Momentos memorables: Obertura de “Die fliegende Holländer”

Si hay una ópera que recomendaría que fuera la primera para meterse de lleno en el universo de Richard Wagner es, sin duda, “El holandés errante” o, según su título original “Die fliegende Holländer” una historia de redención, amor y, no vamos a engañar, cierto misterio. Este holandés era un navegante maldecido-mejor dicho condenado-tras vender su alma a Satanás, debiendo navegar en el mar sin parar y teniendo, al menos, la posibilidad de poder parar en un puerto cada siete años para encontrar un amor puro que lo salve de la maldición. Un amor llevado al extremo y que encuentra en Senta, hija del marinero Daland, la posibilidad de redención.

La obertura cuenta, de principio a fin, con buena parte de los “leitmotivs” que, desde ese momento, Richard Wagner nos introduce para ir entrando en la trama. Con un intenso principio que nos lleva al ambiente marítimo en plena tempestad. Los instrumentos de cuerda(violoncellos, contrabajos y violas) nos muestran la fiereza del mar, mientras los instrumentos de viento intensifican lo que también será el abordaje del barco del holandés al de Daland.La orquesta cambia el tema y nos lleva a Senta y la redención. El regreso a la tormenta permite que no se junte el tema de Senta con el de los marineros que se repetirá al comienzo del (tercer acto pero que aquí nos anticipa.Termina la obertura regresando, una vez más, al tema de Senta que, igualmente, nos recordará su interpretación del acto II, cuando explica la historia del marinero.Otro tema que no se debe olvidar es el que luego nos llevará a la explicación del sufrimiento y debida redención del holandés y que explicará en su aria “Die Frist ist um.”

Voces magistrales: Beverly Sills

Beverly Sills fue llamada la “Reina de la Ópera Americana”. Tuvo una vida muy intensa: una carrera anterior a la ópera, tres décadas de ópera pero, en la que se dedicó también a otro tipo de actuaciones(por ejemplo, se destaca un par de actuaciones conjuntas con la actriz Carol Burnett en 1976)e, incluso, ejerció varios cargos hasta que el cáncer de pulmón acabó con su vida con 78 años y un cariño ganado a pulso.

Nacida en 1929 como Belle Miriam Silverman, adoptó su nombre artístico de “Beverly Sills” tan pronto como comenzó su fulgurante carrera artística. Y es que, de pequeña,ya estaba en los escenarios o apareciendo en películas. Aprendió canto con Estelle Liebling, aunque también habría que tener en mente a Bamboschek, por entonces, director de la Philadelphia Opera Company cuando la cantante dio el salto a la ópera.

Durante buena parte de la década de los cuarenta se dedicó a la opereta pero llegó un momento, en 1946, en la que se pensó en dar el paso a la ópera.En 1951 llegó su debut como Frasquita en la ópera “Carmen”, de Georges Bizet.Desde ese momento, comenzó su carrera en el mundo de la ópera. Tras varios éxitos durante varios teatros estadounidenses, apareció en Nueva York en 1955 como Rosalinda en la obra “El murciélago”.Hasta mediados-finales de los sesenta apenas se había movido del continente americano y, en ese momento, ya era contratada en Europa: Colonia,Viena,Milán, Londres, París.Curiosamente, su primera interpretación en el Metropolitan llegó en 1975, casi 25 años después de debutar.

Estuvo actuando hasta comienzos de los 80, siendo Adele, de “El murciélago” su última puesta en escena. Después, unas pocas galas más con apenas cincuenta años(si bien, llevaba cuatro décadas en el espectáculo).Por una parte, su lucha contra un cáncer que tuvo en 1974 y del que fue operada, sumado a los problemas que tuvieron sus hijos hizo que se apartara del canto bien pronto. Por cierto, también ayudó en labores solidarias, destacando una fundación para tratar las enfermedades y defectos de nacimiento.

Después de eso, ejerció como directora de la New York City Opera(1979-1989), del Lincoln Center(1994-2002) y del Metropolitan desde 2002 hasta 2005.

