Momentos memorables: Il balen del suo sorriso

Mientras que Giuseppe Verdi va evolucionando en su forma de entender la ópera hay una estructura que no deja de utilizarla: es el recitativo, aria y cabaletta que en sus óperas primeras mantenía y que, en la trilogía romántica nos dota de algunos episodios conocidos. Así, en “Rigoletto”, el comienzo del acto II con el duque de Mantua; en “La traviata” tenemos el comienzo del segundo acto con Alfredo, feliz con su Violetta; en el mismo acto III de Il trovatore tenemos esa estructura en Manrico y la célebre”Ah sí, ben mio” que acaba en el famoso “Di quella pira”. En esta ocasión, la interpretación algo más oscura(independientemente del timbre de voz del cantante) se debe a un rol que, en verdad, no es agradable. El conde de Luna, archirival del trovador pretende raptar a Leonora, que se había metido en un convento, creyendo la muerte de su amado Manrico. Son sentimientos que, aún creyendo algo en ellos, no terminan de convencer. Es más, la propia cabaletta es más cercana a la forma de ser del propio Conde.

Estamos, eso sí, ante el gran momento musical del barítono que desempeña el rol del Conde de Luna. Una aria en la que debe mostrar, a mi parecer, convicción en el sentimiento.Tras un recitativo con instrumentos de cuerda, el clarinete le va a ir guiando en sus sentimiento en los primeros pasos con un ritmo pausado.Una aria que, en cierto sentido, exige ciertos esfuerzos al cantante para lucirse en determinados momentos mientras que flautas, fagots, oboe y trombas se van uniendo a esa tormenta que tiene el Conde en su corazón. El coro de soldados y Ferrando nos va a llevar a ese malvado Conde que piensa en el rapto y así la cabaletta se desarrolla con un tono, en cierto sentido, “chulesco” por parte de un personaje que no sabe que lo que ocurrirá, poco después, terminará de soliviantarlo más(aparece Manrico para rescatar a Leonora).

ESCENA:aria(Il balen del suo sorriso) y cabaletta(Per me ora fatale)

CONTE
Il balen del suo sorriso
d’una stella vince il raggio!
Il fulgor del suo bel viso
novo infonde in me coraggio!…
Ah! l’amor, l’amore ond’ardo
le favelli in mio favor!
Sperda il sole d’un suo sguardo
la tempesta del mio cor.

(Odesi il rintocco de’ sacri bronzi)

Qual suono!… oh ciel…

FERRANDO
La squilla
vicino il rito annunzia!

CONTE
Ah! pria che giunga
all’altar… si rapisca!…

FERRANDO
Ah bada!

CONTE
Taci!…
Non odo… andate…
di quei faggi
all’ombra Celatevi…

(Ferrando e seguaci si allontanano)

Ah! fra poco mia diverrà…
Tutto m’investe un foco!

(Ansioso, guardingo osserva dalla
parte donde deve giungere Leonora,
mentre Ferrando e i Seguaci dicono
sottovoce:)

FERRANDO, SEGUACI
Ardire!… Andiam… celiamoci
fra l’ombre… nel mister!
Ardire!… Andiam!… silenzio!
Si compia il suo voler.

CONTE
Per me, ora fatale,
i tuoi momenti affretta:
La gioia che m’aspetta
gioia mortal non è!…
Invano un Dio rivale
s’oppone all’amor mio:
Non può nemmeno un Dio,
donna, rapirti a me!

 


Atril de honor: Sir Thomas Beecham

Estamos ante uno de los directores de orquesta que vivieron a caballo entre los siglos XIX y XX. Sir Thomas Beecham nació dentro de una familia de gran prestigio pero no en el terreno musical. Contó con un gran apoyo económico de tipo familiar pero la carrera de director partió por iniciativa y trabajo propio. Con escasos veinte años ya entró en una ensemble con algunos de los músicos de la Liverpool Philarmonic Orchestra. En 1902 ya realizó su debut en el Teatro Shakespeare de Clapham.En esa época intentó también probar en la composición pero sin resultado.En lo personal, hubo problemas con su padre, que lo desheredó pero la crisis apenas llegó a los diez años. Durante dos años(1906-1908), estuvo dirigiendo la New Simphony Orchestra, pero las críticas que se le achacaban apuntaban a unas elecciones musicales poco afortunadas.Un año después, en 1909.se recuperó el tema económico-familiar con su padre; producto de aquello, se creó la “Beecham Symphony Orchestra” con una elección particular de músicos.

