Momentos memorables: Temporal(El barbero de Sevilla)

La música descriptiva tiene, sin duda, una característica que la hace fácil al sentido auditivo: la maravillosa manera de llevarnos una interpretación musical de determinados momentos de la naturaleza, sea idílica(por ejemplo, “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi) o tortuosa(como”Las fiestas romanas” de Respighi http://www.youtube.com/watch?v=o91rbT6-DjY), sea algo hipnotizante como la danza del fuego(http://www.youtube.com/watch?v=uUir35l5y8U) o desesperente como un moscardón(http://www.youtube.com/watch?v=B83mLfvV2VA). En la ópera también hay fragmentos así y uno de ellos, quizás el más célebre, es el temporal que aparece en el segundo acto de “El barbero de Sevilla”, de Gioacchino Rossini. Aunque, en un futuro también trataremos el de “La Cenerentola”, éste es de esos momentos en los que uno se acaba acordando de esta escena mientras, fuera, en la calle suenan relámpagos y luego truenos mientras el diluvio comienza a apretar.

En sí, es una escena “redonda”. Tras la crispación en la casa del doctor Bartolo, donde Rosina es advertida de la mentira que es su amado Lindoro y “como ha vendido su amor al conde de Almaviva”, comienzan unas gotas que, poco a poco, van aumentando su intensidad mientras suena algún relámpago que otro que, al final, se convierte en un diluvio impresionante que, como todo, acaba amainando y que deja en disposición de los espectadores un nuevo escenario que nos va a conducir al feliz final de la ópera. Músicalmente, algunos matices, donde los instrumentos de cuerda y la flauta(a veces junto clarinete y octavino) forman un cuerpo que nos asocia a las gotas de agua, incluso de forma alternada al comienzo y al final) pero en el que los instrumentos de viento metal más el fagot van a incorporar lo que es el elemento eléctrico de una tormenta(en ese momento, los instrumentos de cuerda complementan, dando más sensación de virulencia de la lluvia) y, por tanto, el que nos va a dejar más impacto y una mejor definición del ambiente que se percibe dentro de la ópera en ese momento y, sobre todo, en el corazón de Rosina.

Voces magistrales: Julián Gayarre

En los inicios de 1890 llegó una noticia triste para la lírica universal. Fallecía Julián Gayarre, un tenor navarro pocas semanas después de su última interpretación en “Les pêcheurs de perles”, de Georges Bizet en el Teatro Real.A pesar de no tener formación musical, sus cualidades le hicieron que entrara en el Orfeón Pamplonés a los 21 años y de ahí a Madrid. Estudió en el Conservatorio de Madrid, donde se vio afectado por la Revolución de 1868 en el que, entre otros daños “colaterales”, se encuentró que perdía la pensión que tenía para seguir en Madrid, con lo que volvió a Pamplona. Aún creyendo en sus posibilidades, su destino es Italia gracias a unos conciertos que le aportaron el dinero.

El 2 de enero de 1876 debutaba en el teatro milanés de la Scala, con el papel de “La favorita”, de Gaetano Donizetti. Su repertorio, en buena parte belcantista, hace que el público italiano le acoja con cariño. Sin olvidar a Verdi o Wagner(Lohengrin)La fecha tiene miga porque, catorce años después, otro 2 de enero suponía su fallecimiento.Su carrera fue explosiva pero con alguna que otra crítica de la época sobre un excesivo “vibrato”(G.Shaw) pero también elogios sobre su control de la respiración y la dicción. Su fallecimiento, a los 45 años, impidió que pudiera llegar su voz gracias al fonógrafo que, a finales del siglo XIX, comenzaba a grabar voces y darles a las siguientes generaciones la posibilidad de escucharlo.

Como se dice, murió “con las botas puestas”, a las pocas semanas de un hecho que supuso su final artístico, cuando se le quebró la voz en mitad de la romanza célebre “Je crois entendre encore” y su “no puedo cantar más”. Aunque, a duras penas, logró terminar la representación, fue su última aparición pública.Depresión y un agravamiento de la enfermedad que padecía supusieron el final de este gran cantante. Como curiosidad, su laringe fue extirpada tras su fallecimiento para observarla con detenimiento, llegando a, entre otras conclusiones, una presencia de un pequeño tumor, además de una longitud de la laringe mayor de lo esperado.

