Ópera e Historia: Adrienne Lecouvreur

Sin duda, en esta época tan mediática todo el mundo sabría quién sería la actriz Adrienne Lecouvreur, habría disfrutado de su interpretación de Jean Racine a través de la gran pantalla o la pequeña… pero ella nació a finales del siglo XVII(1692) y las referencias sólo podían ser escritas a través de crónicas, libros que glosaron su vida y su recorrido en los escenarios. Obviamente, nada visual o sonoro que nos permitiese saber cómo era su voz, como se movía ante el público que iba a verla. De ella se escribió que innovó el arte interpretativo haciéndolo más natural en la declamación, a diferencia de lo que se llevaba en la época. Fue aplaudida, su carrera con todo fue corta ya que falleció en 1730, con treinta ocho años, envenenada. Su funeral fue tan intenso de dolor como cargado de enojo, debido al rechazo de la Iglesia a ser enterrada de forma cristina, lo que llevó a Voltaire a escribir un poema sobre el asunto. Su triste historia fue objeto de varias obras entre la que destaca la ópera de Francesco Cilea “Adriana Lecouvreur”,estrenada en 1902.Hubo una opereta”Adrienne” de Walter Goetze, hubo una película muda con Sarah Bernhardt en 1913, una pelicula en 1928, otra en 1938. Una historia de amores, celos, envidia y muerte.

Como decíamos, nació en 1692 en Épernay. Sus primeros años mostraron una vocación artística que fue dirigida desde sus pasos en representaciones amateur. Legrand,actor y profesor fue el primero que empezó a llevarla por el camino de la interpretación. De París a Lille, Legrand recomendó que Adrienne entrase en una compañía donde,además, Adrienne Couvreur(su verdadero nombre) se transforma en Lecouvreur. Sus primeras interpretaciones están dentro de la comedia.Durante una década actuó por la mencionada Lille, Luneville, Estrasburgo hasta llegar en 1716 a París. Ya en ese tiempo su vida profesional iba encaminada pero su vida personal era errática con dos hijos de padres diferentes.

En 1717 y durante trece años fue la actriz de la Comédie-Française. Su forma de actuar cautivó a la gente por su naturalidad en la actuación, incluso innovando en la vestimenta, más relacionada con la obra y su tiempo.Aunque se desenvolvía bien en la comedia, era la obra dramática donde destacaba. En 1721 se relacionó con Mauricio de Sajonia, quién estuvo con ella en sus últimas horas. Es ahí donde surge el famoso triángulo amoroso que Cilea logró dar forma musical y cuya pieza maestra, a parte de arias, es la famosa declamación del monólogo de “Fedra”, de Jean Racine y que hace poco analizamos en “Momentos memorables“. Con todo, fueron trece años de mucho éxito para la actriz.

En 1730 murió envenenada. Aunque las miradas se dirigieron hacia la duquesa de Bouillon, mortal enemiga de la actriz, nada confirmó la autoría (a pesar de un mensaje que que recibió la actriz, indicando la posibilidad de morir envenenada un año antes)y sí mucha leyenda que, en cierto sentido, prolongó la figura de Adrienne. El triángulo amoroso fue propicio para una fama que se extendió durante casi tres siglos. En sí, la realidad es que ella cayó enferma, murió de forma natural pero una mano “asesina”(aunque sea de forma sugestiva) ayudó a llevar al personaje más allá de su vida artística.

Ópera e historia: los puritanos

Inglaterra vivió a mediados del siglo XVII una época convulsa.En esas fechas lo religioso y lo político llegaron a un punto en el que el país conoció una década sin reyes, tras el juicio y ejecución del monarca, Carlos I, perteneciente a la familia de los Estuardo.Tras el gobierno de la Commonwealth of England, regresó la monarquia con Carlos II, sucediéndose más reyes y reinas hasta la actual . El tema religioso fue casi paralelo al de la propia corona.

Casada con el rey Carlos I está la reina consorte Enriqueta María de Francia. Sí, ésta es la persona en la que Vicenzo Bellini ligó su ópera “I puritani” a la historia. En la propia ópera, vemos como Arturo la salva de las garras de los puritanos(https://www.youtube.com/watch?v=DfXsawkzzhI).Sin embargo, su salvación fue menos “romántica”. Huida a su Francia natal en 1644, nunca volvió a ver a su marido con vida. Volvió en 1660 una vez fracasada la mancomunidad citada.