A partir de 1910 y hasta 1939 ligó su destino a la Royal Opera House londinense y al His Maesty Theater dentro de una labor más cercana al empresario teatral que al atril.Durante la Primera Guerra Mundial intentó que la música siguiera latiendo en las ciudades inglesas.En 1915 creó la compañía de ópera “Beecham Opera Company” y, al año siguiente, ya tenía el rango de caballero y el de barón tras el fallecimiento de su padre. Otra fecha muy importante, pasado un tiempo, fue 1931 cuando se creó la London Philarmonic Orchestra. En 1936 acudió a Alemania, recibiendo críticas por su nazifilia, cosa que el propio director negó.

Entre 1941 y 1944, en Estados Unidos, se hizo cargo de la dirección principal del Seattle Symphony Orchestra y, al año siguiente, director senior de la orquesta del Metropolitan Opera House, aparte de diferentes actuaciones como director invitado.Regresó a Londres donde estuvo al cargo de la Royal Philarmonic Orchestra. Como anecdótico, en 1958 dirigió un año en la dirección del bonaerense Teatro Colón.El 7 de mayo de 1960 fue el día de su último concierto en Portsmouth Guildhall.

Una de las características en las que destacó Sir Thomas Beecham es la apuesta por la discografía. Ya grababa en 1910 a pesar que los medios de grabación eran aún arcaicos.Desde 1915 grababa para Columbia y RCA durante sus estancia americana. Su repertorio fue bastante amplio, aunque destaca el alemán(desde Händel, Mozart, Bach, Beethoven o Wagner).

Terminamos con un último apunte. La personalidad de Sir Thomas Beecham llegó a ser tan arrebatadora, tan capaz de no dejar indiferente a nadie, que en 1990 se llevó a cabo una película de TV llamada Beecham, con el actor Tim West en el papel del director de orquesta.

Sobre la ópera: la maldad de Yago

Aunque no se va a negar nunca que el único culpable de un asesinato es el asesino, a veces hay que mirar más allá. Este es un caso de libro. Todo el mal está dirigido desde el primer minuto por la mente de un ser rencoroso, Yago, que logra llevar a Otelo, dux de Venecia por los turbios caminos de los celos. Jugó con la personalidad de su jefe hasta llevarlo al desprecio social(acto III, humilla a Desdémona ante los embajadores) y, por supuesto, la muerte de su esposa.

Lo irónico del destino es que todo se hubiera resuelto si no se hubiera dado, según Yago, el motivo principal: la elección de otra persona para el puesto que él, que era simple alférez, ambicionaba.Se lo decía a Roderigo(“Escúchame:por más que yo finja amarlo, odio a ese moro” mientras señala a Cassio de forma enojada, ya que había logrado el favor del dux). Su primera atención apunta al propio Cassio, al que pretende emborrachar y desprestigiarlo ante todos y, especialmente, para que Otello decida quitarle el favor al nuevo capitán.

Desconocía, eso sí, Cassio a quién iba a pedirle algún consejo para recuperar el favor de Otelo: el mismo Yago. Ese nuevo capitán repudiado no era consciente, en ese momento, que la defenestración la había “gestionado” Yago. En el segundo acto tenemos ese “Credo in un Dio crudel” que es como se ve este personaje a sí mismo.

