Sobre la ópera: Una visión personal de los primeros pasos

Primeros pasos Cuando terminaba el agosto de 1989 llegó a mis manos, vía colección de ópera, la primera gran obra, el “Rigoletto“, del gran Giuseppe Verdi. Ese preludio, ese comienzo fulgurante del primer acto en el palacio del duque de Mantua me enamoró a las primeras de cambio. En ese caso, mi hermano tuvo gran mano al dar el primer paso de comprar aquel cassete.A la par que se iba comprando la segunda y tercera parte de la ópera(es lo que tienen los fascículos), llegó la primera ópera entera que escuché…una tras otra vez. Era una deliciosa “La bohème” , de Puccini con Neil Sheicoff y una soprano como Ileana Cotrubas(a la que ya conocía, curiosamente, del mencionado “Rigoletto).Con el paso de los meses se fueron añadiendo las primeras óperas a mi zurrón de conocimientos, con especial presencia de Verdi. De esa época me viene la sempiterna recomendación de esta ópera de Puccini para los que son iniciados en este mundo .Lo tiene todo(una bonita melodía, alegría, también una dosis de tristeza en un período de tiempo “asumible” para quien suele tener, un poco, el prejuicio de óperas largas.

Otras fuentes…y soportes. En aquella época de comienzos de los noventa, tuvimos las retransmisiones de ópera con la introducción de José Luis Téllez, el comienzo de las galas líricas, entre las que destacó, obviamente, “Los tres tenores” en las termas de Caracalla en 1990. Pero también las series o las películas Una de ellas, por ejemplo, fue “El fantasma de la ópera”, un telefilme protagonizado por Burt Lancaster, Teri Polo y Charles Dance y que contaba con algunos de los momentos más maravillosos del “Faust” de Charles Gounod. Esta relación me permite, además, recordar que fue la primera ópera que tuve en el formato de moda entonces: el compact-disc. No  había terminado de prescindir de los cassettes pero era algo novedoso. En esa época fui labrando una videoteca buena…que desapareció con el último vídeo VHS.

 

El desastre del Liceu y el Teatro Real. Entre el 31 de enero de 1994 y el siete de octubre de 1999 se vivió un tobogán de emociones en el tema lírico españo, en lo que se refiere a temas de teatros.Aunque ya en 1992 se estrenó el teatro de la Maestranza en Sevilla, aquel día de enero de 1994 supuso la destrucción del Gran Teatre del Liceu, un referente de este país en el mundo. Los preparativos de “Matias, el pintor” de Hindemith y un tema de seguridad del teatro barcelonés acabaron con todo. Tardaron cinco años en volver a la escena internacional con Turandot(por cierto, una de las primeras que ya había sonado en el palau Sant Jordi durante el “exilio”).Durante esa época, dos años antes,volvió el Teatro Real en Madrid, tras un periodo de sala de conciertos y las reformas para modernizarlo. Con el teatro madrileño volvieron con fuerza las retransmisiones de ópera con el gran José Luis Téllez, ese “falso directo” en el que contaba también con entrevistas  como ésta.



Wagner.
Aunque la primera ópera de Richard Wagner llegó pronto a mis manos, “La valquiria”(o “Die Walküre”) no gozó entre mis preferencias por algunas cuestiones durante mucho tiempo. Era una grabación en directo, dirigida por un grande como era Wilheim Furtwängler pero con los micrófonos demasiado cerca de un pobre con tos. En su momento, no me quité la sensación de una música que no comprendía(más allá del tema del idioma),que reconocía bella pero,perdón wagneristas, monótona. Sí, pasó mucho tiempo hasta que llegó 2013, mi situación como colaborador en la página Facebook de Operamania me obligaba a tratar un “Año Wagner” como así pretendía hacer con el “Año Verdi”. Para mí, el compositor de Le Roncole di Busseto no era tan desconocido(salvo unas pocas óperas de la época de “anni di galera”) y no me costaba seleccionar fragmentos. Pero Wagner era totalmente desconocido para mí despues, sí, de dos décadas largas. Esa “supuesta” obligación me permitió ir conociendo sus óperas e ir entendiendo más ese universo de “música total”, de captar la magia de los “leitmotivs” y, sobre todo, olvidar ese prejuicio de “monotonía”  y sí captar el matiz

