Atril de honor: Seiji Ozawa

Nacido en Shenyang, una ciudad china pero que, en su día, estaba bajo poder japonés. Su primera vocación fue tocar el piano pero una lesión jugando al rugby le llevó a quedar imposibilitado para tocar el instrumento que deseaba. En ese momento, su maestro en el Toho Gazkuen School of Music le condujo al mundo de la dirección orquestal. En 1959 ganó un galardón en un concurso internacional para jóvenes directores en Besançon.Ese triunfo llevó a Ozawa a Estados Unidos, invitado por Charles Munch que era director musical de la Boston Symphonic Orchestra, para acudir a la Berkshire Music Center(actualmente, Tanglewood Music Center) para seguir mejorando su faceta de dirección orquestal.

Entre 1960 y 1961 se va concretando su futuro en el que destacó una beca para estar trabajando como director asistente con Herbert von Karajan en Berlin.Pero también hay otra persona que queda cautivada por Ozawa: Leonard Bernstein, con el que trabajó cuatro años en la New York Philarmonic(1961-1965).

Durante ese tiempo, en 1962 hizo su primera intervención con la San Francisco Symphony. En el periplo de mitad de la década de los sesenta compaginó la dirección del Festival de Ravinia, detrás del cuál está la Chicago Symphonic Orchestra(1964-1969), ya la Toronto Symphonic Orchestra(1965-1969).  Con la orquesta de San Francisco estuvo como director musical entre 1970 y 1977, amén de posteriores actuaciones como director invitado.

Pero Ozawa y Boston Symphonic Orchestra se tenían que cruzar de nuevo. Recordemos que un anterior director musical de esta orquesta, Charles Munch  había llevado a Ozawa hasta Berkshire Music Center, propiedad de la Boston Symphonic Orchestra. Entre 1973 y 2002 se mantuvo la relación entre la orquesta y el director japonés. En 1992 también decidió fundar junto a K. Akiyama la Saito Kinen Orchestra.En una relación tan larga, dio tiempo también a alguna que otra controversia que no ayudó.

En 2002 comenzó su periplo con la Wiener Staatsoper y su única participación en el concierto de Año Nuevo. En 2006 tuvo que apartarse durante un tiempo al sufrir una neumonía. Cuatro años después, fue un cáncer quién lo apartó de la dirección musical de la institución vienesa.Durante medio siglo ha ido dirigiendo orquesta y recibiendo premios honoríficos.

 

Sobre su recorrido musical destaca su interés por la música del siglo XX, destacando su presencia en el atril en algunas “premières” de artistas tales como Ligeti, Messiaen, McKinley, Bazelon o Carl Orff y su conocida “Carmina Burana”, amen de un repertorio más clásico.Además de gozar de una memoria fotográfica, importante en un director de orquesta, también lleva consigo una faceta de formación de nuevos músicos jóvenes.

Atril de honor: Georges Prêtre

El vídeo que os mostramos en el enlace es un ejemplo de lo que hace la vocación por la música.El director francés recibía a la edad de 92 años grandes aplausos en la meca de la música clásica:Viena. Un éxito más a añadir a toda una carrera de setenta años desde su debut en 1946.Georges Prêtre falleció el pasado miércoles 4 de enero en Navès.

Nació en 1924, su vocación musical le llevó a estudiar piano en el conservatorio de Douay y dirección de orquesta en París con André Cluytens. Tras dirigir varias orquestas menores, su verdadero debut llegó en Marsella en 1946.Durante su periplo de dirección de setenta años, son pocos los sitios donde ha estado con mandatos de director musical: Capitole de Toulouse(1951-1955),Opéra Comique(1955-1959),Lyric Opera of Chicago(1959-1971),Paris Opéra(1970-71).