En ese momento, Yago ve en la fingida lealtad hacia Otelo y la confianza de éste en su alférez fiel el mejor modo de llevarlo al empantanoso tema de los celos. Con hechos “maquinados” logra convencer a Otelo que Cassio pretende arrebatarle a Desdémona. Para ello, convence al joven capitán destituido a que pida el favor de volver a su rango a través de la propia Desdémona y, a su vez, haciendo dudar a Otelo de la honorabilidad de Cassio. Logra enturbiar el corazón con dudas plausibles(aunque todos sabemos que son falsas). En el vídeo que vemos a continuación tendremos uno de esos dúos de maldad(“Sì pel ciel marmoreo giuro”)

Para hacer más creíble la escena de la infidelidad y con el juego del pañuelo de Desdémona quitado de las manos de Emilia, Yago logra que Otelo se crea la infidelidad con una prueba clara y evidente, a través de una conversación que el propio alférez tiene con Cassio mientras que Otelo espía. La condena es firme: Desdémona debe morir envenenada pero el propio Yago le recomienda que la estrangule en la cama. Otelo, en su maldad, no es consciente de que es un simple títere de la intención de su alférez tan “leal”.

Una vez asesinada a manos de Otelo, irrumpe Emilia que tiene un doble papel particular: esposa de Yago y sirvienta de Desdémona. Ante todo el mundo logra quitar la máscara interior de Yago mostrando su negra alma hasta el punto de lograr anular al dux y conducirlo, con los celos, hasta el asesinato de su amada Desdémona.


Momentos memorables: Mab, la reine des mensonges

Verona y Shakespeare tienen uno de los puntos en común más famosos de la literatura. Romeo y Julieta es la historia de dos familias rivales en la ciudad italiana, cuya trama ha dado para variadas adaptaciones más allá del drama escrito por el genio inglés. Una de esas adaptaciones “más allá” bien podría ser esa “West Side Story” con los Jets y los Sharks mientras se desarrolla el amor entre Tony y Maria. Pero volvamos a esta versión que compuso Charles Gounod. En este primer acto, en casa de los Capuletos para celebrar el cumpleaños de Julieta, el montesco Romeo ha logrado ver a la joven y se ha sentido enamorado. Aún no sabe quién es en ese momento pero cree tener un sueño. Es en ese momento cuando Mercutio, su más fiel compañero, le gasta una chanza hablando de la reina Mab. Poco esperaban, tanto Roméo como Mercutio, la tormenta que se avecinaba cuando son descubiertos por Tybalt.

En sí, la belleza de esta balada se basa, en muy buena parte, en la destreza del barítono a la hora de frasear todo con bastante agilidad, por cierto, necesaria. No sería justo olvidar o no tener en cuenta el bello juego que realiza Gounod aportando, en cada momento, la música adecuada a cada parte, especialmente cuando le dota de melodía a los diferentes tipos de sueños, destacando el uso de los instrumentos de viento metal y percusión a la hora de los sueños de libertad de los encadenados o de gloria de los soldados pero, también, el arpa cuando el sueño es de amor y besos. Quizás, en toda una “Roméo et Juliette”, puedan encontrar mejores instantes pero, lo que aseguro, es que se les quedará en la cabeza desde el primer momento en que la escucha. Por experiencia.

Aria: Mab, la reine des mensonges

MERCUTIO
Mab, la reine des mensonges,
Préside aux songes.
Plus légère que le vent
Décevant,
À travers l’espace,
À travers la nuit,
Elle passe,
Elle fuit!
Son char, que l’atôme rapide
Entraîne dans l’éther limpide,
Fut fait d’une noisette vide
Par ver de terre, le charron!
Les harnais, subtile dentelle,
Ont été découpés dans l’aile
De quelque verte sauterelle
Par son cocher, le moucheron!
Un os de grillon sert de manche
À son fouet, dont la mèche blanche
Est prise au rayon qui s’épanche
De Phbé rassemblant sa cour.
Chaque nuit, dans cet équipage,
Mab visite, sur son passage,
L’époux qui rêve de veuvage
Et l’amant qui rêve d’amour!
À son approche, la coquette
Rêve d’atours et de toilette,
Le courtisan fait la courbette,
Le poète rime ses vers!
À l’avare en son gîte sombre,
Elle ouvre des trésors sans nombre,
Et la liberté rit dans l’ombre
Au prisonnier chargé de fers.
Le soldat rêve d’embuscades,
De batailles et d’estocades,
Elle lui verse les rasades
Dont ses lauriers sont arrosés.
Et toi qu’un soupir effarouche,
Quand tu reposes sur ta couche,
Ô vierge! elle effleure ta bouche
Et te fait rêver de baisers!
Mab, la reine des mensonges, etc.


