Atril de honor: Claudio Abbado

Una vez más, quiero aportar mis recuerdos como aficionado a la ópera para escribir sobre Claudio Abbado. La primera vez que lo vi, a través de la pequeña pantalla, fue en aquella versión de “Un ballo in maschera” que dirigió en Viena y que tuvo como intérpretes importantes a Luciano Pavarotti, Gabriele Lechner y Piero Cappuccilli. De esas que quedan en el recuerdo y que ayudan a aficionarse a la ópera que Verdi estrenó en 1859. Las primeras notas del preludio nos muestran, para la historia, a un director del que desconocía, en su momento-allá por 1990, cuando se emitió por TVE-, su historia y su prestigio que aquí paso a indicar.

Nacido en Milán en 1933, tiene en su padre, Michelangelo Abbado, el ejemplo a seguir en su carrera en una familia de músicos. Estudió piano con su progenitor y también con otro grande como era Carlo Maria Giulini. El aprendizaje de la dirección musical ya correspondió a Hans Swarowsky. En 1960, con 27 años, ya tuvo el honor de dirigir la Orquesta del teatro de la Scala, de cuya dirección musical ya se hizo cargo ocho años después, hasta 1986. Entre medias, contó con el padrinazgo de Herbert von Karajan en Salzburgo y un debut en Londres y Nueva York(1968). Su nombre y su prestigio le permitieron llegar hasta Viena, donde estuvo a cargo de la Wiener Staatsoper-Ópera Estatal de Viena- durante cinco años. La versión que hemos puesto de Un ballo in maschera fue, precisamente, de las primeras que dirigió. Además, durante dos años, dirigió el célebre Concierto de Año Nuevo.

La siguiente estación tiene un punto especial. De todos es sabido que Viena es, casi, la ciudad por excelencia de la música. Pero deja la ciudad para ir a Berlín, a la capital de la reunificada Alemania donde sustituye al mismo Herbert von Karajan. Ahí es donde se entiende ese salto musical.Está como director artístico hasta 2002. Posteriormente, su interés llega con el Festival de Ópera de Lucerna y la Orquesta del Festival. Ya en Bolonia promueve la Orquesta Mozart en 2004, del que fue director musical y artístico. Buscó también los jóvenes valores, entre los que destaca Gustavo Dudamel. Este vídeo pertenece a la parte de Lucerna.

Sus cualidades como director de orquesta las aporta la web musicum.net, en este artículo sobre las 11 enseñanzas de oro de Claudio Abbado , de las que extraigo dos o tres puntos importantes: no quería destacar por encima de los músicos, elegancia a todos los niveles(musicales, de actitud personal y en el trato con los miembros de las orquestas que dirigió) y la importancia del sonido. Otras webs como Scherzo aporta esta valoración correcta de su forma de dirigir:”siempre enérgica, intensa, matizada y clarísima, con un claro sentido del estilo para cada obra que pone en atriles”.En el aspecto de director artístico, su gran aportación, en sí, es la apuesta por la música del siglo XX, aparte de los clásicos. El pasado 20 de enero fallecía un director que marcó una época pero de forma callada. Sólo necesitó que su trabajo hablara por él.