Aparte de setenta años de dirección, de dirigir en los teatros más importantes de este planeta, destaca otro tema y es su estrecha relación con la música del siglo XX de su país. Especialmente es digno de destacar su presencia en algunos estrenos y la relación con Francis Poulenc, en especial, “La voix humaine”(T.Opéra-Comique 1959) y “Sept répons pour les ténèbres” en 1963.Además, ha sido solicitado para grandes acontecimientos como la inauguración del Teatro de la Ópera de la Bastilla  en 1989 o el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI en Turín en 1994,etc.

También destacó como un director muy apreciado por Maria Callas, con la que grabó Tosca o Carmen.

Hace una semana tratábamos los conciertos de Año Nuevo en Viena, donde el director francés actuó en dos años muy cercanos:2008 y 2010. No nos olvidemos que, entre otros menesteres, había sido nombrado principal director invitado de la “Wiener Symphoniker” entre 1986 y 1991.También la propia filarmómica vienesa en Paris. Entre 2008 y 2010, dirigió en 2009( y previamente en 2005) el Concierto de año nuevo en La Fenice de Venecia, que empieza a coger cierta importancia con el paso de los años.

Terminamos esta entrada con un clásico, ver al maestro dirigir una orquesta en los ensayos, donde debe transmitir a los músicos sus impresiones sobre la obra a interpretar. Es ahí donde un director de orquesta debe mostrar sus cualidades y su personalidad y, en el caso de Georges Prêtre, se percibe su pasión.

Atril de honor:los concierto de Año Nuevo en Viena

Hay dos eventos archiconocidos del día 1 de enero de cada año: los célebres saltos de Esquí desde Garmisch y el no menos famoso Concierto de Año Nuevo(Neujahrskonzert) desde Viena, desde la fabulosa sala dorada de la “Wiener Musikverein”. Además, desde hace tres décadas, ha supuesto un honor para muchos directores de orquesta de ser los elegidos para vivir una situación idílica, como es ser un icono mundial durante poco más de dos horas, ante las cámaras y ante las televisiones de todo el mundo, mientras dirige a la Filarmómica de Viena en la interpretación de los valses de la dinastía de los Strauss.

Durante más de setenta y seis años ha formado parte de la historia de la música, ha extendido además un formato de concierto y ya son muchos los sitios que cuentan con una cita como esta con los vals. Creado en plena época aciaga de la historia mundial(la primera vez, en plena II Guerra Mundial y con el Anschluss presente-anexión de Austria al III Reich- en el ánimo de la gente). Se fue desempolvando esa imagen ligada a los peores años de la Guerra y posguerra mundial. A partir de 1959 se emitió por televisión(primero, a nivel nacional y luego extendiéndose al resto del mundo).La emisión en televisión(e internet a comienzos de esta década) ha dotado de una especial relevancia al ballet, que ha ayudado a darle más relevancia mundial.

El concierto de Año Nuevo ha tenido, en lo relativo al atril, dos épocas. Desde 1939, cuando se realizó la primera interpretació,n hasta 1986 en el que el puesto era fijo; desde 1987 hasta la actualidad se invita a un director para que dirija la Filarmónica de Viena, dando más singularidad a este acto. Entre 1939 y 1986, el atril lo ocupó Clemens Krauss, Josef Kripss, Will Boskovsky-entre 1955 y 1979- y Lorin Maazel. Fue Herbert von Karajan quien empezó ese periplo de directores invitados. Hasta la fecha trece directores han pasado desde 1987, repitiendo algunos en varias ocasiones.De hecho, Riccardo Muti hará su quinta aparición en 2018. Lorin Maazel ha sumado once porque contó con siete direcciones durante la primera etapa(1980-1986) y cuatro de forma intermitente(1994,1996,1999 y 2005). En su afán mundial, se ha ido eligiendo directores de amplio y reconocido prestigio y fuera del ámbito germánico.

