Momentos momerables: Di Provenza il mar, il suol

Se suele comentar en libros sobre ópera y sobre Verdi, en especial, el fracaso que tuvo La traviata en su estreno en el teatro de la Fenice en 1853. Uno de los motivos que se mencionaban para entender el fracaso de la obra verdiana fue la poca motivación de Felice Varesi, el barítono encargado de llevar adelante e Giorgio Germont. Había desempeñado varios roles de tinte “protagonista” como MacBeth, Rigoletto pero el rol de “padre” en esta ópera, era secundario, sin fuerza escénica y, en cierto sentido,“antipático”. En sí, Giorgio Germont es visto como esa persona que se interpone en el amor entre Violetta y Alfredo(el dúo de ambos, unos minutos antes, es terrible, en el aspecto argumental) y que llega demasiado tarde, al final de la ópera, para saber el daño hecho(por ejemplo, hay representaciones donde, en el final de la ópera, Alfredo mira cruelmente a su padre mientras tiene a Violetta, entre sus brazos, muerta). Esta aria, en el sentido de la historia, forma la segunda parte del plan del padre para lograr que su hijo regrese con él a casa, aprovechando que la primera parte, convencer a Violetta para “cortar” la relación con Alfredo ha dado sus frutos.

En lo referente a la melodía, se puede sentir en la música el porte de los años, con un tono grave donde los instrumentos de viento madera cogen cierto protagonismo mientras que los de cuerda acompañan el sufrido sentir del padre hacia su hijo, esa tristeza, esa soledad cuando Alfredo se marchó, en su día, de la casa familiar. Por un breve momento, ese papel, que comentábamos que era antipático, muta para darle humanidad a un padre que estaría contento si el reencuentro con el hijo sirviese para traer paz a la familia.

En esta ocasión, se ha decidido escoger la voz de Renato Bruson para poder explicar una bella aria porque su representación del rol de Giorgio Germont es acertada a nuestro parecer. Además, cuenta con subtítulos en español.

Aria:Di Provenza il mar, il suol

Di Provenza il mar, il suol -
chi dal cor ti cancello?
Al natio fulgente sol -
qual destino ti furò?
Oh, rammenta pur nel duol -
ch’ivi gioia a te brillò;
E che pace colà sol -
su te splendere ancor può.
Dio mi guidò!
Ah! il tuo vecchio genitor -
tu non sai quanto soffrì
Te lontano,
di squallor il suo tetto si coprì
Ma se alfin ti trovo ancor, -
se in me speme non fallì,
Se la voce dell’onor -
in te appien non ammuti,
Dio m’esaudì!

Voces magistrales: Luciano Pavarotti

Comenzamos esta serie con uno de las voces más archiconocidas tanto para los aficionados a la ópera como los que no lo son: Luciano Pavarotti. El tenor, nacido en Módena el 12 de octubre de 1935, inició su carrera en un coro junto a su padre Fernando, la primera persona que comenzó a animara Luciano a coger la senda que él no pudo llevar a cabo. Aquí os ponemos un ejemplo de la voz del padre. Contó Luciano Pavarotti con dos mentores como Ettore Campogalliani y Arrigo Pola. Sus primeras intervenciones fueron en el Coro del Teatro de la Comuna y en la Coral Gioanocchino Rossini pero hubo que esperar hasta 1961 para hacer su debut como Rodolfo, en la ópera La bohème(G. Puccini) en el Teatro de Reggio Emilia. Los asistentes a esa representación pudieron comprobar el inicio de una voz que iba a ser un referente. Prácticamente, se puede decir que su carrera fue explosiva, alcanzando su debut en los grandes teatros cuando era bien joven pero también hay que reconocerle haber acertado con su carrera. Tenor lírico, de un timbre bello y una dicción muy digna, supo acercarse a los grandes de la época. Así, Herbert von Karajan o Richard Bonynge fueron algunos de los directores claves en su evolución. Una de las celebres gestas, la que le llevó a la portada de Times fue su interpretación del aria de los nueve do agudos de pecho, la célebre “Pour mon âme”, de “La fille du Régiment”(Donizetti) en 1972.