Una de las cosas buenas que está teniendo esta página, como anteriormente su versión en. com, es permitirme dar unos pasos más allá  en este bello mundo que, en otra época, me habían hecho refugiarme en las grandes obras(Verdi, Mozart, Puccini, Rossini…), sin meterme de lleno en otras menos conocidas para el gran público.El repertorio ruso, el clásico(Vivaldi, Purcell, Haendel…) son algunos en los que me estoy sumergiendo para futuros “momentos”.

Atril de honor: Veronika Dudarova

Últimamente están empezando a aparecer en los podios de orquestas sinfónicas algunas mujeres, siendo la más nombrada Alondra de la Parra, directora mexicana, pero que ya va abarcando su puesto entre los futuros grandes directores de orquesta. Hay que mirar atrás en el tiempo para encontrar a una de las primeras mujeres que fue directora de orquesta: la rusa Verónica Dudarova, que subió al podio. Otra compatriota la secunda: Camila Kolchinsky .Ellas abrieron una puerta que, como comentamos, ha permitido la entrada de mujeres a esta parte del mundo musical que parecía más difícil de acceso.Contemporánea en edad,Ortrud Mann en Suecia también comenzó a aparecer a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado.

Verónica Dudarova nació en Bakú en 1916 pero su talento musical cuando era pequeña la llevó desde la escuela musical de Bakú hasta San Petersburgo(entonces Leningrado) para estudiar piano y a la capital de la URSS, Moscú para los estudios de dirección de orquesta.

Entró en 1947 como directora asociada en la Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú, nada más graduarse.Desde 1960, cuando cogió el cargo principal, hasta 1989 estuvo dirigiendo a dicha orquesta. Dos años después, tras una breve estancia en Estambul, volvió a Moscú para dirigir la novedosa Orquesta Sinfónica de Rusia tras la desmembración y desaparición de la URSS en 1991. Desde ese año hasta 2003 estuvo en esta orquesta.

Entre sus menciones, está el nombramiento como Artista del Pueblo en 1977 pero también el hecho histórico de su más de cuarto de siglo dirigiendo la mencionada Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú, donde entró con el resquemor del algunos miembros de la orquesta en 1947 y se prolongó, como directora principal, durante 29 años.También destacó porque llevó la música de los compositores rusos, conocidos y desconocidos, durante las giras que llevó a cabo. En el vídeo siguiente, veremos que no es ella quien dirige…sino el nombre del concurso de dirección de orquesta(en este caso, tercera edición) y la presencia de otra joven directora Inna Erhan.

Terminamos esta entrada con un vídeo quizás algo sobrecogedor porque es el que se dedicó tras su fallecimiento y que lo he escogido porque, entre las imágenes emitidas se ve su pasado, sus hitos. A su vez, le recomendamos que puedan ver algunas de sus direcciones de orquesta con obras de gran belleza dentro del repertorio ruso.

Momentos memorables: Welch ein Glück

Como he comentado muchas veces, hay determinadas óperas y, especialmente algunas de sus representaciones, por las que siento algo especial. Algo que viene de los primeros pasos por la senda de la ópera. Esta versión, de la que he escogido este dúo final, se llevó a cabo en Munich hace más de tres décadas y media pero su emisión en televisión llegó a comienzos de 1990. Desde entonces, Francisco Araiza, Edita Gruberová, Reri Grist, Martti Talvela o Karl Böhm han estado ligados, para mí, a esta representación que fue mi entrada de lleno en el mundo de Wolfgang Amadeus Mozart y así lo he ido plasmando en sucesivas entradas. En una música muy ligada al sentimiento, lo normal es que eso se perciba en este tipo de detalles.