Voces magistrales: Agnes Baltsa

Siempre que se puede, quiero dejar un breve comienzo personal sobre un cantante, un fragmento o la historia de una ópera. En este caso, Agnes Baltsa fue la primera “Carmen” que escuché.Aquella versión con José Carreras y José Van Dam, bajo la dirección de Herbert von Karajan.En ese momento, es cuando supe(y bien pronto,porque fue una de las primeras óperas que escuché) que había una mezzosoprano que tenía esa voz tan personal y de presencia notable.

Agnes Baltsa, mezzosoprano griega, nace en 1944 en la isla de Leukas. Con apenas seis años se decantó por el piano pero su camino hacia el canto no tardaría en llegar y fue en 1958, cuando estudió en Atenas, en el conservatorio nacional, donde se graduó con 21 años. Su siguiente paso ya sería Munich, con una beca de la fundación Maria Callas, además de Francfort posteriormente.

Dos directores forman parte de la historia de Agnes Baltsa: Christoph von Dohnanyi, quién la escuchó en el debut en Francfort en el rol de Cherubino en “Las bodas de Fígaro” y, sobre todo, Herbert von Karajan, con el que consiguió ser habitual en el festival de Salzburgo. Fue nombrada en 1980 como “Kammersängerin” en Viena. Su amplio recorrido a lo largo de estos años ha sido producto de una buena gestión de la voz de la cantante, declinando papeles en determinados momentos y asumiéndolos posteriormente.

Aunque tiene un amplio repertorio en el que destacan los roles belcantistas y mozartianos, hay un rol que destaca por encima de todos. Ese es, sin duda, “Carmen”. Un papel en el que se ha encarnado en numerosas ocasiones y que encontró, en José Carreras, el mejor Don José. Tampoco no se debe olvidar sus interpretaciones de Richard Strauss(desde el Octavian de “El caballero de la rosa” hasta Elektra, uno de los últimos papeles interpretados).Tampoco se olvida de la música sacra y la popular griega.


De su discografía y videoteca destaca, como dijimos su rol de Carmen pero no hace olvidar otros tantas grabaciones de ópera como recopilatorios.Aparte de sus roles operísticos, recitales destaco una intervención en el cine. Era una película llamada “Duett“,en 1992, donde ella lleva a cabo el papel de una cantante de ópera. Al igual que Maria Callas con Medea, Baltsa probó en el cine normal.

Momentos memorables:Carreau! Pique! La mort!…

Para comentar este fragmento, primero hay que viajar al 3 de junio de 1875, a la trigésimo segunda representación de “Carmen”, la obra que llevó a Georges Bizet a la posterioridad.Se cuenta que la cantante que llevaba a cabo el rol de Carmen entró en un estado de semi inconsciencia a la hora de interpretar esta aria en la que las cartas reflejan, una y otra vez, su muerte futura. Al volver en sí, afirmó que tuvo un mal presagio que se confirmó poco después cuando llegó al Opera-Comique un telegrama: “la más horrible catástrofe: nuestro pobre Bizet ha muerto esta noche“. El compositor falleció de un paro cardiaco, si bien había destacado por una mala salud a pesar de contar con 36 años cuando le llegó la muerte…y los medios de comunicación pasaron a convertir la mediocre Carmen en una gran obra de arte. La mezzosoprano Galli-Marié ligó su destino a este particular mito de sentir la muerte del compositor mientras estaba interpretando este momento en el que las cartas anuncian la muerte del personaje de la gitana, cosa que sabemos que ocurrirá en el último cuadro de la ópera, a manos de Don José.

