Voces magistrales: Maria Ewing

Como en otras ocasiones, no puedo negar ese componente “emocional” que implica comentar cosas de un/una cantante cuyo nombre me suena desde los primeros momentos en los que me aficioné a la ópera. Si Agnes Baltsa(que tendrá espacio en este sitio) fue la primera Carmen que escuché en esa fabulosa versión con José Carreras, Maria Ewing fue la primera Carmen que pude ver, aunque fuera en VHS. Luego, llegó su versión del Royal Opera House Covent Garden, con la dirección escénica de Nuria Espert.Poco más, luego algún rol como Bersi, en Andrea Chenier o Cherubino, en la versión impresionante(Fischer-Diskeau, Kiri te Kanawa, Hermann Prey y Mirella Freni). Pero, con todo, esa versión desde Glyndebourne me llamó la atención.

Nacida en 1950 en Detroit, se puede decir que heredó de su rama paterna un carácter racial(ancestros sioux, indios nativos y afro-americanos) que también se percibe tanto en su intervención en los escenarios. Estudió en Cleveland, Ohio y en Nueva York, donde debutó en el Metropolitan en 1976 con el rol de Cherubino,en “Las bodas de Fígaro”, debido a su voz de mezzosoprano. Aunque no fue la interpretación de su debut, aquí vemos una demostración de su Cherubino.

Si hay una ópera que lleva el sello de Maria Ewing es Salomé, de Richard Strauss. Aunque hay vídeos que pululan en Internet acerca de su célebre “danza de los siete velos” que han llamado mucho la atención, he considerado que el mejor modo que puedan disfrutar de esta cantante es con esta escena final de la ópera.

Sin dejar de interpretar algunas de las óperas populares, ha abarcado papeles sotisficados dentro del repertorio francés(Poulenc, Debussy, Berlioz,etc), inglés(Purcell), ruso(Shostakovich) y, dentro de la lógica, la musica de su patria natal, incluso incursiones dentro del jazz. En lo privado, tiene una hija, Rebecca Hall, que también ha subido a escenarios, pero bien diferentes pues se decantó por ser actriz de cine y televisión.

Momentos memorables:Hai già vinta la causa!

Es “Las bodas de Fígaro” una obra de arte compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. Aunque en el trono se encuentre todo un “Don Giovanni”, el hecho de lograr una composición limpia- también podría ser considerada como demasiado “doméstica”- a partir de un libro, el de Pierre Caron de Beaumarchais, que fue censurado en la Viena imperial como prerrevolucionario. No hay que olvidar que estamos en 1787, cuando se compone la ópera, y sólo faltan dos años para la Revolución francesa, que se llevó por delante, entre los nobles, a la Reina María Antonieta, hermana de José II, el emperador que aceptó la ópera en Viena. La magia de Mozart consistió en hacer pasar esta obra como una historia de líos, embrollos de corte y reduciendo la carga “política” casi al extremo. Sólo el “derecho de pernada” que el conde invoca a Susanna es de lo poco conflictivo. Quizás consciente y, aún así, viendo las trabas que tuvo la obra, la solución más sensata era convertirlo en una obra cómica, con gente que entra y sale de un armario, con un chaval seductor pero que le gusta vestir de mujer, engaños y una marcha nupcial encantadora. En este caso, el conde de Almaviva ve que hay una estratagema para humillarlo y busca el modo de separar a Fígaro y a Susanna con el objetivo de una boda con Marcellina que, al final, se le vuelve en contra al Conde. Al final, el amor y el perdón tienen espacio en una ópera ligera y entretenida, alejada de los peligros que avecinaban a los nobles.