Finalizamos con la recomendación del visionado de la web que la Fundación Julián Gayarre realizó para homenajear al tenor nacido en Roncal, donde está la Casa-Museo, estatuas y su Mausoleo.También se incluye un vídeo que trata sobre el museo dedicado al tenor mientras suena la voz de Alfredo Kraus, quién, en su día, interpretó al roncalés en la pantalla.

Momentos memorables: Ben io t’invenni…Anch’io dischiuso un giorno

Nabucco y Verdi son dos términos muy ligados. Para el compositor de Le Roncole, una de las villas del municipio de Busetto, fue la ópera con la que comenzó todo. Antes había compuesto “Oberto, conte di San Bonifazio” y “Un giorno di regno”, con suerte dispar y con el dolor del drama familiar(en dos años mueren sus dos hijos de corta edad y su mujer,Margherita Barezzi). Decidido a no seguir componiendo, Merelli logró convencerlo para que, al menos, leyera el libreto de Nabucco, de Temistocle Solera. Así, con cierto toque del destino(según biografías, tiró el libreto y éste se abrió por el coro de los ebreos, en otros dice que por la muerte de Abigaille al final de la ópera) comenzaba la composición de Nabucco y el comienzo estelar de Verdi. Tras la obertura y el coro, analizados aquí, pasamos a comentar esta aria de Abigaille en el comienzo del acto II. Aparte del tema musical que va aparte, destacamos el personaje que, en cierto sentido, me recuerda a una unión de otros dos personajes de Verdi: el despecho de Amneris hacia Aida y Radamés(en Nabucco, sería Ismael y Fenena) y Lady Macbeth, por su ambición y actitud malévola al saberse “esclava” y que el trono irá a Fenena, a pesar de aceptarla Nabucco como su hija mayor en su día.

En lo musical, se percibe a Amneris con el comienzo del acto II de Nabucco que, en cierto sentido, recuerda al del acto IV de Aida, cuando Amneris va a intentar que Radamés se salve de la sentencia de los sacerdotes si confiesa su amor hacia ella. La orquesta, de forma agitada, nos hace sentir la entrada de Abigaille en el palacio con un escrito que la ha indignado, ya que revela la intención de Nabucco de nombrar heredera a su hermana menor Fenena y saber que su origen de esclava. En su fuero interno, siente además el despecho de ser despreciada por Ismael, que está también enamorado de Fenena. Sólo así se puede entender el recitativo en el que la orquesta la deja que se “desahogue”, interviniendo en momentos precisos(cuando sabe que es esclava, cuando sabe que el trono irá a Fenena y cuando decide que su objetivo es derrocar a su padre “fingido”. La aria, con el inicial sonido de la flauta y clarinete, nos trae a una Abigaille que sólo veremos al final de la ópera, la que fue feliz un día. Es una aria en la que se percibe un cierto influjo belcantista, donde la soprano debe ser capaz de interpretar una partitura exigente en el que es ella la protagonista, sobre todo en el final “ah! chi del perduto incanto mi torna un giorno sol?” donde debe mostrar cierta agilidad de ir de agudos a graves y viceversa. La orquesta es, una sencilla acompañante de una voz atormentada por el dolor y el deseo de poder ser feliz algún día.

Aria: Ben io t’invenni…Anch’io dischiuso un giorno
ABIGAILLE
(esce con impeto, avendo
una carta fra e mani)
Ben io t’invenni, o fatal scritto!…
In seno mal ti celava il rege,
onde a me fosse di scorno!…
Prole Abigaille di schiavi!
Ebben!… sia tale!
Di Nabucco figlia, qual l’Assiro mi crede,
che sono io qui?…
Peggior che schiava!
Il trono affida il rege alla minor Fenena,
mentre ei fra l’armi a sterminar Giudea
l’animo intende!…
Me gli amori altrui
invia dal campo a qui mirar!…
Oh iniqui tutti, e più folli ancor!…
d’Abigaille mal conoscete il core…
Su Tutti il mio furore piombar vedrete!…
Ah sì! cada Fenena…
il finto padre!… il regno!…
Su me stessa rovina, o fatal sdegno!

Anch’io dischiuso un giorno
ebbi alla gioia il core;
tutto parlarmi intorno
udia di santo amore;
piangeva all’altrui pianto,
soffriva degli altri al duol;
ah! chi del perduto incanto
mi torna un giorno sol?