No voy a negar que tenía curiosidad, en su día por esta ópera(aunque su verdadero término es el de “singspiel”, obra musical con recitativos hablados, es más el personaje del Bajá Selim lo interpreta un actor porque no canta). Esta escena final, cuando los dos(Belmonte y Konstanze) son apresados al intentar escapar del palacio y su destino será la muerte ,es un canto a la muerte juntos que, al final, acaba siendo de alegría al cambiar de opinión el propio Bajá(y muy bien que hace el director de escena en que el personaje aparezca en el escenario fuera de la vista de los dos amantes), mostrando un acto de generosidad tal, que es objeto de halago por parte de Belmonte, Konstanze y sus serviciales Pedrillo y Blonde.

Con cierta maestría percibimos como los instrumentos de cuerda mantienen los tristes argumentos de ambos jóvenes. El destino es amargo y, aunque no hay reproches, se siente cada uno responsable del destino del otro.Poco a poco va interizándose en ellos que ese destino final…quizás sea lo mejor que les puede ocurrir(Edle Seele, noble alma…ambos reconocen que vivir sin la persona amada sería un suplicio) mientras fagots, flautas, clarinetes y cornos van cogiendo un poco su papel dentro de la escena aunque, sin duda, la clave de esta escena son las voces de tenor y soprano que deben de mostrar también una capacidad de interpretar esos melismas en ese “die Welt” final que ambos interpretan(primero Konstanze, luego Belmonte) en feliz allegro.

Escena: Dúo final de “Die Enführung aus dem Serail”(“El rapto en el serrallo”)

BELMONTE
Welch ein Geschick!
O Qual der Seele!
Hat sich denn alles wider
mich verschworen!
Ach, Konstanze!
Durch mich bist du verloren!
Welch eine Pein!

KONSTANZE
Laß, ach Geliebter,
laß dich das nicht quälen.
Was ist der Tod?
Ein Übergang zur Ruh!
Und dann, an deiner Seite,
Ist er Vorgefühl der Seligkeit.

BELMONTE
Engelsseele!
Welch holde Güte!
Du flößest Trost
in mein erschüttert Herz,
Du linderst mir den Todesschmerz
Und ach,
ich reiße dich ins Grab.

Meinetwegen willst du sterben!
Ach, Konstanze!
Darf ich’s wagen,
Noch die Augen aufzuschlagen?
Ich bereute dir den Tod!

KONSTANZE
Belmonte,
du stirbst meinetwegen!
Ich nur zogdich ins Verderben
Und ich soll nicht mit dir sterben?
Wonne ist mir dies Gebot!

BEIDE
Edle Seele, dir zu leben
war mein Wunsch und all mein Streben;
Ohne dich ist mir’s nur Pein,
Länger auf der Welt zu sein.

BELMONTE
Ich will alles gerne leiden.

KONSTANZE
Ruhig sterb’ ich dann mit Freuden,

BEIDE
Weil ich dir zu Seite bin.
Um dich Geliebte(r),
Gäb’ ich gern mein Leben hin!
O welche Seligkeit!
Mit dem (der) Geliebten sterben
Ist seliges Entzücken!
Mir wonnevollen Blicken
Verläßt man da die Welt.

Sobre la ópera: Minnie y el perdón

Aunque tengo previsto, con el tiempo, un artículo sobre las “mujeres de Puccini”, los personajes femeninos que logró cincelar el maestro de Lucca en sus óperas, hoy quiero adelantar una parte dedicada a Minnie, la coprotagonista en la ópera “La fanciulla del West”, una mujer rodeada de buscadores de oro en las minas del oeste norteamericano y que comparte dos trabajos: está en una taberna llamada “La polka” como propietaria pero, sobre todo, intenta aleccionar a esos buscadores de oro, enseñándoles cosas. Una de esas lecciones es sobre el perdón y que, en cierto sentido, volverá a aparecer al final de la ópera. Hablando sobre un versículo de la Biblia, Minnie trata de crear en cada uno de esos buscadores una enseñanza sobre la redención(Ciò vuol dire, ragazzi, che non v’è, al mondo, peccatore
cui non s’apra una via dl redenzione… Quiere decir, muchachos, que no hay en el mundo pecador que no tenga un camino a la redención…
.