Los puritanos surgieron con los primeros pasos del protestantismo en suelo británico. Tenían una concepción muy, digamos, particular que les hacía tener una forma de ser rayando en el respeto, la humildad y obediencia…salvo a las instituciones religiosas anglicana y católica. Una forma de ser rígida y que, bien pudo saber Elvira, cuando vio como su tío Giorgio trataba de convencer al padre de ella para aceptar la boda con Arturo, en vez de la promesa hecha a Riccardo.

Lo religioso también contó con su faceta política de la mano de Oliver Cromwell. El propio rey Carlos I no tenía gran aprecio a los puritanos. Una parte de su reinado se llevó a cabo con principios que soliviantaron a los puritanos.El propio Cromwell logró, vía militar y política, la derrocación del monarca.Su gobierno aún sigue siendo discutido casi cuatro siglos después.

Desarrollada la ópera en Plymouth, quizás Bellini, en pleno siglo XIX, quiso hacer un guiño puesto que, desde esa ciudad, fue donde partió el “Mayflower” con puritanos en 1620, rumbo a Nueva Inglaterra, hasta llegar a Massachussets.

Ópera e Historia: El drama del infante Don Carlos

Si hace unas semanas recordábamos en “Momentos memorables” la aria del marqués de Posa “Per me è giunto il dì supremo”, hoy quisiéramos recordar la figura del infante don Carlos,hijo del rey Felipe II, y que, entre otros hechos del reinado, fomentó la leyenda negra que rodeó la figura de su padre. Mezcla de cierta envidia-que podríamos ahora,por ejemplo, vincularla a la del mundo hacia los Estados Unidos- o en la política llevada a cabo por el monarca, con sus luces y sus sombras, lo cierto es que el reinado de Felipe II fue una especie de punto de inflexión en el imperio español que los Reyes Católicos comenzaron con el descubrimiento de América(aunque es sabido que hay historias que pondrían en duda eso, también explicaría como se extendió por Centroamérica y Sudamérica el imperio español), con la aportación “europea” al imperio español gracias al propio emperador Carlos, antes citado. Con Felipe II se mantuvo y creció el imperio donde, como era considerado, “no se ponía el sol”.

Como indicábamos, con todo,su leyenda negra también dejó episodios turbios entre los que destaca el trato hacia el infante don Carlos, el que debía ser Carlos II. Nacido en 1545, cuando su padre todavía estaba a la sombra del emperador, acabó siendo príncipe de Asturias con quince años y su padre ya reinaba bajo el título de Felipe II. Educado para ser Rey, se le alejó de la Corte, estudiando en Alcalá de Henares donde tuvo un accidente cayéndose de las escaleras. Con 19 años fue nombrado para formar parte del Consejo de Estado. Prácticamente, sus excentridades hacia su padre el rey, hacia nobles y cortesanos provocó bastante más que un disgusto. Confinado en sus aposentos, emprendió el infante don Carlos una huelga de hambre. Falleció a los 23 años y su destino quedó marcado en negro.

Su historia se dio a conocer, Schiller noveló esta tragedia y, como es sabido, Giuseppe Verdi lo hizo suyo para componer la ópera,primero en francés y luego en italiano. De ese drama, prevalecen dos historias paralelas: Isabel de Valois y Flandes. Respecto a su madrastra, estamos hablando de una persona que nació nueve meses más tarde que el propio infante, de dos personas que estaban predestinadas a casarse y que, por esas circunstancias del destino, acabó siendo su madrastra debido al fallecimiento de María I de Inglaterra que,durante cuatro años(1554-1558), había sido su madrastra anterior y reina consorte de España. En esos nueve meses es donde tenemos que entender qué afecto podía haber entre los dos y que, tanto Schiller como Verdi, tratan de mostrar: en el enamoramiento del acto I(un acto que estaba en la versión original y que, en algunas versiones discográficas encontrarán perono en otras pues Verdi consideró quitarlo), en el compungimiento del personaje en el acto II al ver a Isabel de la mano del rey Felipe II, en la conversación tensa que hay entre ellos dos y hacia el final de la ópera.