Atril de honor: Zubin Mehta

Nacido en Bombay en 1936, Zubin Mehta encaminó su carrera musical, a pesar de llegar a pensar en la medicina. El hecho de tener por padre a un violinista y creador de la Orquesta Sinfónica de Bombay debió pesar lo suficiente para verse en Viena con dieciocho años para ser formado por Hans Swarowsky en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena . Cuatro años después ya realizaba su debut como director de orquesta en Viena. Su primer trabajo llegó como director asistente en la Royal Liverpool Philarmonic tras ganar un concurso. Tres años después estuvo en un rango similar en la Filarmónica de Los Ángeles; entre medias, fue director musical en la Orquesta Sinfónica de Montreal.Durante dieciséis años estuvo como director de la Filarmónica de la ciudad californiana.Cruzó los Estados Unidos para ser director musical de la Filarmónica de Nueva York entre 1978 y 1991.Durante su periplo en Los Ángeles comenzó la relación con la Orquesta Filarmónica de Israel que, tras varios cargos, le nombró Director Musical Vitalicio en 1981.Desde 1985, director jefe del Maggio Musicale Fiorentino(supongo que su mano fue importante para que estuvieran en Caracalla en 1990).

Si Zubin Mehta era conocido entre los aficionados a la música clásica, los recitales de “Los tres tenores” en 1990 y 1994(con ocasión de los Mundiales de fútbol) supuso relacionarlo con grandes como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras para el gran público, en la mayoría desconocedor del mundo de la lírica. En esta ocasión ponemos el comienzo de la gran fiesta en las Termas de Caracalla y la interpretación de la obertura de “I vespri siciliani”.

Tras el éxito de los recitales de los tres tenores, su nombre se popularizó más y eso hizo que fuera reclamado para otros grandes momentos como la grabación de Tosca en 1992 en los mismos escenarios planteados por Puccini. El Réquiem mozartiano en una Sarajevo que estaba sufriendo en la guerra de los Balcanes o la producción de “Turandot” en La ciudad prohibida, en Pekín. Fue contratado como director musical por la Ópera del Estado de Baviera(Bayeriche Staatsoper). Junto a Lorin Maazel fue contratado para dotar de ópera al “Palau de les Arts Reina Sofía”, en Valencia y que terminó el pasado junio.

Terminamos este artículo con un reportaje que le realizó la televisión autonómica aragonesa y el paseo por su web oficial donde podrán conocer al director y a la persona(www.zubinmehta.net). Un pretigio ganado a pulso durante años pero que contó con un empujón mediático a partir de 1990. Destacar también su faceta como “formador” musical de nuevas generaciones tanto en Bombay(Mehli Mehta Music Foundation) como en Israel(The Buchmann-Mehta School of Music).

Momentos memorables: Mercè, dilette amiche

Una de las escenas que una soprano desea poder interpretar es ésta del acto quinto de I vespri siciliani, de Giuseppe Verdi, donde puede dar juego a un personaje como el de Elena, una princesa , amante de Arrigo(un cabecilla de la revolución junto a Prócida contra los franceses que luego resulta ser hijo del gobernante francés de la isla) que se ve inmersa en una espiral de sentimientos: amor-odio-amor respecto a Arrigo, venganza hacia el gobernante Monforte que luego deriva en preocupación cuando sabe de la amenaza que pesa sobre él. “Mercè, dilette amiche”es un aire fresco antes de llegar al delicado final de la ópera. Monforte ha accedido a la boda de ella con Arrigo como símbolo de paz pero la felicidad es efímera.

Una similar estructura entre Mercè, dilette amiche y Oh, piagge di Sicilia, donde los instrumentos de viento principales(flauta, octavino, oboe)van asumiendo un rol mayor con el paso de la aria. Destaca, por su belleza, el “o caro sogno, o dolce ebbrezza D’ignoto amor…” donde ya es la propia soprano la que puede lograr brillar con sus cualidades técnicas y un mayor protagonismo por encima de la orquesta.

La escena que os ponemos aquí es de la soprano Cheryl Studer en una versión del Teatro alla Scala, bajo la dirección de Riccardo Muti.

Aria: Mercé, dilette amiche

Mercè, dilette amiche,
di quei leggiadri fior;
il caro dono è immagine
del vostro bel candor!
Oh! Fortunato il vincol
che mi prepara amore,
se voi recate pronube
voti felici al core!
Mercè del don, ah, sì!
O caro sogno,
o dolce ebbrezza!
D’ignoto amor
mi balza il cor!
Celeste un’aura già respiro,
che tutti i sensi inebriò.