La ironía llega en forma de delincuente que se hace llamar Dick Johnson pero que, en sí, es el bandido Ramerrez, perseguido por la zona. Su presencia nada denota su intención de hacerse con el oro que hay dentro de la taberna y que habían guardado los chicos que buscaban oro para ellos, para sus familias. En sí, si creemos en la confesión de Dick Johnson en el segundo acto, su intención cierta era robar pero que, cuando la encontró por primera vez, soñó con irse con ella y “redimirse en una vida de trabajo y de amor”. La primera reacción de ella le lleva a echarlo de la cabaña que, escasos minutos antes, había vivido felices momentos de amor. Un disparo lejano le hace a Minnie recapacitar y abrir la puerta a un malherido Ramerrez(o Johnson, como quieran).La llegada del sheriff Jack Rance nos muestra a una Minnie que llega hasta el punto de jugarse su vida y la de su “prometido” a una partida de póker que consigue vencer con ciertas trampas.

Pero Ramerrez en su intento de salir huyendo es detenido y sometido a burla por el sheriff, los mineros-buscadores y preparando la soga para colgarlo. En ese instante, es cuando escuchamos uno de los grandes momentos de esta ópera. Cuando todo apunta a morir ahorcado, aparece Minnie para salvarlo. Uno a uno va convenciendo a todos para que perdonen al bandido. Sonora, uno de los mineros, se une a ella y procede también a ayudarla en la labor mientras que ella vuelve a recordar ese perdón que, en su día, les enseñó. Al final ceden y liberan a Ramerrez, que parte con Minnie lejos de esas tierras.

Voces magistrales: Dolora Zajick

Una vez más, quiero recurrir a los recuerdos de mis primeros días como aficionado a la ópera para tratar esta entrada con algo de estima personal. La primera vez que escuché/vi en una grabación a esta mezzosoprano fue en una “Aida” mítica en el Metropolitan Opera House(Plácido Domingo, Aprile Millo, Sherrill Milnes, Dolora Zajick).Aunque luego no he contado con muchas más versiones operísticas con D.Zajick, su imponente Amneris sigue en mi recuerdo y colocándola entre las grandes mezzosopranos, a la par con Fiorenza Cossotto.

Nacida en 1952 en Salem, Oregon pero creció en Nevada, donde empezó su carrera operística, primero como miembro del coro de Nevada. Estudió canto y se especializó en la Universidad de Nevada, siguiendo por la Manhattan School of Music y culminándolo con el San Francisco Opera Center y sus programas de formación. De ahí salió su debut como Azucena, en Il trovatore en 1986.

Desde entonces, su carrera ha sido pletórica con grandes éxitos destacando los roles verdianos y en los grandes teatros del mundo, prevaleciendo el Metropolitan Opera House, pero sin olvidar el pronto debut en Milán en 1987. Durante tres décadas ha ido acumulando un repertorio consistente pasando por Verdi, Mascagni,Bellini(mejor indicaríamos la Adalgisa, rol de “Norma”), Cilea, etc. En los últimos tiempos fue incorporando roles más complejos, destacando su entrada como Ortrud en el mundo wagneriano. También destaca su paso por el repertorio ruso desde bien pronto.

Aparte de su carrera operística, destacan otras dos facetas ligadas con su vocación musical:profesora de canto alentando el Instituto de Jovenes Voces Dramáticas y compositora, llegando a mostrar dos de sus trabajos: ““Roads to Zion“, dedicado a Santa Teresa de Ávila y “Birdsong”(y que, ya de paso, nos indica su aprecio por el tema de las aves y la cognitiva ornitológica)

Terminamos esta entrada con los dos clásicos de esta sección. La primera es la invitación a los lectores para que entren en la web oficial de Dolora Zajick, donde podrán saber más de esta mezzosoprano norteamericana. Una segunda invitación a acceder a la web de su Instituto(Institute for Young Dramatic Voices). Siguiendo en su línea formativa muy digna e interesante, os ponemos este vídeo de un masterclass para captar su estilo de enseñanza