Aparte del mencionado “mito” de esta aria, no vamos a negar que la palabra más asociada a este instante es el tenebrismo. Eso también se va reflejando cada vez que la palabra “mort” irrumpe y en el que la atmósfera es generada por los instrumentos de vientos-metal, cuya intervención está ligada a esa “Mort” y a ese “encor”(otra vez) en el que se sigue viendo a Carmen intentando una y otra vez a su trágico destino como ella refleja(“Más si debes morir, si palabras terribles están escritas por el destino,baraja veinte veces, las cartas despiadadas repetirán:¡Muerte!). Aunque las primeras notas de la aria(“En vain, pour eviter”) son manejadas por los instrumentos de cuerda, la primera y sucesivas menciones a su trágico destino van acompañadas de los instrumentos de viento, lo que realza ese ambiente cargado de tristeza en el que, ni siquiera, Frasquita y Mercédès logran cambiar.

Aria: Carreau! Pique! La mort!…

CARMEN
Donnez, que j’essaie à mon tour.

(Elle se met à tourner les cartes)

Carreau! Pique! La mort!…
J’ai bien lu!.. moi d’abord…
Ensuite lui…
Pour tous les deux la mort!
En vain, pour éviter
les réponses amères,
en vain tu mêleras!
Cela ne sert à rien,
les cartes sont sincères
et ne mentiront pas!
Dans le livre d’en haut
si ta page est heureuse,
mêle et coupe sans peur,
la carte sous tes doigts
se tournera joyeuse,
t’annonçant le bonheur.
Mais si tu dois mourir,
si le mot redoutable
est écrit par le sort,
recommence vingt fois,
la carte impitoyable répétera:
la mort!

(tournant les cartes)

encor!.. encor!..
toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS
Parlez encor, parlez, mes belles,
de l’avenir, donnez-nous des nouvelles.
Dites-nous qui nous trahira!
Dites-nous qui nous aimera!
Parlez encor! parlez encor!

CARMEN
Encor! Encor!
Le désespoir!
La mort! la mort!
encor… la mort!

FRASQUITA
Fortune!

MERCÉDÈS
Amour!

CARMEN
Toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS, CARMEN
Encor! encor!

Atril de honor: Carlo Maria Giulini

La primera versión discográfica de una ópera que llegó a mi casa llevaba su sello. Era el célebre “Rigoletto” con Piero Cappuccilli, Plácido Domingo e Ileana Cotrubas en los papeles principales. Luego las diferentes óperas que iban llegando venían “firmadas” por otros directores de orquesta(mayoritariamente, Riccardo Muti, Giuseppe Sinopoli o Tullio Serafin) pero ello hace que también merece su hueco por aquí.

Nacido en Barletta en 1915, su vocación musical fue temprana. Estudió viola y dirección en la mítica Accademia Nazionale di Santa Cecilia, en la capital italiana. Superó las pruebas, formando parte de su orquesta y actuando bajo la batuta de algunos de los mejores directores. Aunque consiguió ganar un premio por dirección de orquesta, la II Guerra Mundial supuso su alistamiento en el ejercito italiano, en el que desquició a sus mandos por su pacifismo. En 1943 se escondió para no luchar con los alemanes durante casi un año. Liberada Italia,pudo dirigir la orquesta en el primer concierto tras la confrontacióin bélica.Durante esos primeros años, sus primeros trabajos estuvieron en “RAI Orchestra”, de la que fue director musical a partir de 1946.

Su debut en un foso, llegó en Bérgamo con “La traviata”, en 1950. Fue recomendado por Toscanini para estar formar parte del Teatro alla Scala.Su primera intervención llegó de la mano de Manuel de Falla y su “La vida breve”. Desde 1953 hasta 1956 estuvo en la dirección musical del templo milanés. En las islas británicas, debutó en Glyndebourne en 1955. También en 1955 dio el salto a Estados Unidos, donde dirigió la Chicago Symphony Orchestra(como director invitado, actuando hasta 1978).En esa época se van concretando algunos de sus trabajos en Londres o Viena o, casi al final de su carrera, Los Ángeles(la orquesta filarmónica). A partir de 1982 redujo sus trabajos al sufrir su mujer una invalidez.En 1998, dejó la batuta y siguió con labores de enseñanza en Fiesole. Murió en 2005, una década después de quedarse viudo.