Su repertorio se decantó desde el verismo con su rol preferido(Rodolfo) o el belcantismo mientras que la voz lo permitía. A continuación os mostramos su voz en “A te o cara, amor talora” de I puritani(Bellini) pero podríamos haber elegido un buen Edgardo, Nemorino

También Verdi fue uno de sus referentes musicales pero evitando, en la medida de lo posible, roles que no le beneficiaran la voz como, por ejemplo, Otello. Uno de los más famosos sería el Duque de Mantua en Rigoletto y, específicamente, esa famosa “La donna è mobile”. Su repertorio apenas tuvo referentes mozartianos(Idomeneo, re di Creta fue una de sus pocas apariciones) y ya no digamos wagnerianos.

Pero sí hay una aria que nos dice todo de Luciano Pavarotti es, sin duda, Nessun dorma, de la ópera Turandot(G. Puccini) desde las primeras notas hasta ese famoso, impetuoso “vincerò” final que hizi célebre.

Aunque su época final en los teatros no fue para ensalzar(de todos era sabido que no lo tenía fácil en las representaciones operísticas), su labor en favor de los conciertos permitió a la ópera buscar un recorrido popular y acercar a la gente mediante galas con aporte solidario.

La enfermedad que tuvo en 2006 le llevó a la tumba el 6 de septiembre de 2007 pero su voz perdurará gracias a todas las grabaciones que dejó a la humanidad

Momentos memorables: Soave sia il vento

Es difícil encontrar en la ópera un terceto de semejante belleza y armonía como este “Soave sia il vento” que Wolfgang Amadeus Mozart compuso para “Così fan tutte”, una bonita y divertida ópera que tuvo unos “hermanos” despiadados en lo que se refiere a fama(Don Giovanni, Las bodas de Fígaro o La flauta mágica). A veces catalogada como la menor de las óperas compuestas con la colaboración de Lorenzo da Ponte como libretista, “Così fan tutte” tiene esa gracia que le hace merecedora de mejor suerte. Varias arias que tendrán cabida en esta sección ceden el espacio para recordar, primero, este brillante terceto. Ante todo, quiero recomendaros escuchar este fragmento dos veces: por un lado, abstraerse de las voces para estar pendiente de la música, cómo se desliza como si fueran tenues olas de la mar; por otro lado, pensar en el modo de cantar de los tres personajes(una soprano, una mezzosoprano y un bajo) como Mozart juega con el modo de dar protagonismo a cada uno de los intérpretes en diferentes momentos del terceto.

Sobre el tema argumental hasta llegar a este punto os cuento que Guglielmo y Ferrando creen en la fidelidad de sus parejas pero su amigo, Don Alfonso, no las tiene todas consigo y les propone una apuesta: deberán fingir la partida aprovechando su condición de militares y hacerse pasar por otras personas para cambiar de pareja. En este punto, ya han marchado ambos al campo de batalla y se quedan mirando, como se va la barca, tanto Fiordiligi como Dorabella mientras Don Alfonso sigue la corriente con fingida consternación.

En sí, poco más hay que decir de este armoniosa escena que suele ser una de las más mencionadas de esta ópera.

Escena: Soave sia il vento

FIORDILIGI, DORABELLA,
DON ALFONSO
Soave sia il vento,
tranquilla sia l’onda,
ed ogni elemento
benigno risponda
ai nostri desir.
Soave sia il vento(rep)


Momentos memorables: Terceto final Faust

Hace poco más de un par de décadas, a la par que se iniciaba mi afición por la ópera, pude ver una teleserie de dos epìsodios llamada “El fantasma de la ópera”. Protagonizada por Teri Polo, Charles Dance y, sobre todo, la presencia de Burt Lancaster como director de Teatro de la Ópera de París(el mítico Le Palais Garnier). Aparte de la trama, esta producción permitía disfrutar de varios instantes operísticos, especialmente de Norma(V.Bellini) y, sobre todo, Faust(Charles Gounod). La escena final me dejo prendado por la bella sonoridad de las voces de Michèle Lagrange (Marguerite) y Gérard Garino(fantasma de la ópera cogiendo el rol de Faust). El siguiente paso, unos pocos meses después, fue la maravillosa versión interpretada por Victoria de los Ángeles, Nicolai Gedda y Boris Chistoff la que, digamos, entró por la puerta de la casa en formato CD.