Momentos memorables:C’en est donc fait… Salut à la France

Es “La fille du régiment”, de Gaetano Donizetti, una ópera llamativa, muy formada a base de pequeños grandes momentos en cuya cúspide está, claramente, el célebre “Pour mon âme“, pero sin olvidar otros instantes como la otra aria de Tonio “Pour me rapprocher de Marie“. Pero ello no quiere decir que Marie, la hija del regimiento, no tenga sus episodios de lucimiento como “Chacun lo sait, chacun lo dit”(la canción del regimiento), “Il faut partir”(al final del primer acto) y, sobre todo, este “Salût a la France” que, obviamente, entusiasmó al público asistente al Teatro Nacional de la Opéra-Comique en 1840. No es que fuera a considerarse en sí un leit-motiv pero también es cierto que Donizetti quiso acabar la ópera recurriendo a estas notas y a este entusiasmo, al que se unía la alegría de la feliz pareja.

En sí, aria en la que se percibe una fase más melódica en relación con una Marie más desanimada. Ella que quiere a Tonio se ve obligada a casarse con otra persona, por no hablar de echar de menos a sus compañeros del reglamento, cuando su vida era más feliz. En esa línea melódica participan los instrumentos de cuerda, destacando los dos grupos de violines y la de violonchelo para acentuar esa melancolía que tiene Marie. Los sonidos de un tambor militar la revitalizan, ya vemos una Marie más animada por reencontrarse con sus compañeros del regimiento, lo que se percibe en una mayor capacidad vocal(que no exigencia, que también tenía en ese primer momento que antes mencionábamos) y transmitiendo su nueva alegría, quién sabe si esperanza por poder cambiar su triste destino.

 

 

 

Aria Salût a la France

MARIE

C’en est donc fait
et mon sort va changer,
Et personne en ce lieu ne vient me protéger!
Par le rang et par l’opulence,
En vain l’on a cru m’éblouir;
Il me faut faire ma souffrance
Et ne vivre que de souvenir!
Sous les bijoux et la dentelle,
Je cache un chagrin sans espoir.
Ah!
A quoi me sert d’être si belle,
Lui seul, il ne doit pas me voir.
Ah!
Ô vous à qui je fuis ravie,
Dont j’ai partagé le destin.
Je donnerais toute ma vie
Pour pouvoir vous serrer la main!
Pour ce contrat fatal
Tout prend un aire de fête…
Allons, allons signer
Mon malheur qui s’apprête!

(Elle va pour sortir, mais s’arrête
tout à coupe en entendant au loin
une marche militaire; elle écoute
attentivement et avec joie)

Mais qu’entends-je au lointain? Ciel!
Ne rêve-je pas?
Cette marche guerrière…

(Elle ouvrit la fenêtre)

Ah! voilà bien leurs pas.
Oh! transport! oh! douce ivresse!
Mes amis, mes amis!
Souvenirs de jeunesse,
Revenez, revenez avec eux!

(Enthousiasmée)

Ah! salut à la France!
À mes beaux jours!
À l’espérance!
À mes amours!
Salut à la France!
À l’espérance!
À mes amis!
Salut à la gloire!
Voilà pour mon coeur,
Avec la victoire,
L’instant du bonheur!

SOLDATS
(Entrent tumultueusement de tous côtés
et se groupent autour de Marie)
C’est elle! notre fille!
Notre enfant! quel destin!
Tes amis, ta famille,
Te retrouvent enfin!

MARIE
Mes amis! mes amis!
Votre main! dans vos bras!
De plaisir, de surprise, ah!
L’on ne meurt donc pas!
O mes amis, ô mes amis!

SOLDATS
C’est elle! c’est elle!

MARIE
Salut à la France!

SOLDATS
Salut à la France!

MARIE
Salut à la gloire!

SOLDATS
Salut à la gloire!