Como era habitual en Mozart, especialmente en las óperas con Da Ponte, algunas arias contaban con una estructura basada en recitativo(desde el inicio hasta il colpo è fatto) donde se da un paso adelante con respecto al uso del clavicémbalo pero sin llegar a ser el momento en sí de la propia aria. En esta parte, se alterna la voz del cantante con la aparición de los instrumentos musicales que aportan ese punto a la frase del conde de Almaviva, desde la preocupación por la trampa en la que ha caído, la sorpresa por los acontecimientos último y la rabia de una venganza que no tardará en llegar(después de esta aria llega la escena en la que se pretende casar a Fígaro con Marcellina para dejarle libre a Susanna y que acaba mal para el noble). La aria Vedrò mentre io sospiro, en sí, sigue la estela que nos ha dejado el estado de ánimo en el recitativo. Es una aria de “enfado” y se nota en la intensidad, en golpes de enojo(ah, no lasciarti in pace y el final “già la speranza sola delle vendette mie…) y en cierta esperanza de castigar la osadía de Fígaro.

Para la anécdota, indicar que la parte final de la aria salió en “Perseguido”, la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger en 1987. Aunque fue un tanto histriónica la escena, llamaría la atención, en su día, de la gente que vio la película.

Aria:Hai già vinta la causa/Vedrò mentre io sospiro

Hai già vinta la causa! Cosa sento!
In qual laccio io cadea?
Perfidi! Io voglio…
Di tal modo punirvi… A piacer mio
la sentenza sarà… Ma s’ei pagasse
la vecchia pretendente?
Pagarla! In qual maniera!
E poi v’è Antonio,
Che a un incognito Figaro ricusa
di dare una nipote in matrimonio.
Coltivando l’orgoglio
di questo mentecatto…
Tutto giova a un raggiro…
il colpo è fatto.
Vedrò mentre io sospiro,
Felice un servo mio!
E un ben ch’invan desio,
ei posseder dovrà?
Vedrò per man d’amore
Unita a un vile oggetto
Chi in me destò un affetto
Che per me poi non ha?
Ah no, lasciarti in pace,
Non vo’ questo contento,
tu non nascesti, audace,
per dare a me tormento,
e forse ancor per ridere
di mia infelicità.
Già la speranza sola
Delle vendette mie
Quest’anima consola,
e giubilar mi fa.

Atril de honor: Giuseppe Sinopoli

Pocas veces se ha dado en la ópera una circunstancia como la de fallecer un artista sobre el escenario. Uno de ellos es Giuseppe Sinopoli. El director de orquesta sufrió un infarto durante la representación del acto III de Aida en Berlín , en lo que era un caluroso regreso a la ciudad alemana, que acabó siendo trágico. Fallecía, pues, a los 54 años un director con prestigio. Sin mucho nombre para el público, sí que era ampliamente reconocido entre los aficionados a la ópera con su habitual figura sobre el podio como si estuviéramos hablando de un director salido del siglo XIX. Nacido en Venecia en 1946, se encaminó por el mundo de la música de mano del Conservatorio Benedetto Marcello, en su ciudad natal. También en Darmstad, donde aprendería con Stockhausen,compositor germano. A la par, también estudió Medicina en Padua.

Debutó en 1978 con Aida en Venecia pero, en buena parte de su carrera, destaca su presencia en Alemania, de donde destaca parte del repertorio(Mahler, Strauss, Wagner, Bruckner) que dirigió, fruto de su intervención en Bayreuth como director de la tetralogía de “El anillo de los nibelungos”. Otra faceta que lo une a Alemania fue su periplo entre la Deutsche Oper Berlin(1990-1992) y la Dresden Staatskapelle(1992-2001). Pero ello no implica que no tuviera en mente su patria. Entre 1983 y 1987 fue el director musical de la romana Accademia Nazionale di Santa Cecilia. Debutó en la Scala de Milán en 1994, aparte de la Orquesta Filarmónica, en Londres, entre 1984 y 1994. Dirigió en los grandes teatros aparte de las citadas direcciones musicales.

Una faceta en la que entró fue en la composición. Con poco éxito se estrenó en Munich su ópera “Lou Salome”, basada en la vida de la escritora rusa Luíza Gustávovna Salomé y sus relaciones con varios autores como Nietzsche, Paul Rée o Rainer M. Rilke. Aunque tuvo en mente revisar la ópera no pudo hacerlo. Fue motivo para homenajear al director fallecido, recuperar la ópera y estrenarla en su tierra natal, en el mítico teatro de la Fenice en 2011.