Su repertorio se decantó, en buena parte, por el bel canto, por sus cualidades.Pero también cantó roles de Mozart, Strauss, Puccini y, en menor grado, Verdi(si bien, la Violetta de La Traviata fue uno de los roles que más le acompañaron) o Wagner.De los roles que interpretó, destacó “Roberto Devereux”, de Gaetano Donizetti, del que consideraba que el rol de Elisabeth I le acortaba su carrera, por su exigencia, pero que no olvidaba la primera noche que la interpretó. De Carmen, aunque la cantó poco, asumió tres roles:Frasquita(1951), Micaela(1952-1958 y Carmen(1956). Eso si, una discografía poco abundante.

Terminamos esta entrada con la web oficial de la cantante y que actúa como un portal-homenaje a la persona y a la cantante. Es de las pocas que he visto completas y que recomiendo ver y disfrutar, en especial esta página de “rarezas” en el que se ve, entre otras, una intervención musical con 8 años. Como último vídeo, una interpretación alejada de la ópera, pues Beverly Sills también se decantó por otros estilos antes y durante su carrera operística.

 

Momentos memorables: Udite, udite o rustici

Al igual que Rossini, Donizetti realizó tanto óperas serias como otras bufas, cómicas; además de “Don Pasquale”, la más conocida entre las últimas sería “L’elisir d’amore”, una bella historia de amor y cierta dosis de humor que ayuda a desarrollar la ópera. Para esta dosis de gracia, se contó con dos personajes: el creído sargento Belcore y, sobre todo, ese charlatán llamado Dulcamara, un médico ambulante que trata de vender sus productos a los aldeanos, embaucador a granel y que tiene que ver como Adina no cree tanto sobre sus “elixires” a la hora de conquistar a Nemorino. El elixir de amor actúa de una manera bien diferente: en vez de un enamoramiento a simple vista, llega vía celos de Adina sobre otras mujeres y que le hace ver que, en verdad, quiere a Nemorino, sin saber que aquellas estaban con el joven porque sabían que se había convertido en rico, gracias a una herencia cuantiosa.

Lo primero, antes de todo, dejar bien claro que estamos ante un canto sillabato, quizás menos llamativo que en otras óperas de Rossini, pero que deja la primera impresión en el espectador, pues estamos hablando de la aparición en escena del personaje de Dulcamara y fue la decisión del compositor de dotarle de su personalidad desde el primer instante en el que pisa el escenario.En cierto sentido, tampoco se puede considerar como muy exigente pero que es importante a nivel interpretativo para dar la imagen correcta.También hay que valorar los giros musicales que lleva la cavatina de principio a fin y que coinciden, más o menos, con las particularísimas cualidades del producto.

Cavatina: Udite, udite o rustici

DULCAMARA
Udite, udite, o rustici
attenti non fiatate.
Io già suppongo e immagino
che al par di me sappiate
ch’io sono quel gran medico,
dottore enciclopedico
chiamato Dulcamara,
la cui virtù preclara
e i portenti infiniti
son noti in tutto il mondo… e in altri siti.
Benefattor degli uomini,
riparator dei mali,
in pochi giorni io sgombero
io spazzo gli ospedali,
e la salute a vendere
per tutto il mondo io vo.
Compratela, compratela,
per poco io ve la do.
È questo l’odontalgico
mirabile liquore,
dei topi e delle cimici
possente distruttore,
i cui certificati
autentici, bollati
toccar vedere e leggere
a ciaschedun farò.
Per questo mio specifico,
simpatico mirifico,
un uom, settuagenario
e valetudinario,
nonno di dieci bamboli
ancora diventò.
Per questo Tocca e sana
in breve settimana
più d’un afflitta vedova
di piangere cessò.
O voi, matrone rigide,
ringiovanir bramate?
Le vostre rughe incomode
con esso cancellate.
Volete voi, donzelle,
ben liscia aver la pelle?
Voi, giovani galanti,
per sempre avere amanti?
Comprate il mio specifico,
per poco io ve lo do.
Ei move i paralitici,
spedisce gli apoplettici,
gli asmatici, gli asfittici,
gl’isterici, i diabetici,
guarisce timpanitidi,
e scrofole e rachitidi,
e fino il mal di fegato,
che in moda diventò.
Comprate il mio specifico,
per poco io ve lo do.
L’ho portato per la posta
da lontano mille miglia
mi direte: quanto costa?
quanto vale la bottiglia?
Cento scudi?… Trenta?… Venti?
No… nessuno si sgomenti.
Per provarvi il mio contento
di sì amico accoglimento,
io vi voglio, o buona gente,
uno scudo regalar.