Atril de honor: Simon Rattle

Simon Rattle es uno de los directores británicos más conocidos, con una presencia muy característica con la melena ya encanecida por los sesenta años. En un país con el prestigio del Royal Opera House Covent Garden, de la London Symphony Orchestra y los grandes directores como Georg Solti, Collin Davis,Neville Marriner e incluso directores extranjeros como Valery Gergiev, el talento de Rattle-aún siendo considerable- ha tenido un muro para una mayor consideración.

Sus primeros pasos se decantaron, a pesar de estudiar para piano y violín, por la percusión y, a medio plazo, se fue formando en el tema de dirección de orquesta hasta ganar el concurso internacional de dirección John Player en 1974. Su primer gran trabajo lo llevó a cabo en Bournemouth como director asistente. Tras la London Sinfonietta(orquesta de cámara que fue fundada en 1968), su primer gran trabajo fue en el City of Birmmingham Symphony Orchestra(CBSO) donde ejerció los principales roles entre 1980 y 1998. Allí vivió los grandes momentos de la orquesta como una serie de galas hacia el Milenio con música del siglo XX y el cambio de ubicación.

Aunque debutó con la dirección de la Berlin Philarmonic Orchestra en 1987, fue en 1999 cuando ya ejerció como director musical y que se extiende hasta 2018(fue renovado en 2008 por diez años pero en 2013 anunció que no seguiría más allá de 2018). Se pasó de ser casi mal recibido por una parte de la orquesta(parte prefería a Daniel Barenboim). Un trabajo arduo pero no exento de problemas con la prensa. Fue una época en la que también estuvo dirigiendo en Estados Unidos bajo el rol de director invitado. Entre sus hitos, pudo intervenir en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 con la dirección de la London Symphony Orchestra, de la que se hará cargo como director musical a partir de 2017.

La faceta discográfica es inmensa, un trabajo arduo con el que se ha ido labrando un prestigio más allá de sus interpretaciones y conciertos, por lo que implica de llevar a la posterioridad un legado.Otra característica es su repertorio extenso que abarca todo estilo dentro de la música clásica llegando hasta la música del siglo XX. Seria arduo indicar el volumen de grabaciones pero aquí va una enumeración.

Terminamos con el enlace que nos aporta Warner Music y que, en cierto sentido, ejerce como página oficial del director de orquesta británico. El vídeo con el que acaba esta entrada nos lleva al tema del cine, a la banda sonora de Indiana Jones desde el punto de vista orquestal y que nos lleva al gusto del director por abordar todo tipo de música.

Sobre la ópera: La evolución técnica de las grabaciones

Antes de la existencia de cualquier método técnico que permitia popularizar la música, las opciones de la gente se reducían a los conciertos(vamos, lo que sería el “live” de la época) y, en caso extremo y con buen conocimiento de solfeo, comprar las partituras y poder practicar normalmente con el piano.Ese último método era menos factible en determinados sectores que no tenían tales opciones.

A mediados del siglo XIX comenzaron los primeros inventos que pretendían grabar el sonido. Tras el autofonógrafo de Eduard Leon Scott, en cierto sentido rudimentario, llegó el fonógrafo que Thomas Alva Edison innovó a finales del siglo XIX y que tenía dos características importantes: “reproducía sonido”(ya que el invento de Scott grababa pero no reproducía) y se utilizó un material como la cera para grabar con un estilete el efecto de las vibraciones-en principio, fue estaño pero, al año ya funcionaba con el cilindro de la mencionada cera- y luego invertir el proceso si se deseaba escucharlo. Es de este modo cuando consiguió Enrico Caruso inmortalizar su voz. En cierto sentido dejaba la sensación de un sonido distorsionado. Otro inconveniente era la duración del cilindro de cera. Caruso abrió una puerta para llegar la música a todas las gentes. También, el cantante de ópera se veía en otro escenario diferente al del teatro: el estudio de grabación.