Cuatro años después de su fallecimiento, en Taormina se llevó adelante un festival dedicado a su memoria. Año a añose ha ido programando una serie de actividades y conciertos en la ciudad siciliana en homenaje a Sinopoli.

Momentos memorables: Temporal(El barbero de Sevilla)

La música descriptiva tiene, sin duda, una característica que la hace fácil al sentido auditivo: la maravillosa manera de llevarnos una interpretación musical de determinados momentos de la naturaleza, sea idílica(por ejemplo, “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi) o tortuosa(como”Las fiestas romanas” de Respighi http://www.youtube.com/watch?v=o91rbT6-DjY), sea algo hipnotizante como la danza del fuego(http://www.youtube.com/watch?v=uUir35l5y8U) o desesperente como un moscardón(http://www.youtube.com/watch?v=B83mLfvV2VA). En la ópera también hay fragmentos así y uno de ellos, quizás el más célebre, es el temporal que aparece en el segundo acto de “El barbero de Sevilla”, de Gioacchino Rossini. Aunque, en un futuro también trataremos el de “La Cenerentola”, éste es de esos momentos en los que uno se acaba acordando de esta escena mientras, fuera, en la calle suenan relámpagos y luego truenos mientras el diluvio comienza a apretar.

En sí, es una escena “redonda”. Tras la crispación en la casa del doctor Bartolo, donde Rosina es advertida de la mentira que es su amado Lindoro y “como ha vendido su amor al conde de Almaviva”, comienzan unas gotas que, poco a poco, van aumentando su intensidad mientras suena algún relámpago que otro que, al final, se convierte en un diluvio impresionante que, como todo, acaba amainando y que deja en disposición de los espectadores un nuevo escenario que nos va a conducir al feliz final de la ópera. Músicalmente, algunos matices, donde los instrumentos de cuerda y la flauta(a veces junto clarinete y octavino) forman un cuerpo que nos asocia a las gotas de agua, incluso de forma alternada al comienzo y al final) pero en el que los instrumentos de viento metal más el fagot van a incorporar lo que es el elemento eléctrico de una tormenta(en ese momento, los instrumentos de cuerda complementan, dando más sensación de virulencia de la lluvia) y, por tanto, el que nos va a dejar más impacto y una mejor definición del ambiente que se percibe dentro de la ópera en ese momento y, sobre todo, en el corazón de Rosina.

Voces magistrales: Julián Gayarre

En los inicios de 1890 llegó una noticia triste para la lírica universal. Fallecía Julián Gayarre, un tenor navarro pocas semanas después de su última interpretación en “Les pêcheurs de perles”, de Georges Bizet en el Teatro Real.A pesar de no tener formación musical, sus cualidades le hicieron que entrara en el Orfeón Pamplonés a los 21 años y de ahí a Madrid. Estudió en el Conservatorio de Madrid, donde se vio afectado por la Revolución de 1868 en el que, entre otros daños “colaterales”, se encuentró que perdía la pensión que tenía para seguir en Madrid, con lo que volvió a Pamplona. Aún creyendo en sus posibilidades, su destino es Italia gracias a unos conciertos que le aportaron el dinero.

El 2 de enero de 1876 debutaba en el teatro milanés de la Scala, con el papel de “La favorita”, de Gaetano Donizetti. Su repertorio, en buena parte belcantista, hace que el público italiano le acoja con cariño. Sin olvidar a Verdi o Wagner(Lohengrin)La fecha tiene miga porque, catorce años después, otro 2 de enero suponía su fallecimiento.Su carrera fue explosiva pero con alguna que otra crítica de la época sobre un excesivo “vibrato”(G.Shaw) pero también elogios sobre su control de la respiración y la dicción. Su fallecimiento, a los 45 años, impidió que pudiera llegar su voz gracias al fonógrafo que, a finales del siglo XIX, comenzaba a grabar voces y darles a las siguientes generaciones la posibilidad de escucharlo.