La otra historia que está como punto de unió con la ópera es el tema referente a Flandes. Felipe II tuvo a bien darle el reinado de esa plaza tan complicada allá por 1559 pero, tanto el posterior desarrollo personal e intelectual del infante como las complicaciones surgidas en la zona hicieron echar el freno a esta idea, con el enfado del propio interesado, que se veía ninguneado, mientras que el Rey no lo consideraba ya apropiado. Aquí, Verdi le dota al infante de un personaje “amigo” como es el marqués de Posa que es el que le va alimentando de ese amor por la libertad de un pueblo que sufre y que tiene como momento cumbre(aparte del que se mencionó con la muerte del marqués), la defensa junto a seis diputados flamengos en el acto del auto de fe.

De “Va’, pensiero” a “Gloria all’Egitto”.

Entre estos dos coros, con más o menos fuerza, hay una relación de Giuseppe Verdi con el deseo transalpino de unificar los diferentes estados en los que estaba dividida Italia. Aunque el “Risorgimento”, movimiento cultural unificador en el que destacaba Mazzini llevaba un tiempo funcionando en pos de la unificación, Verdi va a conseguir, a base de unos momentos únicos, lograr popularizar este sueño y darle, sobre todo, una fuerza inaudita gracias a lograr que el pueblo sintiera como cánticos suyos, el lamento de los esclavos hebreos, los prófugos escoceses o los sicilianos en armas contra los franceses. Que su nombre fuera un acrónimo en apoyo del rey Vittorio Emanuel II (Viva Verdi) sólo fue el juego de una cábala que unió a dos hombres en este proyecto de una nueva Italia. Sin duda, el comienzo del sueño italiano, al igual que el de Verdi, comenzó con Nabucco y su célebre coro.

En plena vorágine por el éxito de Nabucco llega la ópera “Ernani”, donde podemos disfrutar de un coro que puedo reconocer que, en su momento, no pudo transmitir tanto como me parece hacerlo ahora. Ese “Si ridesti il leon di Castiglia”, interpretado por los que se quieren rebelar contra el nombramiento de Carlos V(y Primero de España) como Emperador del Sacro Imperio Románico-Germánico tiene también carácter y facil asimilación españoles e italianos versus moro y austríacos.

Los años siguientes a Nabucco son los más duros para el compositor de Le Roncole, contratado por diferentes teatros. El ritmo es frenético, de un teatro para otro. De las óperas que compone, el componente patriótico se refleja en unas pocas. Por ejemplo, la asimilación de los milaneses con los de las cruzadas(“I lombardi alla prima crocciata”), ese aclamado“Avrai tu l’Universo, resti l’Italia a me” del dúo entre Ezio y Attila en la ópera basada en el bárbaro, en el que el general romano le dice que puede dominar todo el mundo pero que le deje Italia a él(aunque, en ese instante esa “Italia”era básicamente, Roma).Pero hay una ópera que no nos deja mucho tema patriótico salvo uno de los coros más intensos, el “Patria oppresa”, donde varios prófugos escoceses huyen de Macbeth y nos dejan un instante digno de mencionar, lleno de dolor por su patria oprimida por el rey escocés…y, en el imaginario italiano, esos príncipes que dirigían los diferentes estados en los que estaba dividida Italia en 1847.

El fin de “los años de galeras”, la composición de las óperas de la trilogía romántica(Rigoletto, La traviata e Il trovatore”, alejan musicalmente a Verdi del proceso unificador pero ello no hace que se olvide tampoco. Aparte de “Un ballo in maschera”, dos óperas nos van a traer el recuerdo de este sueño unificador. Una de ellas es “Simon Boccanegra”, sobre el corsario que luego devino dux de Génova. La otra es I vespri siciliani. En ambas hay instantes de fuerte carga emocional. En la primera, de forma más tímida, nos encontramos con una frase del dux que, como con Attila, genera ese punto “patriótico”e una sola frase: “Adria e Liguria hanno patria comune”(las dos orillas del Mar de Liguria-por Génova- y Adria, por la ciudad del Veneto y el Mar Adriático); en la segunda, la intensidad es mayor-aparte de los problemas generados con el libretista- y que va desde la trama propia(las vísperas sicilianas de 1282), la figura de Giovanni da Procida y la presencia constante de la palabra “patria” en boca de los sicilianos.