La evolución exigía otros métodos, otros materiales para llegar a la gente. A la par, en Alemania surgió el gramófono, que sería el origen del tocadiscos. La forma de grabar, unido a un coste más reducido del modo de copia hizo que este método nos llevara, con el tiempo al disco de vinilo, que acompañó las grabaciones de buena parte de la primera mitad del siglo XX. El formato del disco de vinilo, además vive fases en las que su uso se reducía con otras de “renacimiento”. Otros métodos con menos suerte fueron los magnetófonos y que, también, nos llevaron a otro formato más conocido como el cassette. Bobinas enrolladas y una cinta que pasa por un cabezal magnético y que permitía tanto la grabación como la reproducción. Personalmente, es un formato que me trae el recuerdo de un pasado de mi vida, ya que mi abuelo tenía uno pero, como todo lo que lleva un tipo de cinta de este tipo, acabó por desaparecer por el efecto del simple uso. El cassette, más popular y accesible fue el primer formato por el que comencé a escuchar ópera.

Disco vinilo de Rigoletto, primera ópera que escuché, si bien el formato, en verdad, fue el cassette.Imagen de www.com9.es

A principios de los ochenta llega la siguiente gran revolución con los discos compactos siguiendo un método de grabación digital. En esos años posteriores llega un proceso accesorio consistente en “remasterizar” versiones musicales, grabadas de forma analógica y pasarlas a digital. Así fue como se pudo disponer de las grabaciones de los grandes cantantes de la primera mitad del siglo(Maria Callas, Di Stefano, Tebaldi, De los Ángeles, Björling,etc) y que habían conocido el uso del disco de vinilo.En sí, era el formato del futuro por sus prestaciones durabilidad hasta que se dio el siguiente paso.

Aquí traigo otra versión en CD. Como les comentaba, se ve en una esquina las siglas ADRM que, en sí, nos indicaba que era una remasterización de analógico a digital, fue la época del AAD,ADD en los discos de CD.Foto de Amazon

Mientras que el CD o disco compacto iba generando un volumen considerable de grabaciones pasadas(las citadas remasterizaciones) y presentes(tanto en estudio de grabación como en el escenario de un teatro de ópera) se fue preparando el siguiente paso que sería la creación de archivos sonoros mp3 y que son un paso de nivel musical parejo pero una comodidad considerable(en especial, el tema del almacenamiento y el hecho de ser “portable” a todas partes). La ópera, como otras artes interpretativas, también salió ganando en popularidad con este salto.Irónicamente, se ha generado una corriente involutiva hacia el vinilo y el CD que ha generado, incluso, aparatos que permiten los cuatro modos de escuchar música(cassette,mp3,CD y tocadiscos), un ingenio que habría hecho las maravillas de cualquier compositor de mediados del siglo XIX y anteriores.

Momentos memorables: L’onore, ladri

La ópera cómica era la asignatura que Giuseppe Verdi no quería olvidar en un rincón tras aquel estreno de “Un giorno di regno” medio siglo antes. Aquella ópera no fue bien recibida y el compositor estuvo en un tris de abandonarlo todo y volver a su Roncole natal. Era la segunda composición tras “Oberto, conde di San Bonifazio” pero lastrado por su propio drama familiar(en el corto espacio de dos años fallecieron sus dos niños pequeños y su mujer, Margherita Barezzi). Dejó la comedia y se dedicó al drama. Dejó la obra cómica para su obra final pero con un encanto diferente, confiando en Arrigo Boito como libretista y en William Shakespeare y su obra “Las alegres comadres de Windsor”. No era el británico desconocido para Verdi, quien compuso Macbeth y Otello previamente.

Falstaff tiene ese punto de humor que, sin caer en la gracia fácil, se deja enredar con el paso de la obra. En este caso, el anciano y barrigudo Falstaff arremete contra Pistola y Bardolfo, sus dos compinches por negarse éstos a entregar dos cartas a Meg y Alice aduciendo el “honor” para no hacerlo. Dos cartas con los que Falstaff pretendía acercarse a ellas…y a su dinero.¿Qué es el honor?Para Falstaff, nada que le impida lograr sus objetivos. Sin duda, un particular alegato contra el honor.