Aparte de su discografía, donde ganó incluso determinados premios, destaca una historia en su vida. Entre 1968 y 1982 renunció a la faceta de la dirección de óperas tras varios conflictos ocasionados con las producciones y que ahora están tan en boga. Acabó enfadado con un Don Giovanni en Edimburgo por la decoración planteada, luego aumentado con la dirección de “Las bodas de Fígaro” en Roma y que le hizo decir basta. Se decía que sus mayores motivos de queja estaban relacionados con los pocos ensayos, directores musicales obtusos y cantantes más interesados en su propia carrera discográfica que en el trabajo. En 1982, regresó a la ópera con la verdiana “Falstaff”, con la filarmónica de la ciudad californiana.

Terminamos esta entrada con un clásico que, en el caso de la sección de “Atril de honor” es un vídeo en el que podemos observar al director de orquesta a la hora de ensayar una obra, las indicaciones que da y que los músicos se vayan a inspirar. Una imagen más real que la hermética que se suele ver en los conciertos.

Momentos magistrales: Nemico della patria

Andrea Chénier, ópera de Umberto Giordano estrenada en 1896, vuelve a irrumpir con fuerza en esta sección. Tras las arias de Chénier en el primer y cuarto acto y de Maddalena de Coigny, la célebre “La mamma morta” llega el momento en el que aparece en esta sección Gérard- quien formaba parte de los sirvientes de la madre de Maddalena y, posteriormente, revolucionario- para dejar su impronta con un impactante “Nemico della patria”, donde se reflejan varios aspectos del personaje que evoluciona desde la radicalidad de sus pensamientos hasta la compasión tras el sufrimiento de la propia Maddalena(después de “La mamma morta”, el personaje de Gérard cambia su forma de ser hasta el punto de intentar salvar a Chénier ante el tribunal en el que acaba el tercer acto). Uno de los aspectos que mencionaba de esta aria era el modo de actuar a la hora de acusar, la facilidad de señalar y condenar muy reflejada en ese demoledor “è vecchia fiaba che ancor la beve il popolo” o, en castellano, “es un viejo cuento que aún se lo cree el pueblo” nada más empezar el aria. En sí, es todo una crítica a un sueño que él considera perdido porque se ha forzado totalmente. Gérard, ilusionado por el nuevo grito de la revolución, ve que la deriva no es la deseada y eso también cambia en su corazón(no olvidemos que André Chénier murió en la guillotina en los últimos días de la época del Terror en la que se convirtió la revolución francesa allá por 1794).

En sí, en el aria se perciben varios momentos ligados.En una primera parte, los instrumentos de viento nos van a acercar al Gérard acusador, el ambiente es turbulento como el ánimo de él. La interpretación va pasando de esa carga tensa en la que los instrumentos de viento y cuerda(principalmente, violonchelos y contrabajos) marcaban el ánimo exaltado para, poco a poco, ir cediendo su protagonismo en el papel de un revolucionario dolido por el camino que lleva lo que él tanto deseaba. Los violines aportan lirismo a esos sueños renovadores de Gérard(Io della Redentrice figlio). El arpa irrumpe para terminar de completar una figura en el que el revolucionario deja paso a la persona, al individuo que siente, sueña con el amor hacia todas las personas.

 

 

Aria: Nemico della patria

GÉRARD
Nemico della Patria?!
È vecchia fiaba che beatamente
ancor la beve il popolo.

(scrive ancora)

Nato a Costantinopoli? Straniero!
Studiò a Saint Cyr? Soldato!

(riflette ancora, poi trionfante d’una
idea subito balenatagli scrive rapidamente)

Traditore! Di Dumouriez un complice!
E poeta?
Sovvertitor di cuori e di costumi!

(a quest’ultima accusa diventa pensoso e
gli si riempiono gli occhi di lacrime; deponendo
la penna ancora; si alza e passeggia lentamente)

Un dì m’era di gioia
passar fra gli odi e le vendette,
puro, innocente e forte.
Gigante mi credea …
Son sempre un servo!
Ho mutato padrone.
Un servo obbediente di violenta passione!
Ah, peggio! Uccido e tremo,
e mentre uccido io piango!