 

Terminamos esta entrada invirtiendo el orden de los célebres bises del concierto de año nuevo para darle la debida importancia a esas primeras notas del “An der schönen blauen Donau“, más conocido por el Vals del Danubio azul. Y es que es conocido que, tras unas breves notas, el director invitado se dirige a los asistentes al concierto para desearle él y la orquesta un feliz año nuevo(“Die Wiener Philarmoniker und ich wünschen Ihnen prosit NeuJahr”). Desde 1958 es tradición terminar el concierto con esta pieza y la célebre Marcha Radetzky( si bien, en 2005, no se llevó a cabo esta última en memoria a los fallecidos en el tsunami que azotó el sudeste asiático).Ambas totalmente dispares, nos ofrecen la belleza visual y sonora de este Danubio azul como si de un viaje junto al mítico rio que cruza media Europa del Este…y el ritmo del público en la famosa marcha con la que se culmina el concierto de cada año.

Atril de honor: Veronika Dudarova

Últimamente están empezando a aparecer en los podios de orquestas sinfónicas algunas mujeres, siendo la más nombrada Alondra de la Parra, directora mexicana, pero que ya va abarcando su puesto entre los futuros grandes directores de orquesta. Hay que mirar atrás en el tiempo para encontrar a una de las primeras mujeres que fue directora de orquesta: la rusa Verónica Dudarova, que subió al podio. Otra compatriota la secunda: Camila Kolchinsky .Ellas abrieron una puerta que, como comentamos, ha permitido la entrada de mujeres a esta parte del mundo musical que parecía más difícil de acceso.Contemporánea en edad,Ortrud Mann en Suecia también comenzó a aparecer a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado.

Verónica Dudarova nació en Bakú en 1916 pero su talento musical cuando era pequeña la llevó desde la escuela musical de Bakú hasta San Petersburgo(entonces Leningrado) para estudiar piano y a la capital de la URSS, Moscú para los estudios de dirección de orquesta.

Entró en 1947 como directora asociada en la Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú, nada más graduarse.Desde 1960, cuando cogió el cargo principal, hasta 1989 estuvo dirigiendo a dicha orquesta. Dos años después, tras una breve estancia en Estambul, volvió a Moscú para dirigir la novedosa Orquesta Sinfónica de Rusia tras la desmembración y desaparición de la URSS en 1991. Desde ese año hasta 2003 estuvo en esta orquesta.

Entre sus menciones, está el nombramiento como Artista del Pueblo en 1977 pero también el hecho histórico de su más de cuarto de siglo dirigiendo la mencionada Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú, donde entró con el resquemor del algunos miembros de la orquesta en 1947 y se prolongó, como directora principal, durante 29 años.También destacó porque llevó la música de los compositores rusos, conocidos y desconocidos, durante las giras que llevó a cabo. En el vídeo siguiente, veremos que no es ella quien dirige…sino el nombre del concurso de dirección de orquesta(en este caso, tercera edición) y la presencia de otra joven directora Inna Erhan.

Terminamos esta entrada con un vídeo quizás algo sobrecogedor porque es el que se dedicó tras su fallecimiento y que lo he escogido porque, entre las imágenes emitidas se ve su pasado, sus hitos. A su vez, le recomendamos que puedan ver algunas de sus direcciones de orquesta con obras de gran belleza dentro del repertorio ruso.

Atril de honor: Simon Rattle

Simon Rattle es uno de los directores británicos más conocidos, con una presencia muy característica con la melena ya encanecida por los sesenta años. En un país con el prestigio del Royal Opera House Covent Garden, de la London Symphony Orchestra y los grandes directores como Georg Solti, Collin Davis,Neville Marriner e incluso directores extranjeros como Valery Gergiev, el talento de Rattle-aún siendo considerable- ha tenido un muro para una mayor consideración.