CORO
Uno scudo! Veramente?
Più brav’uom non si può dar.

DULCAMARA
Ecco qua: così stupendo,
sì balsamico elisire
tutta Europa sa ch’io vendo
niente men di dieci lire:
ma siccome è pur palese
ch’io son nato nel paese,
per tre lire a voi lo cedo,
sol tre lire a voi richiedo:
così chiaro è come il sole,
che a ciascuno, che lo vuole,
uno scudo bello e netto
in saccoccia io faccio entrar.
Ah! di patria il dolce affetto
gran miracoli può far.

CORO
È verissimo: porgete.
Oh! il brav’uom, dottor, che siete!
Noi ci abbiam del vostro arrivo
lungamente a ricordar.


Atril de honor: Tullio Serafin

Como he hecho en otras ocasiones, recuerdo que mi primer recuerdo de una grabación con Tullio Serafin llegó en los primeros años como aficionado a la ópera. Era una versión memorable de “La forza del destino” con Richard Tucker, Maria Callas y Carlo Tagliabue en los roles principales.Gracias a un documental visionado poco después, supe que hubo una relación profesional muy estrecha entre Maria Callas y Tullio Serafin, hasta el punto de ser el director quién ayudó a la soprano en sus primeros pasos en la lírica. Junto con Arturo Toscanini, comparten una época gloriosa entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Es más, Tullio Serafin llegó a ser asistente del propio Toscanini en el teatro milanés en 1901 y estar en la orquesta dirigida por el director parmesano.

Nacido en Rottanova di Cavarzere , al sur de Venecia, en 1878, emigró a Milán con 11 años, donde estudió en el Conservatorio que, durante su período de instrucción, se pasó a llevar el nombre de Giuseppe Verdi- con gran enojo del compositor que aún estaba vivo en esa época de muy finales del siglo XIX. ALlí estudió para tocar la viola, el violín además de composición.En 1898, con el seudónimo de Alfio Sulterni, dirigió la orquesta en “L’elisir d’amore”.Cuatro años más tarde ya lo hizo con su propio nombre.

Pasó a ser asistente del propio Toscanini a dirigir en los teatros más importantes del mundo, destacando además, la sucesión en el cargo de director musical de la Scala de Milán. Milán, Londres, Turín,París le vieron dirigir las orquestas . Nueva York y su Met tardaron un poco más en verlo, tras llegar en 1924.Tras una década en la ciudad norteamericana, su siguiente destino sería la Ópera de Roma(1934-1943). Fue el encargado de dirigir la orquesta del teatro milanés en el concierto tras la reconstrucción del teatro, que sufrió las consecuencias de la II Guerra Mundial. El año 1947 supuso el encuentro con Maria Callas para llevarla a Verona a interpretar “La Gioconda”. La relación laboral fue importante, reconociéndolo así la propia soprano, que comenzaba a dar sus primeros pasos fuera de Grecia.
Pero no es sólo Maria Callas. Tullio Serafin, debido a su gran labor desde el atril, llegó a dirigir desde Enrico Caruso(1908) hasta Joan Sutherland(1959), con lo que imaginen la inmensa cantidad de artistas que han estado sobre el escenario con él dirigiendo la orquesta.

Aparte de un repertorio de óperas que alcanza los 250 títulos, dirigiendo cerca de cincuenta estrenos de compositores del siglo XX. También fue muy importante su paso por los estudios de grabación, especialmente de EMI, bajo la dirección de Walter Legge, productor de música.Si bien las grabaciones no son tantas en comparación con otros grandes directores, sí es importante la calidad que tiene.