CORO DI GIOVINE
L’affetto che inspiri, ecc.

CAVALIERI
Viva la gloria,
viva l’amor, ecc.

ELENA
Oh piagge di Sicilia,
risplenda un dì seren,
assai vendette orribili
ti lacerano il sen!
Di speme colma e immemore
di quanto il cor soffrì,
il giorno del mio giubilo
sia di tue glorie il dì.
Gradisco il don
di questi fior,
ah, sì! ah, sì!
Oh caro sogno
oh dolce ebbrezza! ecc.
D’ignoto amor, ecc.

CORO DI GIOVINE
Ah, sì, l’affetto, ecc.

CAVALIERI
Viva la face, ecc.

Voces magistrales: Cecilia Bartoli

Cecilia Bartoli lleva, sin duda, el canto en sus venas. Su irrupción recuerda a la de José Carreras cuando interpretó, de pequeño, un papel de la obra “El retablo de Maese Pedro”, de Falla. En esta ocasión, la mezzosoprano nacida en Roma hace 48 años llevó adelante con ocho años el rol de pastorcillo en el tercer acto de Tosca, de Giacomo Puccini.Perfeccionó su técnica, irónicamente, en en la Academía Nacional de Santa Cecilia, aparte de la ayuda que significa que sus padres también eran cantantes líricos(Pietro Angelo Bartoli y Silvana Bazzoni). Con diecinueve años logró convencer, vía programa de talentos, a Riccardo Muti y después con su voz a Herbert von Karajan o a Daniel Barenboim.Con 22 años ya interpretaba a Rosina, la pupila de don Bartolo en “El barbero de Sevilla”.

Por su voz y su capacidad, se le dirigió a un repertorio belcantista y clásico(Mozart, Händel, Vivaldi, Glück, Haydn o Salieri) que ha permitido, en muchos casos, recuperar óperas del ostracismo, aunque sea a fuerza de interpretarlas en conciertos y ganarse un espacio entre los mejores cantantes con esa particularidad de divulgar fragmentos, si no inéditos, que no eran conocidos para el gran público. Su capacidad para interpretar, incluso, algunos roles de soprano.

Todo ello sin descuidar su faceta sobre los escenarios, como vemos en este vídeo de la célebre “canzonetta sull’aria” del acto tercero de “Las bodas de Fígaro” junto a René Fleming, como condesa Almaviva. Fue apareciendo en los grandes teatros de la ópera, destacando el Metropolitan en 1996 con el rol de Despina. Zerlina, tres años antes en La Scala. Tanto Rossini como Mozart repletan su repertorio sobre las tablas.

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran mezzosoprano romana con su faceta mediática, con su dedicación, aparte de los escenarios, a lograr interpretar el estilo de la gran María Malibrán, la soprano española, hija del famoso Manolo García, tenor de finales del siglo XVIII y hermana de otro gran cantante y artífice de uno de los estudios más conocidos de canto.La fama y la muerte temprana convirtieron a María Malibrán en un mito que Cecilia Bartoli quiso homenajearla con un disco. Finalizamos con la recomendación para ver su web oficial. http://ceciliabartolionline.com/homepage/

Momentos memorables: Sì, ritrovarla io giuro.

Os traemos hoy a esta sección de “Momentos memorables” la pequeña pero brillante “Sì, ritrovarla io giuro”, que interpreta el rol tenor de Don Ramiro en “La Cenerentola”, de Gioacchino Rossini. En ella nos vemos a un enamorado príncipe que busca a esa joven que le ha cautivado en la fiesta y que ha revelado a Dandini, su escudero disfrazado de príncipe, que ella no busca oro ni rango, sólo amor. No nos olvidemos que Rossini utilizaría con “Lindoro” en “El barbero de Sevilla” también esa figura de noble que quiere aparentar ser un joven pobre para cautivar a la joven y comprobar que se le amaba por ser él y no por su verdadero título de Conde de Almaviva. Don Ramiro se había hecho pasar por el escudero de Dandini y ya comprobó que las dos hermanastras(Tisbe y Clorinda) sí eran más de rango que de amor, por lo que la sencillez de Angiolina(o mejor conocida como Cenicienta) le llega más al corazón. Por eso, cuando ella sale del palacio, él jura buscarla y reencontrarla. Ella llevará un brazalete como él tiene.En pos de esa búsqueda el “amor será su guía”.