Sus primeros pasos se decantaron, a pesar de estudiar para piano y violín, por la percusión y, a medio plazo, se fue formando en el tema de dirección de orquesta hasta ganar el concurso internacional de dirección John Player en 1974. Su primer gran trabajo lo llevó a cabo en Bournemouth como director asistente. Tras la London Sinfonietta(orquesta de cámara que fue fundada en 1968), su primer gran trabajo fue en el City of Birmmingham Symphony Orchestra(CBSO) donde ejerció los principales roles entre 1980 y 1998. Allí vivió los grandes momentos de la orquesta como una serie de galas hacia el Milenio con música del siglo XX y el cambio de ubicación.

Aunque debutó con la dirección de la Berlin Philarmonic Orchestra en 1987, fue en 1999 cuando ya ejerció como director musical y que se extiende hasta 2018(fue renovado en 2008 por diez años pero en 2013 anunció que no seguiría más allá de 2018). Se pasó de ser casi mal recibido por una parte de la orquesta(parte prefería a Daniel Barenboim). Un trabajo arduo pero no exento de problemas con la prensa. Fue una época en la que también estuvo dirigiendo en Estados Unidos bajo el rol de director invitado. Entre sus hitos, pudo intervenir en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 con la dirección de la London Symphony Orchestra, de la que se hará cargo como director musical a partir de 2017.

La faceta discográfica es inmensa, un trabajo arduo con el que se ha ido labrando un prestigio más allá de sus interpretaciones y conciertos, por lo que implica de llevar a la posterioridad un legado.Otra característica es su repertorio extenso que abarca todo estilo dentro de la música clásica llegando hasta la música del siglo XX. Seria arduo indicar el volumen de grabaciones pero aquí va una enumeración.

Terminamos con el enlace que nos aporta Warner Music y que, en cierto sentido, ejerce como página oficial del director de orquesta británico. El vídeo con el que acaba esta entrada nos lleva al tema del cine, a la banda sonora de Indiana Jones desde el punto de vista orquestal y que nos lleva al gusto del director por abordar todo tipo de música.

Atril de honor: Neville Marriner

Una vez más, comienzo una entrada dedicada a un artista de la ópera con el primer recuerdo que tengo: una grabación de “Las bodas de Fígaro” que una conocida editorial vendió y que contaba con Neville Marriner como director y su mítica presencia con la St. Martin in the Fields Academy, una orquesta fundada por él en 1956. Van Dam, Hendricks, Raimondi o Baltsa fueron los intérpretes de aquella versión.

Nacido en Inglaterra en 1924, estudió para una carrera dedicada a la música en el Royal College of Music para interpretar el violín. Tras la segunda guerra mundial, donde estuvo alistado – por cierto, herido-, siguió con su recorrido por la música, acudiendo también al conservatorio de París. También acudió a Estados Unidos, a Maine, para formarse como director de orquesta con Pierre Monteux. Ya había interpretado con su violín dentro de la Jacobean Ensemble.

Desde 1956 y casi durante cuatro décadas ligó su destino al de la Academia Saint Martin-in-the-Fields, del que fue director y también presidente en vida desde 1994.Solicitado como director musical de la iglesia de Saint Martin-in-the-Fields, creó una orquesta de cámara que, con el tiempo, se acabó convirtiendo en una orquesta como tal, pero también especializada en música barroca y clasicismo(entendiéndose como tal la época de Mozart, Beethoven,etc). Con esta orquesta y bajo el paraguas de Decca y, especialmente, Philips Classics, se producen la mayoría de las grandes grabaciones.

Pero no todo fue esta orquesta, también dirigió la orquesta de cámara de Los Ángeles(1969-1977), la Orquesta Sinfónica de Minneapolis(1977-1986) y la Orquesta Sinfónica de la Radio en Stuttgart(1983-1989). Otro tema destacado es encargarse de la banda sonora de “Amadeus” porque el genio de Salzburgo es uno de los grandes compositores en los que se especializó Neville Marriner. Fue escogido por varios teatros como director invitado.