El año 1861 tuvo su cara y su cruz, en el tema político, para el compositor. En febrero acudió al parlamento de Turín donde hace un discurso el rey Vittorio Emanuel II, pues el compositor ha salido elegido en las urnas. Unos cuatro meses después, el fallecimiento de Cavour provocó que se desentendiera ya del tema patrio, una vez que ya parecía encauzado. Dedicado a la composición, el período entre 1861 y 1870, aparte de dos óperas como son “La forza del destino” y “Don Carlo, recibe dos mazazos en escasos seis meses de 1867: el fallecimiento de sus dos padres. En enero, fallecía su padre natural(Carlo Verdi) y, seis meses después, su “padre artístico”, Antonio Barezzi, quién prácticamente fue mecenas del compositor en sus primeros años y, en un momento delicado, apoyó a Verdi cuando éste rehizo su vida con Giuseppina Strepponi unos años después de fallecer Margherita Barezzi, hija y esposa del compositor. .En 1870 finalizaba el proceso de unificación con la incorporación del Estado Pontificio, ya reducido a lo que era Lazio, donde estaba ubicada Roma. Un año después, era estrenada en El Cairo la ópera “Aida”. Ese “Gloria all’Egitto”bien podría ser, después de tantos años trabajando por la “causa”, un “Gloria all’Italia”.

MacBeth, un rey para la historia

MacBeth no es un simple personaje literario que surgiese de la mente de William Shakespeare y que, entre otros, tuvo su repercusión operística gracias a Giuseppe Verdi(compuesta en 1847 y revisada en 1865) .

Mac Bethad mac Findláich, MacBeth, nació en el año 1005 y murió en la batalla de Lumphanam, en Aberdeenshire en 1057,  a manos de Malcolm III, hijo de Duncan I. La venganza del hijo se cumplió asesinando al Rey que usurpó la corona de la testa de su padre, mas Shakespeare y Verdi convirtieron a Macduff en esa persona que mata al rey tirano.

Casó MacBeth con Grouch, una princesa de la dinastía  MacAlpin que estaba, inicialmente casada-pero enviudó- con Gilla Comgain, del reinado de Moray. Grouch es, sencillamente, la famosa y “malvada” Lady MacBeth, aunque algunos escritos apuntan que la crueldad shakesperiana/verdiana tuvo más de ficticio que de  realidad.

Otro punto que se aleja de la ficción fue la muerte de Duncan I a manos de Macbeth, ocurrida en la batalla de Elgin, Morayshire en 1040 y que fue sustituido, en escena, por una Lady Macbeth que convenció a su marido para asesinar en su morada al rey, hospedado en su castillo.

Para finalizar, un aspecto llamativo de la ficción es el asesinato (1)de Banquo. No existió persona como tal en la época de MacBeth, surgió de las crónicas de Holinshed(1577 y 1587 porque fueron dos entregas), al igual que MacDuff. Se le hace pasar como la persona que será padre de reyes (los Estuardo), se le asesina…cuando la dinastía aparece en la historia escocesa tres siglos después de la muerte de MacBeth(entre 1371 y 1714 en Escocia, entre 1603 y 1688 en Inglaterra, en la época cuando vivía William Shakespeare, existiendo después un período de once años con una república, a mitad de siglo XVII). Verdi aportó la música para dotar a los personajes unas cualidades muy precisas: la maldad de Lady MacBeth, las dudas del propio rey- como se puede ver en la escena del fantasma de Banquo-, el dolor de MacDuff, etc.

(1) Come dal ciel, cantado por Carlo Colombara

Preludio de Macbeth:

 

 

El enmascarado fin de Gustavo III de Suecia

Cuando Verdi tuvo que cumplir, por segunda vez, con el trámite de la censura para que se admitiera “Un ballo in maschera”, debió de cumplir con varias objeciones a la ópera que había compuesto para presentarla en Roma, tras la ruptura con el napolitano Teatro de San Carlo. Uno de los aspectos más importantes era cambiar la ubicación de la ópera, trasladarla de la Suecia al Boston pre-colonial, que el rey Gustavo III se convirtiera, por la censura en un gobernador llamado Riccardo. El paso del tiempo, el fin de las censuras ha permitido alternar versiones operísticas con esta variación y las originales basadas en el magnicidio que perpetró Anckarström el 16 de marzo de 1792, junto a tres complices, Ribbing(Sam),Horn(Tom) y Pechlin. Disparado con una pistola de clavos, falleció el rey sueco a los doce días, a la par de su verdugo. Lejos de una mera cuestión de amores, infidelidades como podemos ver en la ópera, la antipatía era mutua entre los aristócratas y el monarca.