Sin duda, la música deja la responsabilidad de la bella escena al propio tenor que deberá mostrar agilidad vocal, que deberá darle colorido a las notas musicales. Según la partitura nos encontramos con una primera parte en Allegro(Sì, ritrovarla io giuro), una segunda más melódica(Pegno adorato e caro) y una tercera en Allegro vivace, en la que el coro y el tenor cantan(Noi voleremo, domanderemo) que resume la escena. Aunque la orquesta interviene en la escena, es justo de destacar dos momentos diferenciados: los instrumentos de cuerda acompañan en el fraseo “Se fosse in grembo a Giove, io la ritroverò” en sus dos primeras interpretaciones, para luego los instrumentos de viento asumir las siguientes; en el otro, al comienzo del andantino, la importancia de la flauta y clarinete antes de que los instrumentos de cuerda comience con esa parte(Pegno adorato) y donde la voz del tenor no debe fallar. En la parte final, destacaría especialmente la belleza de esa “Dolce speranza, freddo timor”. Espero que la voz del tenor Lawrence Brownlee os cautive.

Escena: Sì, ritrovarla io giuro

DON RAMIRO

Olà miei fidi
Sia pronto il nostro cocchio, e fra momenti.
Così potessi aver l’ali dei venti.
Sì, ritrovarla io giuro.
Amore, amor mi muove:
Se fosse in grembo a Giove,
Io la ritroverò.

(contempla lo smaniglio)

Pegno adorato e caro
Che mi lusinghi almeno.
Ah come al labbro e al seno,
Come ti stringerò!

CAVALIERI
Oh! qual tumulto ha in seno
Comprenderlo non so.

DON RAMIRO E CAVALIERI
Noi voleremo, domanderemo,
Ricercheremo, ritroveremo.
Dolce speranza, freddo timore
Dentro al mio/suo cuore stanno a pugnar.
Amore, amore m’hai/l’hai da guidar.

Atril de honor: Lorin Maazel

Así como dedicamos el pasado “Atril de honor” a Rafael Frühbeck de Burgos, en esta ocasión, el capítulo dedicado a esta sección debe ser dedicado a la memoria del director Lorin Maazel, fallecido el pasado domingo 13 de julio en el estado de Virginia. Uno de esos directores que, quizás se encontraron, con otros más “mediáticos”(Zubin Mehta o Riccardo Muti) pero la historia, con el tiempo, le ubica donde corresponde. De gran precocidad y excelsa vocación musical, valga decir como indica su biografía, ya tomó lecciones de dirección musical antes de cumplir diez años, aunque el ambiente musical ya era habitual en la casa donde vivió, con un padre que era profesor de piano y canto, con una madre que fundó la Pittsburgh Youth Symphony Orchestra. Sus primeros pasos fueron espectaculares desde el podio y con el violín.

Era normal que, con esa precocidad, los éxitos le llegarían pronto. Así, en 1960, ya fue invitado a dirigir en el mítico Bayreuth.Director jefe de la Deutshe Oper Berlin(1965-71), Radio-Symphonie-Orchester (RSO) Berlin(1964-1975) y Orquesta de Cleveland entre 1972-1982. Siguió su evolución por Baviera pero también por Pittsburgh o la Filarmónica de Nueva York. Incluso, en su trayectoria vital, tuvo España un hueco con la dirección musical en el Palau de les Arts Reina Sofia y la Orquesta de la Comunidad Valenciana donde estuvo un lustro.El último trabajo lo tuvo con la Münchner Philharmoniker.

Si hubo una auténtica relación de afecto, esa fue con el concierto de Año Nuevo, donde estuvo presente en once ocasiones desde 1980, cuando sustituyó a Will Boskovsky, si bien fue habitual entre 1980 y 1986- mientras estuvo como director musical de la Wienerstaatsoper(1982-1984)- y luego ya espaciado en el tiempo.

Terminamos este artículo con la habitual meción a dos webs oficiales: la del propio director y la de su principal legado como indica la biografía: el Festival Castleton, donde la ópera, las masterclass, conciertos sinfónicos o recitales tienen cabida desde 2009, durante unas semanas entre junio y julio. Otra última referencia es el vídeo del inicio de la ópera “1984”, estrenada en 2005 en el londinense Royal Opera House, basada en la obra del mismo título de Georges Orwell.