La discografía que deja es considerable, especialmente, con su “Academia”. Como escribíamos antes, Mozart es un referente pero también, Bach, Beethoven, Vivaldi, Rossini(en menos grado),Haydn,Haëndel,etc. Eso sí, apenas toca la ópera, decantándose por la instrumental.  Ostenta el rango de Sir desde 1985.

Terminamos esta entrada con una recomendación para ver la web oficial de la Orquesta Saint Martin-in-the-Fields

Atril de honor: Sir Thomas Beecham

Estamos ante uno de los directores de orquesta que vivieron a caballo entre los siglos XIX y XX. Sir Thomas Beecham nació dentro de una familia de gran prestigio pero no en el terreno musical. Contó con un gran apoyo económico de tipo familiar pero la carrera de director partió por iniciativa y trabajo propio. Con escasos veinte años ya entró en una ensemble con algunos de los músicos de la Liverpool Philarmonic Orchestra. En 1902 ya realizó su debut en el Teatro Shakespeare de Clapham.En esa época intentó también probar en la composición pero sin resultado.En lo personal, hubo problemas con su padre, que lo desheredó pero la crisis apenas llegó a los diez años. Durante dos años(1906-1908), estuvo dirigiendo la New Simphony Orchestra, pero las críticas que se le achacaban apuntaban a unas elecciones musicales poco afortunadas.Un año después, en 1909.se recuperó el tema económico-familiar con su padre; producto de aquello, se creó la “Beecham Symphony Orchestra” con una elección particular de músicos.

A partir de 1910 y hasta 1939 ligó su destino a la Royal Opera House londinense y al His Maesty Theater dentro de una labor más cercana al empresario teatral que al atril.Durante la Primera Guerra Mundial intentó que la música siguiera latiendo en las ciudades inglesas.En 1915 creó la compañía de ópera “Beecham Opera Company” y, al año siguiente, ya tenía el rango de caballero y el de barón tras el fallecimiento de su padre. Otra fecha muy importante, pasado un tiempo, fue 1931 cuando se creó la London Philarmonic Orchestra. En 1936 acudió a Alemania, recibiendo críticas por su nazifilia, cosa que el propio director negó.

Entre 1941 y 1944, en Estados Unidos, se hizo cargo de la dirección principal del Seattle Symphony Orchestra y, al año siguiente, director senior de la orquesta del Metropolitan Opera House, aparte de diferentes actuaciones como director invitado.Regresó a Londres donde estuvo al cargo de la Royal Philarmonic Orchestra. Como anecdótico, en 1958 dirigió un año en la dirección del bonaerense Teatro Colón.El 7 de mayo de 1960 fue el día de su último concierto en Portsmouth Guildhall.

Una de las características en las que destacó Sir Thomas Beecham es la apuesta por la discografía. Ya grababa en 1910 a pesar que los medios de grabación eran aún arcaicos.Desde 1915 grababa para Columbia y RCA durante sus estancia americana. Su repertorio fue bastante amplio, aunque destaca el alemán(desde Händel, Mozart, Bach, Beethoven o Wagner).

Terminamos con un último apunte. La personalidad de Sir Thomas Beecham llegó a ser tan arrebatadora, tan capaz de no dejar indiferente a nadie, que en 1990 se llevó a cabo una película de TV llamada Beecham, con el actor Tim West en el papel del director de orquesta.

Atril de honor: Carlo Maria Giulini

La primera versión discográfica de una ópera que llegó a mi casa llevaba su sello. Era el célebre “Rigoletto” con Piero Cappuccilli, Plácido Domingo e Ileana Cotrubas en los papeles principales. Luego las diferentes óperas que iban llegando venían “firmadas” por otros directores de orquesta(mayoritariamente, Riccardo Muti, Giuseppe Sinopoli o Tullio Serafin) pero ello hace que también merece su hueco por aquí.

