André Chénier

OPERA E HISTORIA:ANDREA CHENIER

Seguramente, echarán de menos ese nombre de Andrea Chenier y el del autor Umberto Giordano. Es lógico. Este es el inicio de una serie de artículos sobre las historias que se desarrollan en la ópera y su relación con los hechos históricos. Así, mi intención sería comentar brevemente, por ejemplo, las vísperas sicilianas o la figura del infante Don Carlos-hijo de Felipe II-, Nabucco, MacBeth, Attila, El Cid. También se podría dar cabida a los libros en los que se han basado algunas de las óperas más celebres. Comenzamos con André Chénier, poeta francés en la época de la Revolución francesa.

André Chénier

Quizás fue una de las muertes más dolorosas en plena fase de Terror, en lo que fue, sin duda, la peor “mancha” de la Revolución Francesa. Fue una época revolucionaria y donde el mal campó a sus anchas disfrazado de autoridad, como bien retrata Chénier en la figura de L’Incredibile. El compositor logró crear en la figura del espía una áurea de maquivelismo- esa “Donina inamorata” donde asegura que Maddalena de Coigny llegará hasta Gérard o esa “burla” de la semántica cuando niega a Bersi lo de los espías… para llamarlos “observadores del espíritu público”- que se podría ver en cada uno de quienes lograron convertir esta época final de la revolución en una negra cueva.

André Chénier nació en Constantinopla el 30 de octubre de 1762. Con tres años llegó a Francia. Su padre era cónsul destinado en la que era la actual Estambul y, posteriormente, Marruecos aunque la familia siguió en Francia. Fue un ferviente adorador de la cultura clásica. La toma de la Bastilla le pilló en Londres donde llevaba tres años viviendo, pero no tarda mucho en regresar a París(abril de 1790). Firme defensor de los principios en los que se ha fundado la Revolución Francesa, no tarda en criticar el mal camino que ha cogido ésta, lo que le hace objetivo de quienes no le perdonan que acabe defendiendo a Luis XVI.

En marzo de 1794 fue arrestado( o secuestrado) por miembros de ese fingido comité de seguridad pública en Passy. Estuvo en la cárcel de Saint-Lazare hasta que el 25 de julio de ese año fue ejecutado mediante la guillotina junto con el poeta Jean Antoine Roucher(sí, el que sale además como amigo en la ópera). Pero el fin de esa época estaba muy cercano. Tres días después de su muerte, Robespierre le siguió en el camino de la muerte; otro final que puede interesar en esta historia es aquel de Fouquier-Tinville, el acusador público, que también fue condenado en esa vorágine de sangre sin cuartel. Se le acusó, entre otras cosas, de juzgar a gente sin motivo ninguno y condenarla; además consta que otro motivo fue la sustitución de personas condenadas por otras. Sea por azar dramático, sea por conocimiento de causa de dicho fin, Umberto Giordano supo darle ese toque en el carácter perverso del fiscal en el tercer acto cuando Gérard reconoce que la acusación es falsa y aquél mantiene la acusación sin motivo alguno, o bien, el cambio de Idia Legray por la propia Maddalena de Coigny en el acto cuarto.

La ópera, obviamente, tenía que seguir unas pautas y esos plazos se adaptaron a la obra. Así, el tercer y cuarto acto se desarrollan en apenas un día entre el juicio y la ejecución al alba lo que fueron 4 meses- una obra y varias poesías en las que siguió acusando a los que torcían el destino de Francia- y, sobre todo, esa Maddalena de Coigny que bien podría ser una noble, Anne Francoise-Aimeé de Franquetot de Coigny, una presa en Saint Lazare, musa del poeta durante los últimos días. Sólo sería cuestión de Giordano moviera esa historia y la extrapolara al resto de la ópera.

De la obra de Chénier destaca tanto “El juramento del jeu de paume” como La joven cautiva– ya escrita en la cárcel-. De esa obra se dice que es más intimista y nos hace recordar ese aria final de Chénier(“Come un bel dì di maggio”).


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