Io della Redentrice figlio,
pel primo ho udito il grido suo
pel mondo ed ho al suo il mio grido unito…
Or smarrita ho la fede
nel sognato destino?
Com’era irradiato di gloria
il mio cammino!…

La coscienza nei cuor ridestar delle genti!
Raccogliere le lagrime
dei vinti e sofferenti!
fare del mondo un Pantheon!
gli uomini in dei mutare
e in un sol bacio e abbraccio
tutte le genti amar!

Voces magistrales: Philippe Jaroussky

Creo que esta sección debía de abrir a un tipo de voz que, para el iniciado en la ópera, le puede llamar la atención y que es la del “contratenor”, una voz aguda pero en la que prevalece más la técnica de resonancia de la cabeza mucho más que el registro de pecho. Hablar de falsete, a mi parecer, sería incluso duro e injusto porque ese tipo de voz puede aparecer en un momento determinado y crear un atmósfera extraña a poco que suene mal(un ejemplo es el esfuerzo en el “Credeasi misera” de “I Puritani” y que, para muchos tenores es un riesgo que no sale bien)pero esta voz requiere alcanzar un registro determinado y, a su vez, contar con una buena técnica que permita desplegar una voz clara. Aunque no se les puede asimilar al 100% con los famosos “castrati” de la época barroca, lo cierto es que su tipo de voz les permite abarcar determinados roles que cantaban los castrati y que, por supuesto, hace que determinadas óperas puedan ser interpretadas o grabadas para no perderse en el remoto pasado. Entre los grandes contratenores, destaca Philippe Jaroussky.

Nacido en 1978, su vocación musical le había llevado en un principio por el aprendizaje para la interpretación con el violín y piano, aparte de armonía y contrapunto.Con 18 años y un concierto de música barroca con la voz del contratenor Fabrice de Falco, su destino viró hacia el canto. El hecho de poder cantar en ese registro de contratenor le llevó a encaminar los estudios en esa línea.

Debutó en 1999, con 21 años, en Royaumont con el rol de Ismael en el oratorio “Il Sedecia, Re di Gerusaleme”, de Scarlatti. Su evolución musical le llevó también a crear el “Ensemble Artaserse”. Hasta la actualidad ha estado cantando, grabando a excepción un período sabático durante 2013 para poder dar descanso a una voz que él considera que tiene fecha de caducidad y es que un registro, el de contratenor, de cierta exigencia pero que él asume que, cuando no se sienta cómodo, seguirá en la música en otras facetas.

Sus interpretaciones dentro de la música barroca han hecho que la inmensa mayoría de su discografía verse en óperas de Haendel, Vivaldi, Monteverdi, Bassani, Scarlatti. Aparte, cuenta con las recopilaciones e intervenciones en obras tales como el réquiem de Fauré o el “Stabat Mater” de Pergolesi. Aparte, hay que destacar los recitales que lleva a cabo, destacando los que realiza como “padrino” de IRIS, una asociación sobre la deficiencia inmunitaria primitiva.

Terminamos la entrada dedicada a este gran contratenor francés accediendo a su página oficial donde podrán saber algo más.Además, os pongo aquí un enlace vía IVOOX de un masterclass que se emitió en el programa “Voz y salud” de DO FA Radio con la soprano Ana Luisa Espinosa como presentadora.

Momentos memorables: escena final Luisa Miller

Aunque ya tendríamos ejemplos de la maestría de Verdi en el manejo del tema de los celos y el arrepentimiento, en “Luisa Miller” tenemos un ejemplo que deja el corazón sobrecogido. La juventud de Luisa, su modo de perdonar a Rodolfo en el último instante de vida, el arrepentimiento de él cuando sabe que sus celos han llevado a un acto tremendo e injusto. Entre medias, el padre de Luisa desesperado por el dolor. Ese “Padre, ricevi l’estremo addio” es apoteósico por el impresionante caudal de sentimientos a lo largo, de escasos pero espectaculares dos minutos que, casi, se podría decir se pierden en el final decisivo, cuando Rodolfo mata a Wurm y cae muerto delante de su padre, Walter, que había movido todos los hilos y estrategemas para apartar a su hijo de Luisa y emparentarlo con la duquesa Federica. Todo un final que llega al más profundo recoveco del corazón.