Nacido en Barletta en 1915, su vocación musical fue temprana. Estudió viola y dirección en la mítica Accademia Nazionale di Santa Cecilia, en la capital italiana. Superó las pruebas, formando parte de su orquesta y actuando bajo la batuta de algunos de los mejores directores. Aunque consiguió ganar un premio por dirección de orquesta, la II Guerra Mundial supuso su alistamiento en el ejercito italiano, en el que desquició a sus mandos por su pacifismo. En 1943 se escondió para no luchar con los alemanes durante casi un año. Liberada Italia,pudo dirigir la orquesta en el primer concierto tras la confrontacióin bélica.Durante esos primeros años, sus primeros trabajos estuvieron en “RAI Orchestra”, de la que fue director musical a partir de 1946.

Su debut en un foso, llegó en Bérgamo con “La traviata”, en 1950. Fue recomendado por Toscanini para estar formar parte del Teatro alla Scala.Su primera intervención llegó de la mano de Manuel de Falla y su “La vida breve”. Desde 1953 hasta 1956 estuvo en la dirección musical del templo milanés. En las islas británicas, debutó en Glyndebourne en 1955. También en 1955 dio el salto a Estados Unidos, donde dirigió la Chicago Symphony Orchestra(como director invitado, actuando hasta 1978).En esa época se van concretando algunos de sus trabajos en Londres o Viena o, casi al final de su carrera, Los Ángeles(la orquesta filarmónica). A partir de 1982 redujo sus trabajos al sufrir su mujer una invalidez.En 1998, dejó la batuta y siguió con labores de enseñanza en Fiesole. Murió en 2005, una década después de quedarse viudo.

Aparte de su discografía, donde ganó incluso determinados premios, destaca una historia en su vida. Entre 1968 y 1982 renunció a la faceta de la dirección de óperas tras varios conflictos ocasionados con las producciones y que ahora están tan en boga. Acabó enfadado con un Don Giovanni en Edimburgo por la decoración planteada, luego aumentado con la dirección de “Las bodas de Fígaro” en Roma y que le hizo decir basta. Se decía que sus mayores motivos de queja estaban relacionados con los pocos ensayos, directores musicales obtusos y cantantes más interesados en su propia carrera discográfica que en el trabajo. En 1982, regresó a la ópera con la verdiana “Falstaff”, con la filarmónica de la ciudad californiana.

Terminamos esta entrada con un clásico que, en el caso de la sección de “Atril de honor” es un vídeo en el que podemos observar al director de orquesta a la hora de ensayar una obra, las indicaciones que da y que los músicos se vayan a inspirar. Una imagen más real que la hermética que se suele ver en los conciertos.

Atril de honor: Erich Leinsdorf

Estamos, en esta ocasión, con un director de orquesta que, en su infancia, debió de huir de Austria por los acontecimientos que se dieron con el ascenso al poder de Adolf Hitler en Alemania. De orígenes judíos, Erich Leinsdorf y familia acabaron cruzando el Atlántico para llevar allí su vida.

Nacido en 1912, su vocación por la música desde pequeño le llevó a aprender a interpretar con un violoncelo, composición y piano, llegando a ser acompañante de cantantes. Estudió dirección de orquesta en el Mozarteum de Salzburgo y también en Viena. Estuvo de asistente de un grande como Toscanini en el Festival de Salzburgo.

La mencionada llegada al poder de Hitler y su preocupación por ser perseguido le llevó, afortunadamente con unos serios fundamentos musicales, a Estados Unidos, donde llegó como director asistente al Metropolitan neoyorquino.Durante tres años estuvo al cargo pero la Orquesta de Cleveland pero sus obligaciones con el ejército norteamericano(fue nacionalizado en 1942) impidieron mayor presencia del director, no siendo renovado.Entre 1947 y 1955 estuvo en la Rochester Philarmonic Orchestra-no sin ganarse unos cuantos enemigos- y en la New York City Opera. Durante siete años estuvo en la Boston Symphony Orchestra(1962-1969).