Terminamos esta entrada con un documento en el que vemos al maestro en los ensayos del verdiano “Falstaff” y del que lamento que su sonido no sea algo mejor. Sin embargo, creo que es un curioso documento que se puede entender con cierta facilidad a pesar de estar en italiano.

Ópera e historia: los puritanos

Inglaterra vivió a mediados del siglo XVII una época convulsa.En esas fechas lo religioso y lo político llegaron a un punto en el que el país conoció una década sin reyes, tras el juicio y ejecución del monarca, Carlos I, perteneciente a la familia de los Estuardo.Tras el gobierno de la Commonwealth of England, regresó la monarquia con Carlos II, sucediéndose más reyes y reinas hasta la actual . El tema religioso fue casi paralelo al de la propia corona.

Casada con el rey Carlos I está la reina consorte Enriqueta María de Francia. Sí, ésta es la persona en la que Vicenzo Bellini ligó su ópera “I puritani” a la historia. En la propia ópera, vemos como Arturo la salva de las garras de los puritanos(https://www.youtube.com/watch?v=DfXsawkzzhI).Sin embargo, su salvación fue menos “romántica”. Huida a su Francia natal en 1644, nunca volvió a ver a su marido con vida. Volvió en 1660 una vez fracasada la mancomunidad citada.

Los puritanos surgieron con los primeros pasos del protestantismo en suelo británico. Tenían una concepción muy, digamos, particular que les hacía tener una forma de ser rayando en el respeto, la humildad y obediencia…salvo a las instituciones religiosas anglicana y católica. Una forma de ser rígida y que, bien pudo saber Elvira, cuando vio como su tío Giorgio trataba de convencer al padre de ella para aceptar la boda con Arturo, en vez de la promesa hecha a Riccardo.

Lo religioso también contó con su faceta política de la mano de Oliver Cromwell. El propio rey Carlos I no tenía gran aprecio a los puritanos. Una parte de su reinado se llevó a cabo con principios que soliviantaron a los puritanos.El propio Cromwell logró, vía militar y política, la derrocación del monarca.Su gobierno aún sigue siendo discutido casi cuatro siglos después.

Desarrollada la ópera en Plymouth, quizás Bellini, en pleno siglo XIX, quiso hacer un guiño puesto que, desde esa ciudad, fue donde partió el “Mayflower” con puritanos en 1620, rumbo a Nueva Inglaterra, hasta llegar a Massachussets.

Momentos memorables: Obertura “Die Zauberflöte”

Es “Die Zauberflöte” o “La flauta mágica una de esas óperas que llaman la atención. Pocas obras, aparte de las bufas o cómicas, han contenido una doble línea de atención tan clara y precisa. Es una ópera a dos plataformas: por un lado, la visual y muy encaminada al público generalmente infantil(la flauta de pan de Papageno,la campanitas de plata,los personajes “animales” del primer acto o el mítico pa-pa-pa que, hace unos meses comentamos aquí); por otro lado, un perfil más maduro, al que se le desarrolla una ópera que, por momentos, es casi una iniciación a la masonería para al propio público, inmerso desde el comienzo en la trama que es, prácticamente, la lucha del bien, la sabiduría sobre el mal.

Una circunstancia que se nota desde los primeros tres grupos de acordes* del comienzo pero que, en sí, estamos hablando de cinco acordes(en ambos casos, Mozart estaría pensando tanto en el tres como número de la masonería masculina como en el número cinco de la masonería femenina. Otro aspecto que hay que destacar fue el aprovechamiento de unas (notas) que compuso Muzio Clementi para un duelo musical contra el propio Wolfgang Amadeus Mozart y en el que se notan con bastante claridad las notas que Wolfgang Amadeus Mozart incorporará en la obertura. Principal importancia, aparte de los instrumentos de cuerdas, la tiene la figura del fagot que, en buena parte, va a seguir una línea paralela a la de los violonchelos y contrabajos. En sí, lo mejor es escucharla y sentir, por un momento, como viento y cuerdas dialogan a lo largo de la obertura.

* Agradecido a los programas de “This is Opera” de Ramón Gener por ponerme sobre la pista de algunos aspectos más allá de la partitura.