En sí, es una aria de escena y, bien desarrollada por el barítono, sería de lujo. No nos olvidemos que, salvo momentos muy determinados, el último Verdi no era muy proclive a momentos de lucimiento de los cantantes y sí a mantener una coherencia musical en la estructura de sus últimas óperas.Esta aria tiene la particularidad de como se va incrementando el uso de los instrumentos de viento madera y luego metal a media que se va enfadando Falstaff.

Aria:L’onore, ladri

L’Onore! Ladri!
Voi state ligi all’onor vostro, voi!
Cloache d’ignominia,
quando, non sempre, noi
Possiam star ligi al nostro.
Io stesso, sì, io, io,
Devo talor da un lato
porre il timor di Dio
E, per necessità, sviar l’onore, usare
Stratagemmi ed equivoci,
Destreggiar, bordeggiare.
E voi, coi vostri cenci
e coll’occhiata torta
Da gattopardo e i fetidi sghignazzi
avete a scorta
Il vostro Onor! Che onore?!
che onor? che onor! che ciancia!
Che baia!
Può l’onore riempirvi la pancia?
No. Può l’onor rimettervi uno stinco?
Non può.
Nè un piede? No. Nè un dito?
Nè un capello? No.
L’onor non é chirurgo.
Che é dunque? Una parola.
Che c’è in questa parola?
C’è dell’aria che vola.
Bel costrutto!
L’onore lo può sentire chi é morto?
No. Vive sol coi vivi?…
Neppure: perchè a torto
Lo gonfian le lusinghe,
lo corrompe l’orgoglio,
L’ammorban le calunnie;
e per me non ne voglio!
Ma, per tornare a voi, furfanti,
ho atteso troppo.
E vi discaccio.

Olà! Lesti! Lesti!
Al galoppo! A galoppo!
Il capestro assai bene vi sta.
Ladri! Via! Via di qua!
Via di qua! Via di qua!

Sobre la ópera:la juventud perdida del doctor Faust

Escribía Rubén Darío aquello de “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver”, primeros dos versos del poema “Canción de otoño en primavera”. Casi un siglo antes, Johann Wolfgang von Goethe culminaba su extensa obra “Faust, eine Tragödie”, escrito en dos partes. En ella, un anciano doctor maldecía la ciencia, la fe, la misma paciencia. Había gastado toda su vida buscando el saber y, al final de sus días, deseaba terminar con su sufrimiento al comprobar que había desperdiciado su vida. Cuando en las imprecaciones pide al mismo Satán, aparece Mefistófeles dispuesto a darle lo que quiera al precio de su alma “ahí abajo”. Ni dinero, ni poder…Fausto sólo quiere juventud y los placeres que ésta proporciona.

En un breve momento de dudas, Mefistófeles observa que Faust queda parado y le muestra a una joven de la que queda prendado. Es Marguerite. Cesan las dudas al instante, firma y bebe la pócima que le dará nuevo vigor. Desde ese momento busca encontrar a la joven y la encuentra, La timidez de ella le arrebata el ánimo, queda prendado. Es el momento de demostrar un sentimiento olvidado y bien que lo hace, como vemos con un excepcional Nicolai Gedda.

Es el dúo de amor de Faust y Marguerite, una escena en el que él va poco a poco logrando convencer de su amor sincero a una Marguerite aún dubitativa. La escena de la margarita y ese “me quiere, no me quiere” es un ejemplo. La dulzura de ese “O nuit d’amour” es sublime…pero ella sigue temerosa, no quiere que le partan el corazón. Pero el amor ya está en el corazón de ella

 

Las desventuras de Marguerite la llevan a la locura(maldecida por Valentín, su moribundo hermano; maldita para Mefistofeles que la pretende horrorizar) y a la prisión por matar a su hijo. Faust la quiere rescatar de su condena con la ayuda de Mefistófeles, pero ella no quiere seguirle y ruega la salvación de su alma mientras Faust se desespera.