De la época de Boston llegaron varias de sus grabaciones con RCA. Durante cerca de dos décadas fue dirigiendo orquestas como invitado, incluyendo un paso de dos años por Cleveland(1982-1984) o su salida de Israel días previos a la Guerra de los Seis días. Tuvo la oportunidad de dirigir en toda una institución operística como es el Festival de Bayreuth.

Terminamos una vez más, en el caso del director de orquesta, con un vídeo que nos muestra su faceta de dirección durante los ensayos, donde explica con aparente tranquilidad las mejoras que considera idóneas en la interpretación de la obra. También recordamos aquí su intervención un 22 de noviembre de 1963 en Boston, cuando anunció el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y su anuncio de interpretar la marcha funeraria,en la tercera sinfonía de Beethoven.

Atril de honor: Tullio Serafin

Como he hecho en otras ocasiones, recuerdo que mi primer recuerdo de una grabación con Tullio Serafin llegó en los primeros años como aficionado a la ópera. Era una versión memorable de “La forza del destino” con Richard Tucker, Maria Callas y Carlo Tagliabue en los roles principales.Gracias a un documental visionado poco después, supe que hubo una relación profesional muy estrecha entre Maria Callas y Tullio Serafin, hasta el punto de ser el director quién ayudó a la soprano en sus primeros pasos en la lírica. Junto con Arturo Toscanini, comparten una época gloriosa entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Es más, Tullio Serafin llegó a ser asistente del propio Toscanini en el teatro milanés en 1901 y estar en la orquesta dirigida por el director parmesano.

Nacido en Rottanova di Cavarzere , al sur de Venecia, en 1878, emigró a Milán con 11 años, donde estudió en el Conservatorio que, durante su período de instrucción, se pasó a llevar el nombre de Giuseppe Verdi- con gran enojo del compositor que aún estaba vivo en esa época de muy finales del siglo XIX. ALlí estudió para tocar la viola, el violín además de composición.En 1898, con el seudónimo de Alfio Sulterni, dirigió la orquesta en “L’elisir d’amore”.Cuatro años más tarde ya lo hizo con su propio nombre.

Pasó a ser asistente del propio Toscanini a dirigir en los teatros más importantes del mundo, destacando además, la sucesión en el cargo de director musical de la Scala de Milán. Milán, Londres, Turín,París le vieron dirigir las orquestas . Nueva York y su Met tardaron un poco más en verlo, tras llegar en 1924.Tras una década en la ciudad norteamericana, su siguiente destino sería la Ópera de Roma(1934-1943). Fue el encargado de dirigir la orquesta del teatro milanés en el concierto tras la reconstrucción del teatro, que sufrió las consecuencias de la II Guerra Mundial. El año 1947 supuso el encuentro con Maria Callas para llevarla a Verona a interpretar “La Gioconda”. La relación laboral fue importante, reconociéndolo así la propia soprano, que comenzaba a dar sus primeros pasos fuera de Grecia.
Pero no es sólo Maria Callas. Tullio Serafin, debido a su gran labor desde el atril, llegó a dirigir desde Enrico Caruso(1908) hasta Joan Sutherland(1959), con lo que imaginen la inmensa cantidad de artistas que han estado sobre el escenario con él dirigiendo la orquesta.

Aparte de un repertorio de óperas que alcanza los 250 títulos, dirigiendo cerca de cincuenta estrenos de compositores del siglo XX. También fue muy importante su paso por los estudios de grabación, especialmente de EMI, bajo la dirección de Walter Legge, productor de música.Si bien las grabaciones no son tantas en comparación con otros grandes directores, sí es importante la calidad que tiene.

Terminamos esta entrada con un documento en el que vemos al maestro en los ensayos del verdiano “Falstaff” y del que lamento que su sonido no sea algo mejor. Sin embargo, creo que es un curioso documento que se puede entender con cierta facilidad a pesar de estar en italiano.