Por lo tanto, entenderán que este terceto final de Faust sea el primero elegido para esta sección “Momentos memorables” bajo un formato de escena interpretado por varios personajes. Dejamos hoy los coros, oberturas y arias para adentrarnos en el teatro musicalizado puro y duro. Es decir, donde la música, bella, cede protagonismo a la trama: una atormentada Marguerite buscando la salvación de su alma mientras Faust y Mefistófeles tratan de convencerla para irse con ellos. Hay que recordar que ella está en una prisión, condenada a muerte por haber matado a su niño. Faust quiere salvarla del cadalso y pedir que la acompañe pero ello no accede a su petición y, con lo poco de cordura que le queda, se queda mientras un coro de ángeles celestiales nos indica que el alma de Marguerite ha sido salvada.

Para entender el fragmento, hay que explicar que Faust, guiado por Mefistófeles, ha encontrado a Marguerite. Ella se muestra feliz de haber encontrado a su querido salvador y recuerda su primer encuentro mientras Faust le pide acompañarla y evitar la muerte. Justo en ese momento irrumpe bruscamente Mefistófeles y la reacción de Marguerite, ante la presencia del demonio, reafirma su intención de quedarse a la espera de la muerte anunciada(Anges purs, anges radieux), pidiendo que Dios la perdone. Tres caracteres que se perciben en las notas que Gounod les asignó en este trío: la contundencia de Mefistófeles pidiendo prisa a los dos amantes, la preocupación de Faust y, sobre todo, la bella paz armoniosa de Marguerite con su breve plegaria y que, en un instante, consiguen fusionarse para crear esta escena espléndida.

Trio Final Faust

MÉPHISTOPHÉLÈS
Alerte! Alerte!
ou vous êtes perdus!
Si vous tardez encore,
je ne m’en mêle plus!

MARGUERITE
Le démon le démon! le vois-tu?
là dans l’ombre
Fixant sur nous son il de feu?
Que nous veut-il?
chasse-le du Saint-Lieu!

MÉPHISTOPHÉLÈS
Quittons ce lieu sombre,
le jour est levé;
De leur pied sonore J’entends nos chevaux
frapper le pavé,

(Il essaie de emmener à Faust)

Viens, sauvons-la!
Peut-être, il en est temps encore!

MARGUERITE
Mon Dieu, protégez-moi!
Mon Dieu, je vous implore!

FAUST
Viens! Fuyons!
Peut-être, il en est temps encore!

MARGUERITE
(Se mettre à genoux)
Anges purs, anges radieux
Portez mon âme au sein des cieux!
Dieu juste, à toi je m’abandonne!
Dieu bon, je suis à toi, pardonne!
Anges purs, anges radieux,
Portez mon âme au sein des cieux!

FAUST
Viens, suis-moi, je le veux!

MARGUERITE
Anges pur, anges radieux,
Portez mon âme au sein des cieux!

MÉPHISTOPHÉLÈS
Hâtons-nous!

MARGUERITE
Dieu juste, à toi je m’abandonne!
Je suis à toi, Dieu bon, pardonne!

FAUST
Viens! suis-moi! je le veux!
Viens, viens! quittons ces lieux
Déjà le jour envahit les cieux!
Viens! viens! c’est moi
C’est moi que te l’ordonne!
Viens ! viens !quittons ces lieux!
Déjà le jour envahit les cieux!