Voces magistrales: Giorgio Zancanaro

Una vez más, vuelvo a apelar ante mis lectores el recuerdo de mis primeros pasos en la ópera. En uno de ellos, la memoria me lleva a una cinta VHS de una colección de ópera que hubo a comienzos de la década de los noventa, al amparo del impresionante éxito de “Los tres tenores”. Aunque ya estaba en marcha, una colección de ópera en casete y CD, se decidió dar también representaciones teatrales a la venta. Una de esas óperas fue “Il trovatore”, desde la “Arena de Verona”, y que contaba con Rosalind Plowright, Fiorenza Cossotto,Franco Bonisolli y Giorgio Zancanaro en los cuatro papeles más conocidos de esta ópera.Con el paso de los años llegaron otras obras como “I vespri siciliani”,”Andrea Chénier” o “Attila”.El recuerdo es de un cantante con buena voz y planta que le ha permitido mostrar mejores capacidades escénicas.

Nacido en Verona en 1939, poco se podía imaginar que su destino iba a estar dirigido al canto En principio, su destino iba más encaminado a ser policia pero decidió formarse en el canto en su ciudad natal. Su triunfo en el concurso de voces verdianas de Busseto en 1970 fue su primer gran éxito pero, sobre todo, su relación con el repertorio verdiano. No obstante, su debut llegó con el rol de Riccardo en “I Puritani” en Mantua. Su evolución ya fue constante aunque tardó su llegada a la mítica Scala milanesa en 1982 con Falstaff y Riccardo Muti en el foso orquestal.

Sus éxitos ya le empezaron a llevar alrededor del mundo. Así, en el mismo 1982 también debutó en el Metropolitan neoyorquino.Forma parte de ese grupo de cantantes que, sin ser del todo mediáticos, se puede esperar de ellos una buena interpretación sobre el escenario. Tras haberlo visto en variadas representaciones, su gran valor es que, personalmente, aporta credibilidad a los roles que lleva a cabo hasta el punto de considerarlo-quizás desde lo emotivo, lo reconozco-uno de los grandes a la altura de Leo Nucci, Renato Bruson o Piero Cappuccilli.


Su repertorio es variado pero Verdi tiene un rol importante, afrontando los principales papeles de barítono en las diferentes óperas verdianas. Pero también destacaría sus incursiones en el verismo(Puccini, Giordano,Mascagni, Leoncavallo) y testimonialmente en el belcanto(el “Guillermo Tell” rossiniano, el Riccardo de “I puritani” o el Enrico de “Lucia di Lammermoor),etc. En el aspecto discográfico y audiovisual, destaca una buena cantidad de discos, si bien no es de los que más destaque en esa faceta.

Momentos memorables: Lunge da lei…De miei bollenti spiriti

La traviata es una ópera que podríamos considerar muy completa en instantes dignos de ser valorados. Ya aquí se han tratado algunos de ellos:el preludio,el brindis, las arias de Violetta en el primer y último acto, la de Giorgio Germont en el segundo acto o el concertante final de dicho acto. Seguramente, aún faltan otros como el “Parigi o cara” del tercer acto, el final de la ópera o el pequeño dueto de Violetta y Alfredo. Todo lo que convierte a “La traviata” como una de las ópera más populares. Es llamativo pensar que esta ópera fracasó en su primer estreno en 1853, aunque en muchos aspectos se debió a factores lejos de la propia composición(por ejemplo, una mala elección de cantantes).

Lo había logrado Alfredo. Había conseguido separar a Violetta de su pasado de cortesana, a pesar de las dudas de ella. Pero la conversación con Annina, criada de su amada, le revela que ella está vendiendo sus bienes para vivir en las afueras.Esa felicidad por vivir juntos, irónicamente, empieza a romperse en ese momento. Ofendido por esa verdad dolorosa, clama ese honor que luego le aparecerá en el citado concertante.