Como se dice, murió “con las botas puestas”, a las pocas semanas de un hecho que supuso su final artístico, cuando se le quebró la voz en mitad de la romanza célebre “Je crois entendre encore” y su “no puedo cantar más”. Aunque, a duras penas, logró terminar la representación, fue su última aparición pública.Depresión y un agravamiento de la enfermedad que padecía supusieron el final de este gran cantante. Como curiosidad, su laringe fue extirpada tras su fallecimiento para observarla con detenimiento, llegando a, entre otras conclusiones, una presencia de un pequeño tumor, además de una longitud de la laringe mayor de lo esperado.

Finalizamos con la recomendación del visionado de la web que la Fundación Julián Gayarre realizó para homenajear al tenor nacido en Roncal, donde está la Casa-Museo, estatuas y su Mausoleo.También se incluye un vídeo que trata sobre el museo dedicado al tenor mientras suena la voz de Alfredo Kraus, quién, en su día, interpretó al roncalés en la pantalla.

Momentos memorables: Ben io t’invenni…Anch’io dischiuso un giorno

Nabucco y Verdi son dos términos muy ligados. Para el compositor de Le Roncole, una de las villas del municipio de Busetto, fue la ópera con la que comenzó todo. Antes había compuesto “Oberto, conte di San Bonifazio” y “Un giorno di regno”, con suerte dispar y con el dolor del drama familiar(en dos años mueren sus dos hijos de corta edad y su mujer,Margherita Barezzi). Decidido a no seguir componiendo, Merelli logró convencerlo para que, al menos, leyera el libreto de Nabucco, de Temistocle Solera. Así, con cierto toque del destino(según biografías, tiró el libreto y éste se abrió por el coro de los ebreos, en otros dice que por la muerte de Abigaille al final de la ópera) comenzaba la composición de Nabucco y el comienzo estelar de Verdi. Tras la obertura y el coro, analizados aquí, pasamos a comentar esta aria de Abigaille en el comienzo del acto II. Aparte del tema musical que va aparte, destacamos el personaje que, en cierto sentido, me recuerda a una unión de otros dos personajes de Verdi: el despecho de Amneris hacia Aida y Radamés(en Nabucco, sería Ismael y Fenena) y Lady Macbeth, por su ambición y actitud malévola al saberse “esclava” y que el trono irá a Fenena, a pesar de aceptarla Nabucco como su hija mayor en su día.

En lo musical, se percibe a Amneris con el comienzo del acto II de Nabucco que, en cierto sentido, recuerda al del acto IV de Aida, cuando Amneris va a intentar que Radamés se salve de la sentencia de los sacerdotes si confiesa su amor hacia ella. La orquesta, de forma agitada, nos hace sentir la entrada de Abigaille en el palacio con un escrito que la ha indignado, ya que revela la intención de Nabucco de nombrar heredera a su hermana menor Fenena y saber que su origen de esclava. En su fuero interno, siente además el despecho de ser despreciada por Ismael, que está también enamorado de Fenena. Sólo así se puede entender el recitativo en el que la orquesta la deja que se “desahogue”, interviniendo en momentos precisos(cuando sabe que es esclava, cuando sabe que el trono irá a Fenena y cuando decide que su objetivo es derrocar a su padre “fingido”. La aria, con el inicial sonido de la flauta y clarinete, nos trae a una Abigaille que sólo veremos al final de la ópera, la que fue feliz un día. Es una aria en la que se percibe un cierto influjo belcantista, donde la soprano debe ser capaz de interpretar una partitura exigente en el que es ella la protagonista, sobre todo en el final “ah! chi del perduto incanto mi torna un giorno sol?” donde debe mostrar cierta agilidad de ir de agudos a graves y viceversa. La orquesta es, una sencilla acompañante de una voz atormentada por el dolor y el deseo de poder ser feliz algún día.