MÉPHISTOPHÉLÈS
L’heure sonne!
Déjà le jour envahit, envahit les cieux!

MARGUERITE
Anges pur, anges radieux, etc.

MÉPHISTOPHÉLÈS
Hâtons-nous!
hâtons-nous de quitter ces lieux!
Déjà le jour envahit les cieux!
Suis nos pas
Viens, ou je t’abandonne!
Hâtons-nous!
hâtons-nous de quitter ces lieux!
Déjà le jour envahit les cieux!
Écoute!

(Dehors s’écoute bruit)

FAUST
Dieu!

MARGUERITE
Pourquoi ce regard menaçant?

FAUST
Marguerite!

MARGUERITE
Pourquoi ces mains rouges de sang?
Va! tu me fais horreur!

MÉPHISTOPHÉLÈS
Jugée!


Momentos memorables: Dies Bildnis ist bezaubernd schön

Un retrato y una voz enamorada, la de Tamino, es suficiente para resumir una bella aria que compuso Wolfgang Amadeus Mozart para “La flauta mágica”(Die Zauberflöte). Situada en el primer acto, vemos una atribulada madre, Reina de la Noche, lamentando que su hija haya sido raptada por el malvado Sarastro- ya saben, en el segundo acto se cambian las tornas- y buscando al joven que la rescatará. Tamino es el elegido(por decir algo, sólo quedaban en escenario Papageno y el propio joven príncipe). Una de las tres damas le da una medalla para saber a quién ha de rescatar y las bellas facciones que tiene.

Como un amor a primera vista, la primera mirada al retrato lo deja extasiado(“Este retrato es encantadoramente bello”) mientras que la música abraza la escena pausadamente a pesar de jugar con los instrumentos de viento y los de cuerda acompañando. Aunque menos perceptible que en el aria de Belmonte en “El rapto en el serrallo”, vuelve a jugar, brevemente, con el sonido musical del corazón cuando muestra un primer anhelo de estar junto a Pamina(O wenn ich sie nur finden könnte…Oh, si tan sólo pudiera encontrarla) para, posteriormente, reafirmar su pasión.

La interpretación elegida es la de Francisco Araiza, que destaca por ser un reconocido tenor que ha triunfado con las notas mozartianas.

Aria: Dies Bildnis ist bezaubernd schön

Dies Bildnis ist bezaubernd schön,
Wie noch kein Auge je gesehn!
Ich fühl es, wie dies Götterbild
Mein Herz mit neuer Regung füllt.
Dies Etwas kann ich zwar 
nicht nennen,
Doch fühl’ ich’s hier 
wie Feuer brennen.
Soll die Empfindung Liebe sein?
Ja, ja die Liebe ist’s allein.
O wenn ich sie nur finden könnte!
O wenn sie doch schon 
vor mir stände!
Ich würde, würde, warm und rein,
Was würde ich?
Ich würde sie voll Entzücken
An diesen heißen Busen drücken,
Und ewig wäre sie dann mein!

Momentos memorables: Obertura de “La favola d’Orfeo”

Breve pero contundente inicio que compuso Claudio Monteverdi para su Orfeo(aunque el título completo sea “La favola d’Orfeo”, estrenado en 1607. Curiosamente, el compositor popularizó la marcha militar de la familia de los Gonzaga, del ducado de Mantua, con el paso del tiempo y el recorrido que ha tenido esta ópera que, para muchos, abre el camino de la ópera como arte. Esa marcha se debía como gratitud hacia quienes financiaban el espectáculo pero, también, como medio de indicar a los asistentes que comenzaba la ópera, era el momento de sentarse.

Espectacular puesta en escena que se realizó en el Gran Teatre del Liceu en 2002 bajo la dirección de Jordi Savall. Os recomiendo fijaros en varios de los instrumentos de la época, algunos de ellos dejaron de usarse en la orquesta. Puede dar la sensación de ser repetitiva (no nos olvidemos que su finalidad era la de indicar que la obra estaba comenzando, para que el público comenzara a estar atento y sentarse), no os lo niego pero se perciben tres partes, siendo la primera y terceras similares en su fuerza y la segunda más matizada, donde los instrumentos de cuerda se imponen ligeramente a los de viento.