Así pues, en una noche de conspiración, con ganas de los nobles tras lo sucedido en el Parlamento de Geflé en el que renunciaron a los cargos en la corte, se llega a la noche del baile de máscaras en la Ópera de Estocolmo, donde los tres conspiradores rodean al monarca y Anckarström le dispara a quemarropa. Gravemente herido-falleció por una infección por las heridas- acabó perdonando a algunos de sus detractores(recuerden el final de la ópera) y no queriendo saber la lista de los conjurados(igualmente, recuerden la escena del primer acto cuando Renato se ofrece a indicarle la citada lista y Gustavo/Riccardo se niega a mancharse la sangre). Pero ese perdón no llegó a su asesino en la realidad, siendo condenado a deshonra y muerte.

Con libreto de Antonio Somma, Verdi compuso esta ópera en un momento, además, complicado para las monarquías, con el referente de la Revolución Francesa pero, sobre todo, del incidente que hubo en París cuando Napoleon III sufrió un intento de magnicidio a manos de Felice Orsini y otros tres conspiradores.

 

 

 

 

 

Las vísperas sicilianas

OPERA E HISTORIA: I VESPRI SICILIANI

Bajo el término de las vísperas sicilianas hablamos de la revuelta que se dio en la isla italiana de Sicilia en 1282 en la que los nativos de la isla se rebelaron contra los franceses. Antes de referirnos al propio hecho, quisiera hacer referencia a dos personajes bien reales que aparecen en la ópera, una vez que el resto puede ser más propio de una ficción envuelta en una historia cierta: uno es Giovanni da Procida, del que conocemos la presencia, la influencia real que tuvo en el levantamiento y que podemos disfrutar con la voz de bajo en ese aria “O tu Palermo” y que contaba, en el momento de la revuelta, 72 años; otro personaje aunque no aparece realmente en la ópera, es Federico II, de la casa de los Hohenstaufen, pero que vemos reflejado en el rol de Elena, su hermana, que es la que alienta el recuerdo del rey fallecido en 1250 en varios momentos.

Para tratar el tema, primero diremos que la isla estuvo gobernada por Federico II. A su muerte, hubo un cambio radical en la isla, que, a partir de una orden papal, alcanzaba el trono Carlos de Anjou. Paralelamente, se unían el infante Pedro III de Aragón con la nieta de Federico II, Constanza, lo que nos dará otro papel importante en la trama y por la que se acabará desnivelando esta historia medieval. Aunque la orden consideraba que el trono iba a manos francesas, se tuvo que doblar esfuerzos para derrotar a Manfredo, hijo de Federico II, y a la resistencia siciliana que nunca vio en los nuevos dueños de la isla motivos para confiar. Poco a poco, fueron llegando a Sicilia los que liderarían la revuelta, entre los que vuelvo a mencionar por su importancia, Prócida. El 30 de marzo de 1282 fue, pues, el día en que comenzó una masacre que se extendió por la isla.

En sí, son pocas las relaciones entre la ópera y el evento más allá de estos dos personajes arriba citados, el tañido de las campanas de vísperas (cosa lógica tratándose del tema) y alguna leyenda que relacionaría un supuesto problema de altercado público con lo que vemos en el acto II, cuando varios soldados franceses borrachos se quieren aprovechar de una mujer; su marido reacciona y mata a uno de los acosadores, armándose un embrollo posterior cuando compañeros del soldado y sicilianos siguen con la pugna. Sin embargo, lo que la leyenda trata como uno de los posibles inicios de la revuelta siciliana, Verdi lo traslada a un momento considerablemente anterior, como si quisiera trasladar al espectador/oyente una primera impresión de la pugna entre los franceses y los nativos. Lo que sí es plausible es que la revuelta estaba organizada con el objetivo de echar a los franceses de la isla aunque el conflicto tardó en resolverse cerca de dos décadas, en 1302.

