch’apre una tomba,
cupo rimbomba
mi piomba al cor.
E Dio terribile,
in sua vendetta
gli empi saetta
sterminator.

CORO DI DONNE
Quel suon funereo
feral rimbomba,
al cor ci piomba,
gelar ci fa!
Pur fra le lacrime
speme ci affida,
che Dio ci arrida
di sua pietà!

CORO
Che s’aspetta? Alla vendetta!
Dio comanda ai figli suoi
che giustizia alfin si renda.

RICCARDO, GIORGIO E DONNE
Sol ferocia or parla in voi!
La pietade Iddio v’apprenda!

ARTURO
Deh! Ritorna ai sensi tuoi!

ELVIRA
Qual mi cade orribil benda!

ARTURO
Oh mia Elvira!…

ELVIRA
E vivi ancor!

ARTURO
Teco io sono!…

ELVIRA
Ah! Il tuo perdono!
Per me a morte, o Arturo mio…!

ARTURO
Di tua sorte il reo son io.

ELVIRA
Un amplesso.

BRUNO, UOMINI
Avvampo e fremo!

ARTURO, ELVIRA
Un addio!

UOMINI
Cada alfin l’ultrice spada
sovra il capo al traditor!

ARTURO

Arrestate: vi scostate!
Paventate il mio furor.
Ella è tremante;
ella è spirante;
anime perfide,
sorde a pietà,
un solo istante
l’ire frenate,

Momentos memorables: Il balen del suo sorriso

Mientras que Giuseppe Verdi va evolucionando en su forma de entender la ópera hay una estructura que no deja de utilizarla: es el recitativo, aria y cabaletta que en sus óperas primeras mantenía y que, en la trilogía romántica nos dota de algunos episodios conocidos. Así, en “Rigoletto”, el comienzo del acto II con el duque de Mantua; en “La traviata” tenemos el comienzo del segundo acto con Alfredo, feliz con su Violetta; en el mismo acto III de Il trovatore tenemos esa estructura en Manrico y la célebre”Ah sí, ben mio” que acaba en el famoso “Di quella pira”. En esta ocasión, la interpretación algo más oscura(independientemente del timbre de voz del cantante) se debe a un rol que, en verdad, no es agradable. El conde de Luna, archirival del trovador pretende raptar a Leonora, que se había metido en un convento, creyendo la muerte de su amado Manrico. Son sentimientos que, aún creyendo algo en ellos, no terminan de convencer. Es más, la propia cabaletta es más cercana a la forma de ser del propio Conde.

Estamos, eso sí, ante el gran momento musical del barítono que desempeña el rol del Conde de Luna. Una aria en la que debe mostrar, a mi parecer, convicción en el sentimiento.Tras un recitativo con instrumentos de cuerda, el clarinete le va a ir guiando en sus sentimiento en los primeros pasos con un ritmo pausado.Una aria que, en cierto sentido, exige ciertos esfuerzos al cantante para lucirse en determinados momentos mientras que flautas, fagots, oboe y trombas se van uniendo a esa tormenta que tiene el Conde en su corazón. El coro de soldados y Ferrando nos va a llevar a ese malvado Conde que piensa en el rapto y así la cabaletta se desarrolla con un tono, en cierto sentido, “chulesco” por parte de un personaje que no sabe que lo que ocurrirá, poco después, terminará de soliviantarlo más(aparece Manrico para rescatar a Leonora).

ESCENA:aria(Il balen del suo sorriso) y cabaletta(Per me ora fatale)

CONTE
Il balen del suo sorriso
d’una stella vince il raggio!
Il fulgor del suo bel viso
novo infonde in me coraggio!…
Ah! l’amor, l’amore ond’ardo
le favelli in mio favor!
Sperda il sole d’un suo sguardo
la tempesta del mio cor.

(Odesi il rintocco de’ sacri bronzi)

Qual suono!… oh ciel…

FERRANDO
La squilla
vicino il rito annunzia!

CONTE
Ah! pria che giunga
all’altar… si rapisca!…

FERRANDO
Ah bada!

CONTE
Taci!…
Non odo… andate…
di quei faggi
all’ombra Celatevi…

(Ferrando e seguaci si allontanano)

Ah! fra poco mia diverrà…
Tutto m’investe un foco!

(Ansioso, guardingo osserva dalla
parte donde deve giungere Leonora,
mentre Ferrando e i Seguaci dicono
sottovoce:)

FERRANDO, SEGUACI
Ardire!… Andiam… celiamoci
fra l’ombre… nel mister!
Ardire!… Andiam!… silenzio!
Si compia il suo voler.

CONTE
Per me, ora fatale,
i tuoi momenti affretta:
La gioia che m’aspetta
gioia mortal non è!…
Invano un Dio rivale
s’oppone all’amor mio:
Non può nemmeno un Dio,
donna, rapirti a me!