Momentos memorables: Martern aller Arten

Sin duda, es una de esas arias que acaban entrando sin esfuerzo en la memoria de los que la ven la primera vez. Lo digo por experiencia propia. Esta interpretación de Edita Gruberová, en el Teatro de Munich, fue la primera vez que escuché estas notas cargadas de fuerza de un personaje como era el de Konstanze. Casi, os recomendaría que, tras ver a Eva Mei -sobre la que gira el vídeo de explicación de esta aria-, disfruten de la voz de la soprano eslovaca pero, también, de la presencia sobre el escenario. Otra versión, menor, pero llamativa sería la de la turca Yelda Kodalli en una película que se rodó en el Palacio Topkapi, en Estambul.

Decía que es una aria de carácter y para eso hay que recordar que el personaje de Konstanze está en el harén de Pachá Selim desde el inicio de la ópera(personaje hablado durante todo el singspiel, pues es así como se define El rapto en el serrallo, donde hay fragmentos hablados y otros acompañados por la música). Ella es esquiva a los esfuerzos de él por lograr su amor. En el segundo acto, él acaba exigiendo ese amor bajo amenazas de martirios y la respuesta no puede ser más convicente: Konstanze acepta ese sufrimiento de buen grado. Como dice al final:”Grita, enfurécete, indígnate. Al final, la muerte me liberará”, dejando bien claro que el dolor no le preocupa nada, sólo el temor a ser infiel a su amado Belmonte.

Obviamente, Mozart dota a este torrente de fuerza de cierta contundencia. Antes de todo, mencionar que compuso una serie de compases que permitieran reposar a la soprano, pues había interpretado una aria(Traurigkeit ward mir zum Lose…La tristeza es mi destino ahora que te he perdido) unos pocos minutos antes(sólo ser perciben en el vídeo que muestro de Edita Gruberova). La voz de la soprano requiere de cierta facilidad para la coloratura, para la exigencia de cierta agilidad en determinados tramos de la aria. Las notas logran captar la nobleza de sentimientos de la joven presa(está en el harén porque, en su momento, fue secuestrada por piratas que se lo vendieron al Pachá Selim) y que van desde la firmeza del inicio y del final de la aria pero que se suaviza cuando Konstanze busca ese atisbo de piedad(Ten piedad y perdóname. La bendición del cielo será tu premio).

Aria:Martern aller Arten

Martern aller Arten
Mögen meiner warten,
Ich verlache Qual und Pein.
Nichts soll mich erschüttern.
Nur dann würd’ ich zittern,
Wenn ich untreu könnte sein.
Laß dich bewegen, verschone mich!
Des Himmels Segen belohne dich!
Doch du bist entschlossen.
Willig, unverdrossen,
Wähl ich jede Pein und Not.
Ordne nur, gebiete,
Lärme, tobe, wüte,
Zuletzt befreit mich doch der Tod.

Momentos memorables: Ritorna vincitor!

Es “Ritorna vincitor!” una aria que muestra un sufrido estado de ánimo excelentemente reflejado. En Aida se junta, en esta melodía, la esclava etíope que sufre por el devenir de su pueblo pero, también, el amor por el guerrero que conducirá el ejercito egipcio. Todo el escenario se ha quedado vacío tras la decisión “divina” de elección de Radamès, su amado, como jefe. Su Ritorna vincitor! le duele en su interior porque ella es esclava nativa del pueblo agresor- y en un aparte nos indica que es hija del rey Amonasro-, y se siente dolorosament dividida entre el amor patrio…y el que siente en su corazón por Radamès. En esa tesitura, sólo desea morir. En sí, argumentalmente, poco hay que decir.