Consta esta escena inicial del segundo acto de un recitativo, aria, breve diálogo con Annina y, sobre todo, la cabaletta “O mio rimorso, o infamia”. Quizás por el tema de un amor cuasi celestial, el recitativo y la aria son asumidos prácticamente por los instrumentos de cuerdas, con escasas aportaciones de los instrumentos de viento madera(fagot y clarinete) y metal(tromba), ya que la pretensión es mostrar la alegría de la vida casi conyugal. Sin embargo, la diferencia sustancial llega en la cabaletta donde, prácticamente, los instrumentos de viento de la orquesta van a ayudar a crear esa atmósfera de persona ofendida en su honor.

Aria:“Lunge da lei…De miei bollenti spiriti”

ALFREDO
(deponendo il fucile)
Lunge da lei per me non v’ha diletto!
Volaron già tre lune
Dacchè la mia Violetta
Agi per me lasciò, dovizie, onori,
E le pompose feste
Ove, agli omaggi avvezza,
Vedea schiavo ciascun di sua bellezza
Ed or contenta in questi ameni luoghi
Tutto scorda per me. Qui presso a lei
Io rinascer mi sento,
E dal soffio d’amor rigenerato
Scordo nè gaudi suoi tutto il passato.
De’ miei bollenti spiriti
Il giovanile ardore
Ella temprò col placido
Sorriso dell’amore!
Dal dì che disse: vivere
Io voglio a te fedel,
Dell’universo immemore
Io vivo quasi in ciel.

Scena Seconda

(Detto ed Annina in arnese da viaggio.)

ALFREDO
Annina, donde vieni?

ANNINA
Da Parigi.

ALFREDO
Chi tel commise?

ANNINA
Fu la mia signora.

ALFREDO
Perchè?

ANNINA
Per alienar cavalli, cocchi,
E quanto ancor possiede.

ALFREDO
Che mai sento!

ANNINA
Lo spendio è grande a viver qui solinghi

ALFREDO
E tacevi?

ANNINA
Mi fu il silenzio imposto.

ALFREDO
Imposto! or v’abbisogna?

ANNINA
Mille luigi.

ALFREDO
Or vanne andrò a Parigi.
Questo colloquio ignori la signora.
Il tutto valgo a riparare ancora.

(Annina parte.)

Scena Terza

ALFREDO
(solo)
O mio rimorso! O infamia
E vissi in tale errore?
Ma il turpe sogno a frangere
Il ver mi balenò.
Per poco in seno acquetati,
O grido dell’onore;
M’avrai securo vindice;
Quest’onta laverò.

Atril de honor: Nikolaus Harnoncourt

Después de tres meses de la despedida con una carta manuscrita, el pasado sábado fallecía Nikolaus Harnoncourt cuando tenía 86 años. Hasta casi el final de su vida estuvo en contacto con su público. Su vida ha estado ligada con una institución, cofundada por él en 1953: el Concentus Music Wien(CMW). UN periplo por la vida que le llevó desde ser chelista a director de orquesta.

Nacido en 1929 en Berlín, su entorno fue lo que llamarían “noble”. Su madre tenía varios títulos nobiliarios aparte de ser nieta del archiduque Johann de Austria-Estiria. Su padre, que también era conde, estudió para ser ingeniero y, producto de su trabajo, nació Nikolaus en la capital alemana. La familia se desplazó a Graz al lograr que el padre un trabajo en Estiria, uno de los estados federados de Austria. El joven Harnoncourt se puso a estudiar el manejo del violonchelo y viola en el Vienna Music Academy.

Durante diecisiete años estuvo en la Wiener Symphoniker(1952-1969) como chelista. A la par, fundó el citado Concentus Music Wien con su mujer,la violinista Alice Hoffelner.Esta agrupación musical tenía una característica particular: estaba compuesta por instrumentos de la época barroca. Hasta 1957 no realizó su debut oficial en el Palacio Schwarzenberg.Desde entonces, la carrera primordial de Nikolaus Harnoncourt estuvo ligada a la evolución de esta agrupación que llegó a la mítica Musikverein vienesa en 1973(el edificio que tiene, entre otras salas, la que se ve en todos los conciertos de año nuevo emitidos por televisión). También visitó los estudios de grabación de Telefunken(la que es, actualmente, Teldec).