Momentos memorables: Un’aura amorosa

Quizás por lo imponente de Don Giovanni o lo polémico de “Las bodas de Fígaro”, la tercera obra del binomio Mozart-Da Ponte, “Così fan tutte”, no acapara la atención que merece. Quizás, la temática más amena pero algo trivial en comparación con las otras dos grandes obras hizo lo justo para que así ocurriera. La ópera trata sobre el concepto de fidelidad. Dos amigos creen que sus respectivas parejas les son fieles; un tercer amigo les hace una apuesta para demostrar que ellas no lo son. Bajo una vestimenta difererente, se intercambian las parejas. Con el paso de la ópera, al final, comprueban que no lo son. Sin embargo, ese amigo les hace ver que mejor es que las acepten tal como son y que sean felices. La ópera acaba bien. En el momento en el que Ferrando interpreta este fragmento, la fidelidad de Fiordiligi y Dorabella está aún intacta.

Es una aria de tenor ligero que exige, sobre todo, en la segunda parte. En la primera, acompañado de los instrumentos de cuerda, desarrolla la aria mientras, en la segunda, y con la intervención adicional de algunos instrumentos de viento(clarinetes, fagots y trombas) las dos primeras frases(un’aura amorosa del nostro tesoro un dolce ristoro al cor porgerà) en las que debe darle sentido melódico a la aria especialmente ese “dolce” en el que el compositor salzburgués daba protagonismo al tenor sobre la orquesta, así como con ese “porgerà” final. Es de las arias más brillantes que se pueden encontrar en esta ópera, porque además permite sentirse reflejado en el personaje.

Aria: Un’aura amorosa

FERRANDO
Un’aura amorosa del nostro tesoro
un dolce ristoro al cor porgerà.
Al cor che
nutrito da speme,
d’amore,
di un’esca migliore bisogno non ha.
Un’aura amorosa del nostro tesoro
un dolce ristoro al cor porgerà. (rep)

Voces magistrales: Rolando Villazón

Si hace un mes tuvimos a Anna Netrebko en esta sección de “Voces magistrales”, lo lógico sería que el siguiente en aparecer sería el tenor mexicano Rolando Villazón, nacido hace 42 años en la capital de México. Junto a Ramón Vargas y Javier Camarena , lleva el nombre de su país como en su día hizo Francisco Araiza. Desde 2007 se le añade la nacionalidad francesa.Aunque tuvo sus inicios en el Centro de Capacitación Artística Espacios, el momento relevante fue cuando se encontró con el barítono Arturo Nieto, que se convirtió en su profesor de canto pero también pasó por el Conservatorio Nacional de Música. Logró perfeccionarse con la gran Joan Sutherland. El primer gran momento llegó con la victoria en Operalia en la edición de 1999, la gala creada por Plácido Domingo para jóvenes valores de la lírica.

Las puertas se abrieron y la carrera de Rolando Villazón entre 1999 y 2005 fue un éxito creciente. Es el momento de ir de debut en debut en los grandes recintos operísticos de Europa y América. En ese año 2005 termina de consolidarse uno de los grandes con una interpretación que ha pasado a la historia: la grabación de la representación de “La traviata” en Salzburgo con Thomas Hampson y, sobre todo, Anna Netrebko. Aunque ya había actuado con la soprano, esa actuación creó expectativas sobre la pareja sobre el escenario. Era habitual que se quisiera juntarlos como en la película de “La bohème” y en galas como la de 2006, junto a Plácido Domingo.

Pero también hay puntos para olvidar. En 2009 tuvo que pasar por un quirófano para extirparle un quiste en las cuerdas vocales que ya le había obligado a cancelar varias funciones en 2007. Cuando no pudo evitarlo, pasó por la convalenciencia de un año para restablecerse. Desde 2010 ha recuperado el paso, con más fuerza personal. Por una parte, sigue el camino de seguir abarcando el mayor repertorio posible; por otra parte, es más reacio a las críticas como se pudo leer en esta transcripción de una entrevista de la BBC. Otra faceta a destacar es que, desde 2011, debutó como director de escena en Lyon con el Werther, de Jules Massenet.

Terminamos esta entrada sobre Rolando Villazón con su web oficial y con una entrevista que realizó en un programa de 8TV del año pasado y que, salvo unos segundos, está en castellano. Habla sobre el libro que escribió durante el año en el que tuvo que parar por la mencionada operación. Vale la pena disfrutarla, lo aseguro.