Sin embargo, la música que acompaña al aria es la que la convierte en memorable. Parte de una escena espectacular, que nos va a anticipar grandes momentos como el gran coro(Gloria all’Egitto!).Ella se queda sola y todo lo que le rodea, cambia. En esa soledad es donde ella puede mostrarse enojada por esas palabras que le salen de la boca en la escena anterior. Las primeras notas denotan su orgullo patrio herido hasta el punto de desear la derrota de las “escuadras de nuestros opresores”. Llega en este instante lo íntimo(Ah, sventurata, che dissi?…Ah desgraciada, ¿qué dices?). El orgullo patrio cede espacio al dolor de su corazón porque tampoco desea la muerte de Radamès. En este punto, sentimos que las notas se entremezclan en ese “Numi pieta, del mio soffrir” hasta el final de la aria.

Para rematar el comentario, como hacemos siempre, os ponemos un ejemplo de esta aria. En esta ocasión, es curioso porque la voz es la de la gran Renata Tebaldi pero la cara es la de Sofía Loren, que interpretó a la esclava etíope, en la película “Aida”, adaptación cinematográfica de la obra de Giuseppe Verdi. Además, cuenta con la buena circunstancia de estar subtitulado en castellano.

Aria; Ritorna vincitor!


Ritorna vincitor!
E dal mio labbro uscì
l’empia parola!
Vincitor del padre mio,
di lui che impugna l’armi
per me,
per ridonarmi una patria,
una reggia e il nome illustre
che qui celar m’è forza!
Vincitor de’ miei fratelli…
ond’io lo vegga,
tinto del sangue amato,
trionfar nel plauso
Dell’egize coorti!
E dietro il carro, un re,
mio padre, di catene avvinto!
L’insana parola,
o numi, sperdete!
Al seno d’un padre
la figlia rendete;
struggete le squadre
dei nostri oppressor!
Ah, sventurata!
che dissi?
E l’amor mio?
Dunque scordar poss’io
questo fervido amore che,
oppressa e schiava,
come raggio di sol
qui mi beava?
Imprecherò la morte a Radamès,
a lui ch’amo pur tanto!

Ah! non fu in terra mai
da più crudeli angosce
un core affranto!
I sacri nomi
di padre, d’amante
nè profferir poss’io, ne ricordar.
Per l’un, per l’altro,
confusa, tremante,
io piangere vorrei, vorrei pregar.
Ma la mia prece
in bestemmia si muta,
delitto è il pianto a me,
colpa il sospir.
In notte cupa
la mente è perduta,
e nell’ansia crudel
vorrei morir.
Numi,
pietà del mio soffrir!
Speme non v’ha pel mio dolor.
Amor fatal, tremendo amor
spezzami il cor,
fammi morir! ecc.

Momentos memorables: Casta Diva

Otro de los grandes instantes de la ópera que superan el teatro para hacerse popular es la célebre aria Casta Diva, de la ópera de Vincenzo Bellini, “Norma”. La sacerdotisa invoca a la Luna acompañada por su padre Oroveso y los demás druidas tras segar el muérdago y realizar la ofrenda que es, en sí, la propia interpretación de la soprano. Curiosamente, en esta ópera hay una fuerte tensión contra los soldados romanos, liderados por Pollione- ex-amante oculto de la propia sacerdotisa-, donde la palabra “Guerra” es más habitual que la palabra paz que esta aria transmite desde las primeras notas hasta las últimas.

El bel canto, donde la propia voz se impone a la música, surgió a principios del siglo XIX. A través de Rossini, Bellini o Donizetti como referentes, el mérito consiste en unas exigencias vocales a los intérpretes pero que conllevan también ser más valorados artísticamente. Ese “lucimiento” es el que provocó que, por ejemplo, surgieran varias escenas de la locura en varias óperas, especialmente en esta época del bel canto, cuyo objetivo era que la soprano pudiera lucirse ante el público con sus cualidades, su agilidad más allá de la representatividad. No se puede catalogar Casta diva como una aria de locura, obviamente, pero si contiene esas características de preponderancia de la palabra(la voz) sobre la música, el legato, la flexibilidad, coloratura,etc.