En 1970 ya dio el salto del violonchelo al podio de director, debutando en el milanés Teatro alla Scala con la ópera de Monteverdi “Il ritorno d’Ulisse in patria”.Salvo la dirección artística de su “hijo”(el Concentus Music Wien), ha actuado como director invitado de varias orquestas sin más pretensiones que poder mostrar su dirección. La lista sería larga pero destacaría, sobre el resto, ese momento de golpe mediático popular que supuso, en 2001 y 2003, aparecer en el Concierto de Año Nuevo en Viena, destacando que, en 2001, nos mostró la marcha original de 1848 dedicada a Radetzky(https://www.youtube.com/watch?v=m_clP7RmLs4).

Terminamos esta entrada con un ensayo que realizó para un concierto en el que estaba prevista la quinta sinfonía de Beethoven. En el vídeo, se puede ver su faceta de dirección en un ensayo, donde sí se puede ver lo que hace un director de orquesta y el trabajo que se realiza antes de llegar al momento de estar ante el público.También queremos recomendar la página web(sobre su persona. Destaca la carta de despedida que hizo en diciembre de 2015. Su despedida oficial del podium debido a los problemas de salud que le aquejaban.

Sobre la ópera: La extravagancia llega al cine

Como sabrán, en el mismo fin de semana en el que se dan los “Oscar” del cine, se realiza otra gala en el que se otorgan los premio a las peores películas, actuaciones, etc. Un premio muy particular en el que, habitualmente, los nominados no quieren saber nada pero que, a veces, puede dar alguna sorpresa(hasta Bill Cosby fue el primer actor en acudir a una “gala”de esas, o Sandra Bullock en recibir, en 24 horas, ambos premios. Estos premios llevan el nombre de Razzies.

Viene a cuento esta introducción para hacer mención de una película que puede ser ganadora de un premio razzies pero también la del Oscar. Para empezar, cuenta con una gran actriz como es Meryl Streep en el rol principal, junto a Hugh Grant. ¿Y qué tiene que ver estos temas con la ópera? Muy sencillo: el personaje que va a interpretar existió, era una alta dama que, entre otras cosas, le daba por hacer galas líricas de dudoso gusto. No por lo que escogía, que era ampliamente conocido, sino por su modo particular de cantarlo.

Sí, estamos tratando la vida, pasada ya al cine, de Florence Foster Jenkins. Una dama de alta sociedad, aficionada a la ópera y que se dedicó a tomar lecciones de canto, crear un grupo de Ópera y, finalmente, cantar en recitales privados y que llegó, eso sí, a cantar en el Carnegie Hall en octubre de 1944. Un mes después falleció tras las secuelas de un infarto que tuvo dos días después de ese gran recital público. El recinto se llenó de gente que había conocido la “fama” de esta buena mujer. Se suele escribir que las críticas ácidas lograban el efecto contrario: el de querer comprobar in situ las “cualidades” vocales. Para más inri, la propia Florence Foster atribuía las críticas a la envidia.

Dama acaudalada, Florence pudo dedicarse a lo que le gustaba, aunque para ello necesitó el fallecimiento de sus padres. De su padre en 1909, heredó una buena cantidad de dinero; de su madre en 1928, la libertad de dedicarse a lo que quería. Ya había hecho algunos recitales menores antes de 1928 pero la muerte materna le liberó de las críticas a sus decisiones de querer cantar. Llegó a grabar nueve arias en cinco discos que, posteriormente, fueron reeditados para CD, para que las nuevas generaciones aficionadas a la ópera supieran de la existencia de esta cantante que, si lleváramos la analogía al cine, se asemejaría a Ed Wood. Como anécdota,recordamos un accidente de taxi que, según ella, le permitió alcanzar notas más agudas(“un Fa más alto que nunca”) y como le envió un regalo al conductor del vehículo donde iba.

En mayo se estrenará la película de Meryl Streep con la intención de saber cómo plasma la historia de esta mujer que cantó lo que quiso y que fue ella misma, como así le habría sugerido Charles Chaplin.