Aria: Ben io t’invenni…Anch’io dischiuso un giorno
ABIGAILLE
(esce con impeto, avendo
una carta fra e mani)
Ben io t’invenni, o fatal scritto!…
In seno mal ti celava il rege,
onde a me fosse di scorno!…
Prole Abigaille di schiavi!
Ebben!… sia tale!
Di Nabucco figlia, qual l’Assiro mi crede,
che sono io qui?…
Peggior che schiava!
Il trono affida il rege alla minor Fenena,
mentre ei fra l’armi a sterminar Giudea
l’animo intende!…
Me gli amori altrui
invia dal campo a qui mirar!…
Oh iniqui tutti, e più folli ancor!…
d’Abigaille mal conoscete il core…
Su Tutti il mio furore piombar vedrete!…
Ah sì! cada Fenena…
il finto padre!… il regno!…
Su me stessa rovina, o fatal sdegno!

Anch’io dischiuso un giorno
ebbi alla gioia il core;
tutto parlarmi intorno
udia di santo amore;
piangeva all’altrui pianto,
soffriva degli altri al duol;
ah! chi del perduto incanto
mi torna un giorno sol?

Atril de honor: Zubin Mehta

Nacido en Bombay en 1936, Zubin Mehta encaminó su carrera musical, a pesar de llegar a pensar en la medicina. El hecho de tener por padre a un violinista y creador de la Orquesta Sinfónica de Bombay debió pesar lo suficiente para verse en Viena con dieciocho años para ser formado por Hans Swarowsky en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena . Cuatro años después ya realizaba su debut como director de orquesta en Viena. Su primer trabajo llegó como director asistente en la Royal Liverpool Philarmonic tras ganar un concurso. Tres años después estuvo en un rango similar en la Filarmónica de Los Ángeles; entre medias, fue director musical en la Orquesta Sinfónica de Montreal.Durante dieciséis años estuvo como director de la Filarmónica de la ciudad californiana.Cruzó los Estados Unidos para ser director musical de la Filarmónica de Nueva York entre 1978 y 1991.Durante su periplo en Los Ángeles comenzó la relación con la Orquesta Filarmónica de Israel que, tras varios cargos, le nombró Director Musical Vitalicio en 1981.Desde 1985, director jefe del Maggio Musicale Fiorentino(supongo que su mano fue importante para que estuvieran en Caracalla en 1990).

Si Zubin Mehta era conocido entre los aficionados a la música clásica, los recitales de “Los tres tenores” en 1990 y 1994(con ocasión de los Mundiales de fútbol) supuso relacionarlo con grandes como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras para el gran público, en la mayoría desconocedor del mundo de la lírica. En esta ocasión ponemos el comienzo de la gran fiesta en las Termas de Caracalla y la interpretación de la obertura de “I vespri siciliani”.

Tras el éxito de los recitales de los tres tenores, su nombre se popularizó más y eso hizo que fuera reclamado para otros grandes momentos como la grabación de Tosca en 1992 en los mismos escenarios planteados por Puccini. El Réquiem mozartiano en una Sarajevo que estaba sufriendo en la guerra de los Balcanes o la producción de “Turandot” en La ciudad prohibida, en Pekín. Fue contratado como director musical por la Ópera del Estado de Baviera(Bayeriche Staatsoper). Junto a Lorin Maazel fue contratado para dotar de ópera al “Palau de les Arts Reina Sofía”, en Valencia y que terminó el pasado junio.

Terminamos este artículo con un reportaje que le realizó la televisión autonómica aragonesa y el paseo por su web oficial donde podrán conocer al director y a la persona(www.zubinmehta.net). Un pretigio ganado a pulso durante años pero que contó con un empujón mediático a partir de 1990. Destacar también su faceta como “formador” musical de nuevas generaciones tanto en Bombay(Mehli Mehta Music Foundation) como en Israel(The Buchmann-Mehta School of Music).