Para esta explicación he escogido de complemento la actuación estelar de Montserrat Caballé, que tiene en Norma uno de sus grandes roles, en el que muestra a la perfección todas sus caras: la de la sacerdotisa, la de la madre vengativa que quiere matar a sus dos hijos, producto del amor con Pollione, la bélica y la que, tras descubrirse toda su historia, piden perdón a su padre, Oroveso y le pide que no deje a sus hijos sin protección una vez que ha sido condenada a la hoguera. Aparte del gran éxito de esta escena, hay que reconocer la gran impresión que generó Norma cuando se estrenó en 1831.
Escena: Casta diva

NORMA
Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante,
Al noi volgi il bel sembiante,
Senza nube e senza vel!

OROVESO E CORO
Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante,
Al noi volgi il bel sembiante,
Senza nube e senza vel!

NORMA
Tempra, o Diva,
Tempra tu de’ cori ardenti,
Tempra ancora lo zelo audace.
Spargi in terra quella pace
Che regnar tu fai nel ciel.

OROVESO E CORO
Diva, spargi in terra
Quella pace che regnar Tu fai nel ciel
.


Momentos memorables: Un bel dì di maggio

Andrea Chénier, de Umberto Giordano, es una ópera que nos aporta bastante juego en esta sección. Antes de este “Come un bel dì di maggio” que está en el acto IV, se ha tratado ese inmenso Un dì all’azzurro spazio(aunque también se suele referir como Improvisación) y “La mamma morta” y aún quedaría un par o tres de grandes momentos. Mas eso no nos debe hacer pensar que esta ópera es de instantes sin más. No. Desde el primer acorde hasta el instante en que el telón se baja asistimos a una ópera donde notas a unos personajes de la revolución francesa como si fueran propios. Cierto que el verismo aportaba esa dosis de realismo a las óperas pero también, en cierto sentido, “más música” allá de las típicas arias, dúos, coros. ¿Cómo no recordar esa música revolucionaria que acompaña a Gérard?¿esa Bersi que intenta escapar de los ojos de L’Incredibile?¿o ese instante del juicio? No voy a negarles la evidencia: Andrea Chénier es de esas óperas que, cuando se escuchan por primera vez, atrapan.

Esta aria interpretada por Plácido Domingo nos llega, como comento en el primer párrafo, en el cuarto acto. El poeta Chénier ya ha sido condenado a muerte por el malvado fiscal Fouquier-Tinville. A la espera de morir, está con Roucher en la celda escribiendo un último poema. En ese poema se percibe el sufrimiento de una persona a punto de morir mas la música nos acerca brillantemente al alma de un poeta. El aria nos lleva por la senda de una persona que sabe que está en sus últimas horas(Sia! Strophe, ultima dea), eso sí, desconocedor del sacrificio que hará su amada Maddalena de Coigny que decide morir junto a él. Ese dúo final, curiosamente, deja un buen sabor de boca a pesar del triste final de ambos pero Giordano nos quiso proporcionar una cierta dosis de optimismo vital de quién cree en el amor más allá de la vida.(“La nostre morte è il trionfo dell’amor”…Nuestra muerte es un triunfo del amor).

Aria: Un bel dì di maggio

Come un bel dì di maggio
che con bacio di vento
e carezza di raggio
si spegne in firmamento,
col bacio io d’una rima,
carezza di poesia,
salgo l’estrema cima
dell’esistenza mia.
La sfera che cammina
per ogni umana sorte
ecco già mi avvicina
all’ora della morte,
e forse pria che l’ultima
mia strofe sia finita,
m’annuncerà il carnefice
la fine della vita.
Sia! Strofe, ultima Dea!
ancor dona al tuo poeta
la sfolgorante idea,
la fiamma consueta;
io, a te, mentre
tu vivida a me sgorghi dal cuore,
darò per rima il gelido
spiro d’un uom che muore.