André Chénier

OPERA E HISTORIA:ANDREA CHENIER

Seguramente, echarán de menos ese nombre de Andrea Chenier y el del autor Umberto Giordano. Es lógico. Este es el inicio de una serie de artículos sobre las historias que se desarrollan en la ópera y su relación con los hechos históricos. Así, mi intención sería comentar brevemente, por ejemplo, las vísperas sicilianas o la figura del infante Don Carlos-hijo de Felipe II-, Nabucco, MacBeth, Attila, El Cid. También se podría dar cabida a los libros en los que se han basado algunas de las óperas más celebres. Comenzamos con André Chénier, poeta francés en la época de la Revolución francesa.

André Chénier

Quizás fue una de las muertes más dolorosas en plena fase de Terror, en lo que fue, sin duda, la peor “mancha” de la Revolución Francesa. Fue una época revolucionaria y donde el mal campó a sus anchas disfrazado de autoridad, como bien retrata Chénier en la figura de L’Incredibile. El compositor logró crear en la figura del espía una áurea de maquivelismo- esa “Donina inamorata” donde asegura que Maddalena de Coigny llegará hasta Gérard o esa “burla” de la semántica cuando niega a Bersi lo de los espías… para llamarlos “observadores del espíritu público”- que se podría ver en cada uno de quienes lograron convertir esta época final de la revolución en una negra cueva.

André Chénier nació en Constantinopla el 30 de octubre de 1762. Con tres años llegó a Francia. Su padre era cónsul destinado en la que era la actual Estambul y, posteriormente, Marruecos aunque la familia siguió en Francia. Fue un ferviente adorador de la cultura clásica. La toma de la Bastilla le pilló en Londres donde llevaba tres años viviendo, pero no tarda mucho en regresar a París(abril de 1790). Firme defensor de los principios en los que se ha fundado la Revolución Francesa, no tarda en criticar el mal camino que ha cogido ésta, lo que le hace objetivo de quienes no le perdonan que acabe defendiendo a Luis XVI.

En marzo de 1794 fue arrestado( o secuestrado) por miembros de ese fingido comité de seguridad pública en Passy. Estuvo en la cárcel de Saint-Lazare hasta que el 25 de julio de ese año fue ejecutado mediante la guillotina junto con el poeta Jean Antoine Roucher(sí, el que sale además como amigo en la ópera). Pero el fin de esa época estaba muy cercano. Tres días después de su muerte, Robespierre le siguió en el camino de la muerte; otro final que puede interesar en esta historia es aquel de Fouquier-Tinville, el acusador público, que también fue condenado en esa vorágine de sangre sin cuartel. Se le acusó, entre otras cosas, de juzgar a gente sin motivo ninguno y condenarla; además consta que otro motivo fue la sustitución de personas condenadas por otras. Sea por azar dramático, sea por conocimiento de causa de dicho fin, Umberto Giordano supo darle ese toque en el carácter perverso del fiscal en el tercer acto cuando Gérard reconoce que la acusación es falsa y aquél mantiene la acusación sin motivo alguno, o bien, el cambio de Idia Legray por la propia Maddalena de Coigny en el acto cuarto.

La ópera, obviamente, tenía que seguir unas pautas y esos plazos se adaptaron a la obra. Así, el tercer y cuarto acto se desarrollan en apenas un día entre el juicio y la ejecución al alba lo que fueron 4 meses- una obra y varias poesías en las que siguió acusando a los que torcían el destino de Francia- y, sobre todo, esa Maddalena de Coigny que bien podría ser una noble, Anne Francoise-Aimeé de Franquetot de Coigny, una presa en Saint Lazare, musa del poeta durante los últimos días. Sólo sería cuestión de Giordano moviera esa historia y la extrapolara al resto de la ópera.

De la obra de Chénier destaca tanto “El juramento del jeu de paume” como La joven cautiva– ya escrita en la cárcel-. De esa obra se dice que es más intimista y nos hace recordar ese aria final de Chénier(“Come un bel dì di maggio”).


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