Momentos memorables: Mercè, dilette amiche

Una de las escenas que una soprano desea poder interpretar es ésta del acto quinto de I vespri siciliani, de Giuseppe Verdi, donde puede dar juego a un personaje como el de Elena, una princesa , amante de Arrigo(un cabecilla de la revolución junto a Prócida contra los franceses que luego resulta ser hijo del gobernante francés de la isla) que se ve inmersa en una espiral de sentimientos: amor-odio-amor respecto a Arrigo, venganza hacia el gobernante Monforte que luego deriva en preocupación cuando sabe de la amenaza que pesa sobre él. “Mercè, dilette amiche”es un aire fresco antes de llegar al delicado final de la ópera. Monforte ha accedido a la boda de ella con Arrigo como símbolo de paz pero la felicidad es efímera.

Una similar estructura entre Mercè, dilette amiche y Oh, piagge di Sicilia, donde los instrumentos de viento principales(flauta, octavino, oboe)van asumiendo un rol mayor con el paso de la aria. Destaca, por su belleza, el “o caro sogno, o dolce ebbrezza D’ignoto amor…” donde ya es la propia soprano la que puede lograr brillar con sus cualidades técnicas y un mayor protagonismo por encima de la orquesta.

La escena que os ponemos aquí es de la soprano Cheryl Studer en una versión del Teatro alla Scala, bajo la dirección de Riccardo Muti.

Aria: Mercé, dilette amiche

Mercè, dilette amiche,
di quei leggiadri fior;
il caro dono è immagine
del vostro bel candor!
Oh! Fortunato il vincol
che mi prepara amore,
se voi recate pronube
voti felici al core!
Mercè del don, ah, sì!
O caro sogno,
o dolce ebbrezza!
D’ignoto amor
mi balza il cor!
Celeste un’aura già respiro,
che tutti i sensi inebriò.

CORO DI GIOVINE
L’affetto che inspiri, ecc.

CAVALIERI
Viva la gloria,
viva l’amor, ecc.

ELENA
Oh piagge di Sicilia,
risplenda un dì seren,
assai vendette orribili
ti lacerano il sen!
Di speme colma e immemore
di quanto il cor soffrì,
il giorno del mio giubilo
sia di tue glorie il dì.
Gradisco il don
di questi fior,
ah, sì! ah, sì!
Oh caro sogno
oh dolce ebbrezza! ecc.
D’ignoto amor, ecc.

CORO DI GIOVINE
Ah, sì, l’affetto, ecc.

CAVALIERI
Viva la face, ecc.

Voces magistrales: Cecilia Bartoli

Cecilia Bartoli lleva, sin duda, el canto en sus venas. Su irrupción recuerda a la de José Carreras cuando interpretó, de pequeño, un papel de la obra “El retablo de Maese Pedro”, de Falla. En esta ocasión, la mezzosoprano nacida en Roma hace 48 años llevó adelante con ocho años el rol de pastorcillo en el tercer acto de Tosca, de Giacomo Puccini.Perfeccionó su técnica, irónicamente, en en la Academía Nacional de Santa Cecilia, aparte de la ayuda que significa que sus padres también eran cantantes líricos(Pietro Angelo Bartoli y Silvana Bazzoni). Con diecinueve años logró convencer, vía programa de talentos, a Riccardo Muti y después con su voz a Herbert von Karajan o a Daniel Barenboim.Con 22 años ya interpretaba a Rosina, la pupila de don Bartolo en “El barbero de Sevilla”.

Por su voz y su capacidad, se le dirigió a un repertorio belcantista y clásico(Mozart, Händel, Vivaldi, Glück, Haydn o Salieri) que ha permitido, en muchos casos, recuperar óperas del ostracismo, aunque sea a fuerza de interpretarlas en conciertos y ganarse un espacio entre los mejores cantantes con esa particularidad de divulgar fragmentos, si no inéditos, que no eran conocidos para el gran público. Su capacidad para interpretar, incluso, algunos roles de soprano.