Del terceto podríamos sentir dos partes diferenciadas en el rol de un sólo instrumento musical que le va a dar el sentido al drama.El comienzo, tímido, es de Luisa Miller quien necesita el aliento paterno(Padre, ricevi, l’estremo addio) mientras la orquesta va, poco a poco, entrando en el ambiente(por un lado, fagot, oboe y clarinete; por otra parte, un grupo de los violines) del pesar. Los sentimientos de cada uno de los personajes se va deslizando(el perdón de Lisa, el arrepentimiento de Rodolfo y la tristeza de Miller) pero es el arpa quien nos aporta el verdadero sentir de este terceto, ese amor “celestial” que se prometen Luisa y Rodolfo y que llega a un sentido “insieme accogliere ne deve il ciel”(el cielo nos debe acoger juntos) mientras el arpa, como escribíamos antes, es el que potencia ese sentimiento contradictorio de un amor por encima del perdón y el arrepentimiento.

Escena final de Luisa Miller

LUISA
Tu dicesti la morte?
Ah! d’ogni vincolo sciolta per lei son io!
Il ver disvelo . . . apprendilo.
Moro innocente!

RODOLFO
O Dio!

LUISA
Avean mio padre i barbari
avvinto fra ritorte
ed io . . .

RODOLFO
Finisci.

LUISA
Ahi, misera . . .
onde sottrarlo a morte . . .
come quel mostro . . . intendimi . . .
Wurm imponeva a me,
il foglio scrissi.

RODOLFO
O fulmine!
Ed io t’uccisi!

LUISA
Ahimè!

RODOLFO
Ah! Maledetto, il dì che nacqui,
il mio sangue, il padre mio!
Fui creato, avverso Iddio,
nel tremendo tuo furor.

LUISA
Per l’istante in cui ti piacqui,
per la morte che s’appressa,
d’oltraggiar l’Eterno, ah! cessa . . .
mi risparmia un tanto orror . . .

(Entra Miller)

MILLER
Quai grida intesi? Chi veggo? O cielo!

RODOLFO
Chi? L’assassino, misero,
vedi del sangue tuo!

MILLER
Che disse? Io gelo!

LUISA
Padre!

MILLER
Luisa!

RODOLFO
Ma voglio a’ piè colui svenarti . . .

LUISA
Rodolfo . . . arresta . . .
già mi serpeggia la morte in sen . . .

MILLER
La morte! Ah! dite!

RODOLFO
Scampo non resta! Un velen bevve!

MILLER
Figlia! Un velen!

LUISA
Padre, ricevi l’estremo addio,
mi benedici, o padre mio.
La man, Rodolfo . . . sento mancarmi . . .
più non ti scerno . . . mi cinge un vel . . .
Ah! vieni meco, deh! non lasciarmi,
insieme accogliere ne deve il ciel.

MILLER
O figlia, o vita del cor paterno!
Ci separiamo dunque in eterno?
Di mia vecchiezza promesso incanto,
sogno tu fosti, sogno crudel!
No, non è più mio quest’angel santo,
me lo rapisce invido il ciel!

RODOLFO
Ah! tu perdona il fallo mio,
e perdonato sarà da Dio,
ambo congiunge un sol destino,
me pure investe di morte il gelo.
Sì vengo teco, spirito divino,
insieme accogliere ne deve il ciel.

(Luisa muore)

CONTADINI
Profondi gemiti fra queste porte!
Che avvenne?

WALTER
Spenta!

CONTADINI
Dio di pietà!

(Rodolfo scorge Wurm, ch’è rimasto
sulla soglia, afferra velocemente
la spada, e lo trafigge)

RODOLFO
A te sia pena, empio, la morte.

(a Walter)

La pena tua mira!

(Cade morto accanto a Luisa)

WALTER
Figlio!

TUTTI
Ah!