Todo ello sin descuidar su faceta sobre los escenarios, como vemos en este vídeo de la célebre “canzonetta sull’aria” del acto tercero de “Las bodas de Fígaro” junto a René Fleming, como condesa Almaviva. Fue apareciendo en los grandes teatros de la ópera, destacando el Metropolitan en 1996 con el rol de Despina. Zerlina, tres años antes en La Scala. Tanto Rossini como Mozart repletan su repertorio sobre las tablas.

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran mezzosoprano romana con su faceta mediática, con su dedicación, aparte de los escenarios, a lograr interpretar el estilo de la gran María Malibrán, la soprano española, hija del famoso Manolo García, tenor de finales del siglo XVIII y hermana de otro gran cantante y artífice de uno de los estudios más conocidos de canto.La fama y la muerte temprana convirtieron a María Malibrán en un mito que Cecilia Bartoli quiso homenajearla con un disco. Finalizamos con la recomendación para ver su web oficial. http://ceciliabartolionline.com/homepage/

Momentos memorables: Sì, ritrovarla io giuro.

Os traemos hoy a esta sección de “Momentos memorables” la pequeña pero brillante “Sì, ritrovarla io giuro”, que interpreta el rol tenor de Don Ramiro en “La Cenerentola”, de Gioacchino Rossini. En ella nos vemos a un enamorado príncipe que busca a esa joven que le ha cautivado en la fiesta y que ha revelado a Dandini, su escudero disfrazado de príncipe, que ella no busca oro ni rango, sólo amor. No nos olvidemos que Rossini utilizaría con “Lindoro” en “El barbero de Sevilla” también esa figura de noble que quiere aparentar ser un joven pobre para cautivar a la joven y comprobar que se le amaba por ser él y no por su verdadero título de Conde de Almaviva. Don Ramiro se había hecho pasar por el escudero de Dandini y ya comprobó que las dos hermanastras(Tisbe y Clorinda) sí eran más de rango que de amor, por lo que la sencillez de Angiolina(o mejor conocida como Cenicienta) le llega más al corazón. Por eso, cuando ella sale del palacio, él jura buscarla y reencontrarla. Ella llevará un brazalete como él tiene.En pos de esa búsqueda el “amor será su guía”.

Sin duda, la música deja la responsabilidad de la bella escena al propio tenor que deberá mostrar agilidad vocal, que deberá darle colorido a las notas musicales. Según la partitura nos encontramos con una primera parte en Allegro(Sì, ritrovarla io giuro), una segunda más melódica(Pegno adorato e caro) y una tercera en Allegro vivace, en la que el coro y el tenor cantan(Noi voleremo, domanderemo) que resume la escena. Aunque la orquesta interviene en la escena, es justo de destacar dos momentos diferenciados: los instrumentos de cuerda acompañan en el fraseo “Se fosse in grembo a Giove, io la ritroverò” en sus dos primeras interpretaciones, para luego los instrumentos de viento asumir las siguientes; en el otro, al comienzo del andantino, la importancia de la flauta y clarinete antes de que los instrumentos de cuerda comience con esa parte(Pegno adorato) y donde la voz del tenor no debe fallar. En la parte final, destacaría especialmente la belleza de esa “Dolce speranza, freddo timor”. Espero que la voz del tenor Lawrence Brownlee os cautive.

Escena: Sì, ritrovarla io giuro

DON RAMIRO

Olà miei fidi
Sia pronto il nostro cocchio, e fra momenti.
Così potessi aver l’ali dei venti.
Sì, ritrovarla io giuro.
Amore, amor mi muove:
Se fosse in grembo a Giove,
Io la ritroverò.

(contempla lo smaniglio)

Pegno adorato e caro
Che mi lusinghi almeno.
Ah come al labbro e al seno,
Come ti stringerò!

CAVALIERI
Oh! qual tumulto ha in seno
Comprenderlo non so.

DON RAMIRO E CAVALIERI
Noi voleremo, domanderemo,
Ricercheremo, ritroveremo.
Dolce speranza, freddo timore
Dentro al mio/suo cuore stanno a pugnar.
Amore, amore m’hai/l’hai da guidar.